La difícil tarea de la (no) maternidad tardía

Silvia Nanclares, escritora, editora y activista cultural nos presenta en Quién quiere ser madre una historia sobre maternidad que puede ser la de muchas personas, amigas o conocidos que han pasado por una situación similar: la de decidir ser madres o padres cuando el tiempo no juega a tu favor o, lo que es lo mismo, a partir de los cuarenta. La autora nos cuenta su experiencia a modo de relato autobiográfico, la euforia, el miedo, la esperanza, la desilusión, etc. Emociones con las que tiene que lidiar en su día a día junto a su pareja. Nanclares habla de esta manera del deseo de ser madre como algo que cambia su vida por completo y donde vemos cómo, a pesar de las adversidades, del fallecimiento de su padre o de un trabajo precario, ese anhelo no descansa nunca.

La autora pone el empeño por el deseo de ser madre en el centro de la historia y todo gira en torno a eso. Consigue también acercarnos una problemática de la que nada se habla y que solo podremos visibilizar si la normalizamos, el hecho de que ser madre no es tarea fácil. Quedarnos embarazadas no suele ser un abrir y cerrar de ojos y conocer nuestro cuerpo, el funcionamiento de nuestras reglas o nuestro útero debe ser imprescindible en una sociedad que aspira a la igualdad.

La maternidad atraviesa la vida de las mujeres casi como un mandato social pero, a diferencias de otros temas, apenas se habla de ello. Queda idealizada en el imaginario colectivo y lo que le rodea aparece siempre lleno de tabúes y presiones.

El hecho de ser madre o el deseo de querer serlo hacen que en el momento de la verdad no sepamos gestionar la vergüenza, la presión, la culpa, el miedo y el silencio por culpa de los tabúes y mitos que hay establecidos. Desde los desconocidos abortos naturales, pasando por no poder quedarte embarazada, el proceso de las Fecundaciones In Vitro (FIV), los cambios que provoca el embarazo y el después. Y así hasta una larga lista de problemas silenciados donde nadie queda sin su papel protagonista: como la violencia machista en la ginecología y obstetricia, los peligros del parto, la lactancia o los primeros días de vida del bebé.

Aquí entran en valor los grupos de apoyo de madres, donde esa red que aparentemente puede dar pereza y donde nadie conoce a nadie, puede servir para conocer los relatos de esas mujeres que han pasado o están pasando por lo mismo que tú.

Ilustración de Paula Bonet.

Ilustración de Paula Bonet.

En pleno 2018, la brecha salarial continúa a la orden del día, los gráficos en los que vemos cómo menguan las carreras femeninas tras la maternidad son demoledores pero, obviamente ser madres no es el problema. El problema llega cuando la conciliación es algo abstracto, las bajas de paternidad son mínimas y las empresas solo ayudan a dilapidar carreras.

Necesitamos un 8 de marzo donde se haga hincapié en que los cuidados y la maternidad recaen sobre nosotras. No habrá igualdad si esto continúa así, porque si miramos para atrás y echamos un vistazo a nuestro alrededor, las familias continúan delegando en la madre gran parte del peso, donde los hijos son una extensión más de la mujer pero no del hombre. Cuando todo el sistema económico actual se basa en que la mitad de la población hace un trabajo que sostiene los privilegios de otros, son necesarios cambios a corto y largo plazo para que, de aquí a unos años, podamos ver cómo la sociedad va avanzando sin que nadie se sienta perjudicado solo por el hecho de querer tener hijos.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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