Mabel Lozano: “Para algunos, la trata no es un delito, sino parte del ocio”

Mabel Lozano presenta su nuevo documental.
Mabel Lozano presenta su nuevo documental.

Recorriendo en coche la carretera, tomando un café en un bar o yendo al baño más cercano. Así plantea Mabel Lozano el comienzo de su nuevo documental El Proxeneta. Paso corto, mala leche. donde Miguel, un extratante de mujeres apodado ‘El Músico’, se pone delante de la cámara para contar con todo detalle, y desde la experiencia del verdugo, las entrañas del negocio de la trata de mujeres en España, desde finales de los años 80 hasta hoy.

Con esta introducción, mostrando el día a día de Miguel pero sin llegar a ver su completa identidad, se percibe de forma gráfica lo cerca que tenemos de nosotros y de nuestra rutina diaria a aquellos que explotan y abusan de mujeres y a aquellas que son abusadas sin que ni siquiera nos demos cuenta, al tratarse de una práctica delictiva “invisible”, de la que la mayoría conoce muy poco. Especialmente en cuanto se refiere a quienes dirigen el negocio.

“Yo ya había escuchado muchos testimonios de mujeres víctimas de la trata pero quería saber cómo eran ellos: Quiénes eran los amos de la prostitución, quiénes mueven los hilos… Quería poner rostro a los invisibles y saber por qué tienen esa impunidad que les da precisamente el privilegio de ser anónimos”, afirma Mabel Lozano, cineasta y activista que lucha desde hace doce años con paso firme por visualizar esta problemática y defender los derechos de las chicas que la sufren en sus carnes.

Cartel del docu.

Cartel del docu.

Y al escuchar esa otra parte, la del que afirma que las mujeres son mera mercancía que se puede vender igual que cualquier otro producto o la de quien fija en tres años la rentabilidad de las chicas que ha comprado, sorprende caer en la cuenta de que esta sociedad es más indulgente con la trata que con otros tantos delitos de diversa índole:

“Venimos de una sociedad muy patriarcal y machista, donde la prostitución es el último pilar que tiene el ‘machirulismo’ más hegemónico y donde los proxenetas son los que venden a las ‘putas’, por lo que para algunos la trata no es un delito sino que forma parte del ocio y el divertimento”, explica Lozano.

Un ‘divertimento’ que hace que los amos del negocio de la trata se lucren a costa de una deuda imparable e infinita que la mujer contrae al aceptar, sin saberlo, las condiciones de su proxeneta. Y todavía peor es para aquellas que sí conocen los puntos de este contrato verbal e injusto pero que firman con la única esperanza de que sus hijos tengan la vida que ellas no pudieron tener.

Según explica la propia directora, “el primer año la chica quiere trabajar porque mira las fotos de sus hijos y recuerda por qué está allí, por qué está sufriendo y por qué está esclavizada. El segundo año, cuando ve que lo prometido es mentira, empieza a bajar su rentabilidad al darse cuenta de que la deuda contraída no se puede pagar. Para cuando llega el tercer año, muchas están tan enganchadas al alcohol o a las drogas que los proxenetas les incentivan a consumir, que la mayoría no rinde, así que terminan siendo vendidas a clubes de tercera, rotondas o calles”.

Un sistema de compraventa de mujeres que destripa por primera vez ‘El Músico’, en voz en off primero, mirando directamente a los ojos del público después, “rompiendo los códigos de la delincuencia y sacando a la luz aquello que más daño hace a la trata”, como indica la propia Mabel, “al mostrar el sistema financiero y sus complicidades: Banqueros que les blanquean el dinero, testaferros que tienen a nombre de los clubes…”. “Nunca nadie ha hablado de todo esto y eso es lo que verdaderamente tiene de inédito este documental”, concluye.

Un documental que, en definitiva, pone de manifiesto la necesidad de seguir mostrando las entretelas de un tema social tan controvertido, actual y desgraciadamente cercano como la trata de mujeres.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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