‘Y entonces volaron’, una novela sobre la experiencia y la creación

Portada de Y entonces volaron.
Portada de Y entonces volaron.

Hay un tipo de Literatura que es para consumir bajo las estrellas. Así podríamos definir la tarea de adentrarnos entre las páginas de uno de los libros más maravillosos en los que me he sumergido últimamente, y que me ha dejado un halo de emociones que acarician los sentidos.

Os estoy hablando de Y entonces volaron, la última novela del polifacético escritor Juan Laborda Barceló, publicada con tino por Huso Ediciones, que ha sabido intuir el deleite que iba a suponer para el lector aventurarse en las diferentes historias que confluyen entre sus páginas. Éstas funcionan a modo de mecano, pues nos descubren las múltiples piezas que se van ensamblando hasta conformar un todo narrativo.

Cabe destacar que Juan Laborda es Doctor en historia, profesor en uno de los colegios herederos de la emblemática Institución Libre de Enseñanza, crítico literario, colaborador en diversas revistas literarias, y en medios tan enriquecedores como la radio. Amante pertinaz del séptimo arte, Juan tiene también su propio blog llamado Kermes Literaria, donde nos habla de cine y literatura. No es mal bagaje para un autor en el que vamos a descubrir un exhaustivo dominio de la palabra, en una novela que es todo un ejercicio de estilo.

El título, cautivador para una novela poética en sí misma, hace honor a un texto de Guillaume Apollinaire, que dice así:

“Los llevamos al borde del abismo y les ordenamos que volaran.
Ellos no se movieron. ¡Volad!, les dijimos.
Pero ellos no se movieron. Los empujamos hacia el abismo.
Y entonces volaron”

Siéntense como si de un cine al aire libre se tratara, con toda la dulce melancolía que esa imagen nos despierta, imagínense cada uno de ustedes el escenario propicio, una plaza estrellada, la altiva pared de un viejo castillo, la fachada nívea de la iglesia o un rompeolas en mitad de la nada…, y prepárense para dejar volar los sentidos por una novela intimista, una no ficción llevada a la fantasía de la mano del recuerdo, de “las melancolías de las horas violetas” como dice el autor.

Juan Laborda Barceló.

Y es que en esta novela, sentiremos también la magia de los cines de verano, bajo la suave brisa de las noches estrelladas, retazos de un tiempo, una manera de combatir el aislamiento cultural de la España rural. Imagínense la fascinación de las bobinas que transportaban esas historias vivas, de pueblo en pueblo, regalando sueños en manos de surcos abiertos y ojos interrogantes, hambrientos de esperanza, derramando vivencias en largas conversaciones caniculares.

Vamos a sentir como el autor se desnuda, se cuenta a sí mismo en todas las historias; es su afán fabulador el que nos lleva a la reflexión meta literaria, conduciéndonos por diferentes emociones al mismo tiempo, ya sea euforia, vértigo, dulzura, añoranza y melancolía hasta el insondable y temeroso abismo. Pero no una melancolía tiznada de pena, no, todo lo contrario, un placer dulce que no quieres dejar de leer y sentir, como una caricia sutil y certera.

Y entonces volaron, es un reflexivo recorrido por el pasado y por nosotros mismos. Un profesor atrapado por sorpresa en el limbo de los recuerdos. Un paseo por los amores y desamores universitarios, un balanceo por la bruma de la infancia, como el propio Juan nos dice “aquel tiempo en el que cada gesto nos hacía descubrir cómo era en realidad el mundo”, y continúa diciendo que la infancia es “un latido en la mirada”.

Una novela cuya calidad narrativa alcanza la perfección, donde la belleza del tono lírico domina todo el libro, siendo la metáfora la reina entre sus páginas. Un libro cuya prosa es de una belleza enorme, donde se siente la música, el cine y la literatura al mismo tiempo. Es una embriagadora combinación donde la memoria dirigirá los ritmos, donde el abismo tentará al destino, donde la amistad construirá nudos indestructibles, complicidades y sueños de juventud que serán acicate para recorrer el camino.

Juan Laborda ha conseguido la magia incomparable de una novela exquisita, la frescura de un jardín de verano. Y entonces volaron, es un viaje de historias contadas con tinta de estrellas. Es un idilio entre tú y el recuerdo, la memoria secreta de los sentimientos.

Sin dudarlo, la literatura se viste de gala con Y Entonces Volaron. Tomen asiento, con la luz de las emociones encendidas, con las velas desplegadas de los sueños, y será la magia de un gran libro como éste, quien despierte el romance entre ustedes lectores y la indeleble prosa de Juan Laborda Barceló.

Desplieguen ávidos las páginas de tacto cálido y volarán alto, les espera un infinito océano de recuerdos y emociones, a merced de las serendipias que les descubra Y entonces volaron.

 

Texto de: Almudena Ojosnegros Calderón

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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