La Granja Festival saca pecho en su novena edición

Foto: Simbiosis Producciones

En un verano absolutamente desbordado por festivales de música es casi imposible destacar. Es difícil muchas veces simplemente existir. De qué depende la supervivencia de un festival de música nadie puede saberlo con certeza: los criterios son caprichosos y un cambio de ubicación mal encajado o una gota fría inevitable pueden llevarse mucho esfuerzo por delante.

Así, entre un Mad Cool multitudinario, un Sónar consagrado y  Woody Allen en el Botánico, festivales más modestos se abren camino edición tras edición, conteniendo la respiración hasta que la gente comienza a llegar al recinto y se escuchan los primeros acordes. A esta liga de supervivientes pertenece La Granja Festival, que el pasado sábado 29 de junio celebraba en Daimiel nada menos que su IX edición.

La Granja es una cita con la música folk, rock y americana que ha pasado ya por diferentes formatos, buscando aquel que se ajustara a sus objetivos, su filosofía y, siendo honestos, a sus posibilidades. Durante los últimos nueve años sus organizadores, la asociación cultural La Casa Con Ruedas, han pasado por la ambición necesaria de los comienzos, que les llevó a organizar el festival en el auditorio de Daimiel, hasta los reajustes realistas que les animaron a jugar en casa, en el local que tienen a las afueras de esta población de 18.000 habitantes de Ciudad Real.

Salto durante La Granja 2019. Foto: Simbiosis Producciones

Al final, sin rendirse, año tras año, La Granja Festival parece haber encontrado la fórmula que le hace brillar: un festival de un día de duración localizado en uno de los restaurantes de la localidad, Las Brujas. En sus jardines llevan ya un par de años reuniendo a locales y forasteros para gozar en directo de la música que les mueve a seguir: bandas españolas que hacen country, rockabilly, folk americano…. Virtuosismo en las venas desde la primera edición.

Para la novena, el festival reclamaba a sus fieles con un cartel hecho a su medida. Por un lado, los acústicos de Chris Catling, Félix Lineker y Fran Mateos. Entre las bandas, rompían el hielo los ciudadrealeños Estrellados con su sonido Pereza y sus letras pegadizas. Tras ellos, Alv McMartin y su banda entraban en materia con un directo elegante que invitaba a sumergirse en su rhythm & blues. Para entonces ya era de noche, el calor había bajado por fin y los platos fuertes no tardarían mucho más.

Íñigo de Los Estanques, la banda que cerró la IX edición de La Granja Festival. Foto: Simbiosis Producciones

La formación del músico madrileño Germán Salto salía puntual al escenario, unos minutos después de las 11 de la noche. Melenas, pies descalzos y botellines de cerveza en primer plano ya daban pistas de lo que sería el concierto: Daimiel volvía a los setenta mientras Germán apuntaba: “Nos han dicho que este es un festival de folk”. Y entonces se arrancaban en perfecta armonía, generosos y alegres. Ya al final, se les unían sobre las tablas los que serían los últimos de la noche: Salto y Los Estanques compartieron escenario en La Granja Festival 2019, tocando ‘Give Me Love’ de George Harrison y dejando a los asistentes una foto mental perpetua.

Tras el combo, ahora solos, la banda formada por Íñigo Bregel, Germán Herrero, Fernando Bolado y Andrea Conti, con tres discos a sus espaldas a pesar de los pocos años que llevan juntos, desplegaban su PPP, como ellos lo llaman: un pop progresico psicodélico. Los Estanques cogieron el buen ambiente acumulado durante la noche y lo convirtieron en pura psicodelia con sus canciones sostenidas y los mensajes cifrados que el público repetía y descodificaba absorto. Temas como ‘¡Joder!’, ‘Ahora el tiempo te sobra’ y ‘Amor-odio’ sonaron en Daimiel, muy lejos del ruido de la ciudad y de los fuegos artificiales de otros festivales. Después de una noche así, sería incomprensible que La Granja Festival no celebrara el año que viene su décima edición y, tras ella, muchas más.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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