La mujer del monstruo refresca el Frinje 2015

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Cuando el próximo sábado 25 acabe el concierto de Mostaza Gálvez, la última actividad programada dentro de Frinje 2015, muchos pensarán que con él habrá terminado también la edición de este año. Yo estoy segura de que no será así, ya que, mientras en la mente de los miles de aficionados del teatro que se han acercado a disfrutar de alguna de ellas perdure su recuerdo, seguirá vivo. También, cuando alguna compañía o algún profesional eche mano de algún hallazgo que haya visto en estos días de julio y le sirva para resolver esa pieza que tenía atascada, todos nos seguiremos beneficiando de la increíble fuerza creativa, colectiva y tan positiva que ha albergado durante estas semanas Matadero Madrid.

Estoy convencida de que algunas propuestas encontrarán otros espacios en los que desarrollarse y seguir atrapando a nuevos espectadores. Me consta, por ejemplo, que Atresbandes recalará en Alcalá de Henares en otoño con su Locus Amoenus y seguro que Danzad malditos también tendrá un largo recorrido. Pero el Frinje de este año hay que verlo no sólo como una apuesta para el futuro, sino como un compromiso consigo mismo, muy anterior a su puesta en marcha el día 3 de julio, a pesar de que no lo haya reconocido ni en su propio programa.

El ejemplo más claro de ello lo tuvimos en las cuatro funciones de La mujer del monstruo, que se pudieron disfrutar los días 14 y 15. El germen de esta obra había tomado vida tan sólo unos 20 días antes, con un seminario de cinco sesiones que tuvo lugar entre el 17 y el 21 de junio. Por eso no era de extrañar que Salva Bolta, su director y también el artífice de la idea, hablase aún de semilla el día del estreno.

Blanca-SerranoLa-mujer-del-mounstruo-28-596x894El proceso hasta llegar a ese momento fue, a grandes rasgos, el siguiente: Salva estaba interesado en explorar la relación entre amor y horror mediante la figura de cinco mujeres que ligaron su vida, su memoria y su nombre de manera inequívoca a cinco de los mayores dictadores y criminales de guerra del siglo XX europeo. Por ese motivo decidió ponerse en contacto con Alberto Conejero, joven dramaturgo conocido por su interés en analizar diferentes aspectos de la poliédrica naturaleza humana deteniéndose en la figura de diferentes personajes de la historia reciente.

Se convocaron doce plazas para un seminario que se desarrollaría en la segunda quincena de junio y se estableció que las cinco mujeres sobre las que se trabajaría serían Nadia Alliluyeva, Margheritta Sarfatti, Carmen Polo, Magda Goebbels y Elena Ceaucescu. El interés fue tal que tuvieron que ampliar las plazas hasta quince y, el día 17 de junio, arrancaban definitivamente las 20 horas presenciales y el trabajo de cada participante en casa. Todos debían escribir dos piezas: un monólogo de la mujer que les pareciese más interesante y una escena de encuentro final entre todas. Durante las dos primeras sesiones de trabajo fue más bien Alberto el que tomó la palabra para proporcionar un contexto biográfico e histórico suficientemente claro y rico de cada una y, durante las tres últimas, los participantes del taller mostraban lo que escribían a sus compañeros, analizaban los hallazgos y las zonas de debilidad de cada pieza en dos rondas de comentarios diferentes y reescribían lo que consideraban necesario. El último día, un jurado compuesto por Salva Bolta, Alberto Conejero y dos miembros del Frinje seleccionó y, por lo tanto, decidió llevar a las tablas los textos de Paula Iwasaki, Nieves Rodríguez Rodríguez, Sergio Martínez Vila, Carlos González Otero y Xabier López Askasibar.

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Este trabajo de escritura –particular y, a la vez, con espíritu colectivo tras la puesta en común– ha dado unos frutos variados y excelentes en todos los casos. Además, se vio respaldado sin excepción por cinco enormes actrices (Eva Rufo, Amparo Vega-León, Ana Wagener, Isabelle Stoffel y Natalie Pinot) que hicieron un esfuerzo ímprobo para memorizar en tan poco tiempo el monólogo que les correspondía, meterse en la piel de su personaje y sacar adelante la escena coral final, con el texto sobre la mesa, pero con una gracia que no desentonó con el altísimo nivel general del montaje.

