Brindando por ‘El próximo año en La Habana’

Portada del libro 'El próximo año en La Habana'.
Portada del libro 'El próximo año en La Habana'.

Brindar cada Navidad por “El próximo año en La Habana” es común en esos hogares de Miami que habitan los exiliados cubanos y sus descendientes, ya nacidos norteamericanos que imaginan el país y se sienten patrios. Ese brindis se transforma en el título de la primera novela de Chanel Cleeton que llega a España de manos de la editorial Maeva.

El próximo año en La Habana forma parte, además de ser uno de los best seller de The New York Times, del club de lectura que ha creado la actriz y productora Resee Whiterspoon en su búsqueda por destacar el papel de la mujer escritora. De hecho, por aquí ya hemos caído en otro de los irresistibles títulos de su club, Todos quieren a Daisy Jones. Que está convirtiendo a Whiterspoon en nuestra librera de confianza con los títulos que selecciona para Hello Sunshine.

La novela viaja a través de ideas políticas que enfrentan la sociedad, el amor y la propia familia. Lo hace a través de dos mujeres de la misma familia; Elisa, una heredera del imperio del azúcar cuya familia se exilió de Cuba cuando se impusieron las ideas de Fidel Castro, y su nieta Marisol que regresa décadas después a una Habana con posibilidades de aperturismo.

Las historias de amor de cada una avanzan a la par que las de la revolución y el cambio porque El próximo año en La Habana es una constante de historias que nos dejan ver un país dividido pero que bajo todas ellas reina el amor a Cuba. La novela se lee con la impaciencia, posiblemente premeditada por la autora, por tener claro que la vida es breve, que mucho de lo que damos por sentado no llega. Y usa así el exilio como gran ejemplo de como la vida cambia de un día para otro.

Es cierto que en ocasiones destila una visión demasiado tercermundista de Cuba, como si los cubanos no supiesen nada del resto del mundo, como si el tiempo se hubiese parado completamente. Y, aunque es cierto que el tiempo que pasa por ese rincón del Caribe no tiene la misma prestancia que el de otros países occidentales, la visión del libro parte de la perspectiva estadounidense, no de la que puede tener el turismo europeo. Sin embargo sí retrata la actualidad de unos cubanos que vieron acercarse al turismo estadounidense de las manos de Obama pero que poco duró, ya que Trump volvía a prohibir a los estadounidenses alojarse en hoteles propiedad del gobierno cubano (la mayoría) ni realizar cruceros.

Sin embargo Cleeton trata a la perfección el declive arquitectonico de La Habana, su paisaje marcado por el mar, por un parque móvil único, por unos paladares que comienzan a mostrar la posibilidad de la propiedad privada, por un constante debate moral entre sus ciudadanos.

Así El próximo año en La Habana se enmarca como una saga familiar, una ficción histórica no lo es tanto si observamos la vida de la escritora. Ya que Chanel Cleeton nació en Florida y creció con las historias del exilio que le contó su familia. De ahí surgió este libro y el carácter de la protagonista Marisol, una escritora (concretamente redactora de tendencias que con la excusa de escribir un artículo de viajes sobre el país entra en él para depositar las cenicas de su abuela) que se siente cubana aún no habiendo pisado hasta sus 33 años la isla. Además el libro cuenta con retazos de su vida como el volver al apartamento en el que se crio su abuela, y la supuso un ejercició de documentación muy arraigado a su propia historia personal.

En Estados Unidos ya se han publicado las continuaciones de la novela, When we left Cuba y The last train to Key West.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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