Helter Skelter (II): Los crímenes de la familia Manson

La década de los 60 es considerada como una época de transición, de cambio. Un tiempo de soñar y de aportar color a un mundo anclado en una radiografía que comenzaba a verse cada vez más caduca. Las largas melenas, los pantalones acampanados y las blusas con bordados imposibles se convirtieron en la seña de identidad de un movimiento de jóvenes que querían aportar un nuevo enfoque al mundo y alejarse de los delantales de cuadros, la gomina, los mocasines y la misa de los domingos. Con sus luces y sus sombras lo cierto es que, en mayor o menor medida, lo consiguieron.

Uno de los grandes legados que dejaron esos años fue a nivel musical; Led Zeppelin, Janis Joplin, Jefferson Airplane, Pink Floyd, The Doors, Jimy Hendrix, Rolling Stones y una cantidad infinita de bandas y artistas, hoy consagrados, que comenzaron su andadura musical hace ya más de 50 años. En aquel tiempo una de las formaciones que más copaba la lista de ventas eran The Beach Boys, quienes, con su look de chicos buenos y su ‘I Get Around’, reflejaron el espíritu de los jóvenes de la costa oeste.

Una pareja se abraza en el Festival de Woodstock de 1969. Fuente: Life and Style

En 1968, Dennis Wilson, baterista de la banda, conducía su Ferrari por las carreteras de la soleada california cuando vio a un par de chicas hacer autostop. Accedió a que se subieran al coche y las llevó hasta la ciudad para luego invitarlas a su mansión en Pacific Palisades y compartir algo más que una bebida. Durante la velada las chicas no pararon de hablarle de un tal “Charlie” al que retrataban como una especie de mago que era algo así como la reencarnación del mismo Jesucristo.  Fueron tales las anécdotas que narraron al miembro de The Beach Boys que le resultó imposible no sentir interés por conocer a ese misterioso hombre. Antes de que pudiese darse cuenta, Wilson tenía a Manson y su harén de mujeres viviendo en su casa.

La relación entre Manson y Wilson fue estrecha, el primero vio en el músico una oportunidad de encontrar contactos para alcanzar su sueño de ser una estrella y el baterista encontró en Charlie a un gurú espiritual con el que filosofar entre calada y calada de marihuana. Independientemente del talento musical que pudiese tener Manson, Wilson sí supo apreciar algo en él, es más, le presentó a amigos de la industria musical, entre ellos al famoso productor Terry Melcher, hijo de la actriz Doris Day. Aquel gesto inocente fue la mecha que prendería la furia de Manson y daría lugar a la teoría del Helter Skelter, que no era otra cosa que un cuento que camuflaba el punto débil de cualquier narcisista; sentirse humillado.

 

Dennis Wilson baterista de The Beach Boys. Fuente: sModa El País

En la primera parte de este especial dedicado a la Familia Manson repasamos la infancia de Charlie, los inicios del movimiento hippie y como el ex presidiario comenzó a formar su familia. En esta segunda entrega abordaremos la vida en el rancho Spahn y los motivos que llevaron al gurú hippie a querer lanzar una vendetta contra el establishment de Hollywood.

Rancho Spahn: sexo, drogas y Rock ‘n’ Roll

Charles Manson nunca estuvo tan cerca de la industria musical como durante su estancia con Dennis Wilson. En su enorme mansión tocaban música, fumaban marihuana, tomaban LSD y celebraran orgías desenfrenadas de las que fueron testigos figuras reconocidas como la de Neil Young. Junto al Beach Boy, Manson compuso el tema ‘Cease to Exist’ que, más tarde, se rebautizaría como ‘Never to Learn Not to Love’ y formaría parte del álbum 20/20, el decimoquinto del quinteto californiano que vería la luz en 1969. En ningún momento se hizo alusión a Manson y esa sería una de las razones que empujarían al líder de la familia a afirmar que la gente de Hollywood eran “unos mentirosos”.

Pese a que músico y gurú sentían una cierta admiración el uno por el otro, todo tiene su fin y mantener a una familia cada vez más numerosa era imposible para cualquier bolsillo, incluso para el de Wilson. La factura de los gastos de comida, dentistas y curas para la gonorrea de las chicas eran interminables, lo que llevó al baterista a cortar lazos con Manson que encontró en el Rancho Spahn, un viejo decorado que sirvió como escenario de rodaje de películas del oeste, propiedad del viejo George Spahn, su nuevo hogar.