El distinto enfoque que adoptó cada autor hizo que, sin las servidumbres propias de los historiadores, pero con rigor y respeto, captasen la atención del público y que este, sin duda, se fuese a casa con la cabeza en plena ebullición. Estas mujeres no son juzgadas y no se ofrece una visión maniquea de ellas, ya que lo monstruoso está detrás de todos nosotros y cierta atracción por el mal es inherente a toda alma humana. Durante el seminario se pretendió que cada autor estableciese un vínculo íntimo con la mujer que iba a retratar y, por ello, se les dejó elegirla con libertad.

El tono dramático, propiciado por el fatídico desenlace de sus vidas –salvo en el caso de la viuda de Franco, que murió discretamente en 1988, alejada de la vida pública, pero sin renuncir ni a los títulos ni a las posesiones que había acumulado durante la dictadura franquista– y la elección de los momentos históricos concretos desde los que hablan, está presente en las piezas de Nadia, Margheritta y Magda, más líricas y oscuras, pero se abandona en el caso de Carmen Polo y Elena Ceaucescu, ya que han considerado el humor un buen camino de análisis para acercarse al horror y un efectivo resorte para activar la razón. De hecho, a mí me parecieron las piezas más interesantes y, desde luego, las más agradecidas de interpretar y de ver.

Blanca-SerranoLa-mujer-del-monstruo-Quiero mostrar mi gratitud a Alberto Conejero por los minutos que dedicó a contarme todos estos detalles sobre el proceso de trabajo y las motivaciones que se encuentran detrás de La mujer del monstruo. Uno de los principales encantos de un buen festival es propiciar los encuentros entre creadores, programadores, artistas de otras disciplinas, público, prensa, etc. ¡Y el Frinje de este año lo está logrando con creces! Matadero es un espacio grande, versátil y con muchos pequeños espacios que invitan a una conversación un poco más pausada entre función y función, taller, concierto o lo que se tercie. En este caso, el sábado, alrededor de un vermú y con la excusa de hablar de ciencia y poesía (de Erwin Schrödinger y Albert Einstein, pero también de Santa Teresa y Sor Juana Inés de la Cruz), tuvimos la suerte de escuchar a Clara Janés y Antonio Ortega, con la presencia, entre otros, de Ana Rossetti, Juan Cruz o Elena Aub.

Alberto aún mantenía el entusiasmo y la emoción por la cálida respuesta del público londinense ante el montaje de su última obra, La piedra oscura. Estrenada en el Centro Dramático Nacional en enero de este año, con Daniel Grao, Nacho Sánchez y dirección de Pablo Messiez, tras agotar las localidades durante semanas, volverá en septiembre al mismo espacio. En Londres ha estado en cartel cuatro días dentro de la programación de la tercera edición del Festival Spanish Theatre, en The Courtyard Theatre, junto a Las heridas al viento, de Juan Carlos Rubio. Además, también en otoño, Alberto Velasco dirigirá en Nave 73 su texto Cliff (acantilado), ganador del IV Certamen Leopoldo Alas Mínguez en 2010. El final del próximo invierno traerá una nueva colaboración entre Salva Bolta y Alberto Conejero, ya que van a ser los encargados de adaptar Rinconete y Cortadillo al estilo de la compañía Sexpeare. Y, en el mes de abril de 2016, se podrá ver en el Conde Duque el Proyecto Homero, una de las grandes novedades de La Joven Compañía para la próxima temporada. Guillem Clúa Alberto Conejero adaptarán La Ilíada La Odisea, con sus grandes temas, pensando en un público joven y menos acostumbrado al teatro. Estoy segura de que todo este trabajo nacerán árboles tan frondosos como el que ha surgido de aquel germen que brotó en junio.

Fotografías: Blanca Serrano ©.

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