Vida de rico en ‘The White Lotus’, la adicción del momento

Serie The White Lotus.
Serie The White Lotus.

La vida de rico no están solo en Instagram. HBO nos la presenta en una tragicomedia que se mueve entre la sátira social y las excentricidades del privilegio. Se trata de la serie The White Lotus que ya se ha convertido en la adicción del momento.

La vida de los ricos en la pantalla nos atrae no solo por su ropa de diseño, sus planes a todo lujo y su vida carente de preocupaciones reales, sino por la posibilidad de adentrarnos en sus miserias. Da igual el género, de Gossip Girl a Succession. Y es precisamente en una mezcla de esta última con la película Parásitos la comparativa que muchos han querido ver en The White Lotus, donde la sátira social es un personaje más.

Aunque nos encontramos en un entorno más cercano a Vacaciones en el mar, porque la nueva miniserie de HBO Max, dirigida y escrita en su totalidad por Mike White, nos traslada a esa relación entre los clientes de unas vacaciones de lujo y el personal (de un resort en este caso) que ya está curtido en esas situaciones, pero que también tiene mucho que esconder.

Las vacaciones de unos privilegiados contra la del resto de los mortales se presentan en The White Lotus enfrentando las vacías necesidades de los clientes del resort (que da nombre a la serie) con la realidad de unos trabajadores de los que difieren en raza y preocupaciones. Las tramas familiares, de situación, y un cierto halo de misterio están engranadas a la perfección en un entorno paradisiaco, Hawái, que saca lo más extremo de cada uno.

Los primeros minutos de la serie nos hablan de una muerte en el resort. En la siguiente escena estamos al inicio de las vacaciones de esos VIPs que llegan en un barco y son recibidos con toda la cordialidad que ¿se merecen? A partir de ahí encontramos tres habitaciones ocupadas por multimillonarios de diferentes vidas. La mayoría de ellos interpretados por personajes que ya hemos visto en otras producciones de HBO. Una familia encabezada por una directora ejecutiva del sector tecnológico a la que da vida Connie Britton y que llega a sus vacaciones junto a su marido (Steve Zahn), su hijo (Fred Hechinger), su hija (Sydney Sweeney) y la amiga de esta (Brittany O’Grady). La necesidad de reconocimiento de la madre, la temerosidad constante de su marido y las pequeñas adicciones de su hija serán el caldo de cultivo para diálogos incesantes y juegos de perspectiva.

Otra de las habitaciones la ocupa una pareja recién casados. Él (Jake Lacy) es el prototípico hijo de millonaria que no es capaz de disfrutar sus vacaciones porque no se aloja en la mejor suite del hotel, y su reciente esposa (Alexanda Daddario) una joven periodista que no proviene de la élite y trata de ubicarse. La otra habitación a la que tendremos acceso es a la de una ricachona (Jennifer Coolidge, que no deja de bordar sus papeles trabajo tras trabajo) que viaja para esparcir en Háwai las cenizas de su madre y enseguida cae rendida ante los tratamientos holísticos de la gerente del spa, en la que verá una posibilidad de compañía.

Todos ellos, en un reparto coral, conforman una bomba de la que desconocemos su cuenta atrás. En cada escena parece que el enredo va a explotar pero la tensión continúa dejándonos tiempo para entrar en la mentalidad de los huéspedes y en las relaciones que comienzan a generar en torno a ellos mismos, cargadas de egos y enredos. Una tensión generada también por la música escogida para la seria, un conjunto de melodías tribales que constantemente parecen a punto de romperse.

Quizás The White Lotus es el resort en el que quisiéramos pasar nuestras vacaciones, no tenemos tan claro si querríamos compartirlas con quienes lo ocupan. Pero desde luego queremos entrar en su realidad desde la pantalla. Una realidad que se nos queda corta con solo seis capítulos.

 

 

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