El viejo Rancho Spahn, el hogar de la familia Manson. Fuente: History

La vida en el viejo Rancho de películas Spahn quedó reflejada en el documental Manson de Robert Hendrickson. El documental se estrenó en 1973 pero se rodó entre 1969 y 1971, durante los juicios contra Manson y la familia. Se trata de un relato gráfico en el que se muestra a una comuna hippie aparentemente inofensiva de no ser por las declaraciones que las chicas hacían a la cámara con total frialdad afirmando que los asesinatos de Cielo Drive le daban exactamente igual.

Uno de los miembros que prestó sus declaraciones en el documental fue Paul Watkins, un joven que ingresó en la familia con apenas 18 años y que se convirtió en uno de los primeros miembros masculinos de la familia. Según él, Manson le pidió ayuda porque era tal el número de mujeres que era incapaz de contentarlas él solo. Watkins, joven, guapo, hippie y con ganas de aventura, aceptó quedarse durante una temporada en el rancho pero, finalmente, se convirtió en uno de los miembros más importantes de la familia. Probablemente su fama se deba a que era el encargado de atraer a más chicas ante Manson, una especia de aprendiz de proxeneta que sigue las órdenes del pez gordo.

Según Watkins, a Manson le gustaban las chicas jóvenes y había que practicar el mejor sexo posible con las recién llegadas, especialmente con las que eran vírgenes, dejándolas inconscientes si fuese necesario. Charlie utilizaba a las chicas para atraer a posibles miembros masculinos o a futuros amigos de la familia de los que podía sacar provecho, como la banda de moteros The Straight Satans, entre los que se encontraba Danny DeCarlo, uno de los testigos que abriría la veda de la acusación contra Manson.

Paul Watkins y Brooks Poston, testigos claves en el juicio contra Manson. Fuente: ATI

Como buen proxeneta que era ofrecía a la chica adecuada al hombre adecuado, de esa manera a través del sexo conseguía los favores de aquellos que pudiesen resultarles útiles. Para conseguir la devoción de sus acólitos, Manson daba largos sermones en los que daba a entender que era Jesucristo, escenificando con mucho realismo escenas de la crucifixión. El consumo de drogas se daba en un ritual casi ceremonial en el que entregaba las tabletas de LSD se como si fuese la eucaristía. Después de eso comenzaban las orgías en las que Charlie decidía quién yacía con quién y las posturas empleadas. La pregunta es, ¿cómo podía controlar la mente de sus seguidores entre tanto exceso? La estrategia de Manson era tan maquiavélica como lógica, según Dianne Lake, uno de los miembros más jóvenes de la familia, el líder tomaba “una dosis mucho menor de LSD que el resto”, de esa manera podía mantener el control sobre los demás.

La vida en el rancho consistía en escuchar a Charlie tocar sus canciones, consumir drogas y practicar sexo. No es de extrañar que pronto comenzasen a darse nacimientos en la familia. Las chicas se quedaban embarazadas y los partos eran asistidos por los propios miembros, siendo Manson el encargado de cortar el cordón umbilical de los recién nacidos con sus propios dientes. Cuando la policía desalojó el rancho no fueron pocos los niños que encontraron en riesgo de desnutrición.

La caída de los cerdos

Durante su estancia en el Rancho Spahn, Manson recibió la visita de Terry Melcher, que acudió para escuchar al gurú mesiánico en un concierto privado en el que tocó ante el productor lo mejor de su repertorio. Después de muchas idas y venidas en las que Manson y sus seguidores dieron por hecho que grabarían un álbum, el productor rechazó cualquier tipo de contrato discográfico con el líder de la familia.

El 10050 de Cielo Drive. Fuente: ICHI.PRO

El rechazo de Melcher suscitó una escalada de odio en el interior de la mente febril de Manson que le llevaría a personificarse en la casa del productor en el 10050 de Cielo Drive. Al llegar a la mansión ubicada en los cañones de Los Ángeles se encontró cara a cara con el fotógrafo Shahrokh Hatami, que le informó que Melcher ya no era el propietario de la mansión. Por encima del hombro del fotógrafo iraní, Manson posó su mirada sobre los ojos almendrados de una joven de cabellos dorados que le observaba cautelosa. Su nombre: Sharon Tate.

¿Cómo se planearon los asesinatos de Cielo Drive y el matrimonio LaBianca?, ¿Cómo se convirtieron en principales sospechosos los miembros de la familia?, ¿Quién era Vincent Bugliosi? Todas esas respuestas y más en la tercera entrega de este especial dedicado a una de las sectas más sanguinarias de la historia.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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