Historias deslumbrantes del cine español del siglo XX

La torre de los siete jorobados (Edgar Neville, 1944).
La torre de los siete jorobados (Edgar Neville, 1944).

El cine español, en esta última década sobre todo, ha tenido una gran cantidad de detractores. Lleno de prejuicios aludiendo al uso de las mismas temáticas y la mala calidad de estos productos. Sin embargo, quienes se dedican a la creación y mantenimiento de este arte, demuestran que no es así. Aún quedan muchos personajes que vivir, temas que reflejar y tiempo que disfrutar. Sin ir más lejos, el pasado 2017 cierra con películas como Verano 1993, La llamada, El autor o La Librería. Todas ellas premiadas en varias ocasiones y con historias deslumbrantes que no han pasado desapercibidas.

Remontándonos unas décadas atrás, encontramos maravillas del cine español que nos muestran la calidad y sensibilidad presentes en éste. De géneros y estilos distintos, formatos diferentes y autores de gran presencia. Aquí comienza la lista de los must’ del cine español:

La torre de los siete jorobados (Edgar Neville, 1944)

Película que viene de la adaptación de la novela homónima de Emilio Carrere en 1920. Con influencias del cine expresionista alemán y del cine gótico, Edgar Neville consigue realizar una pieza magistral de cine fantástico adelantado a su época. Sin embargo, y  en consecuencia de este adelanto, la crítica y los resultados en taquilla no fueron tan positivos.

La cabina (Antonio Mercero, 1972)

En resumen: un gran López Vázquez y su capacidad para transmitir multitud de complejas emociones desde el interior de una cabina durante unos 30 minutos de gestos corporales. Una invitación a la observación, a la reflexión sobre el comportamiento humano, la acogida del silencio.

Este mediometraje ha sido objeto de diferentes interpretaciones: denuncia del franquismo, la inoperancia de las fuerzas de seguridad en clave de humor, una crítica a la sociedad española de los años 70.  La cabina consiguió pasar inadvertida ante los equipos de censura presentes en el momento, dejando huella del retrato social de un país aprisionado, necesitado de aires de libertad. También pone de manifiesto una sociedad deshumanizada, mezquina, que disfruta y convierte en entretenimiento el sufrimiento ajeno.

Cría cuervos (Carlos Saura, 1975)

Una delicia de principio a fin. En gran parte, esto se debe a la interpretación de Ana Torrent y su carácter curioso permanente, acompañada de la muerte  como tema recurrente en la historia. Geraldine Chaplin, Florinda Chico Martín-Mora o Héctor Alterio son algunos de los actores que conforman el reparto de este drama psicológico ambientado en la etapa final del franquismo. Como se puede observar, cada personaje representa distintos elementos de España en la posguerra: el padre visto como el sistema patriarcal, la abuela como la España gloriosa (viviendo únicamente de su memoria) y la represión reflejada en Paulina, la tía autoritaria y correcta que cuida de Ana y sus hermanas.

Calle mayor (Antonio Barden,  1956)

Un retrato de la sociedad machista en la España de los años 50. Un reflejo frustrante y triste que se hace sentir durante su visionado. Con José Suárez y Betsy Blair como protagonistas, esta obra se basa en “La Señorita Trévelez” de Carlos Arniches. Como curiosidad, aunque ya se hacía uso del color en el cine, esta película fue rodada en blanco y negro para transmitir mejor la desolación del país en dicho tiempo.

El desencanto (Jaime Chavarri, 1976)

El desencanto es un documental realizado tras la muerte del poeta Leopoldo Panero. Su mujer, Felicidad Blanc, y sus tres hijos, Juan Luis, Leopoldo María y Michi son los encargados de descubrir la historia familiar de los Panero. Una parada obligatoria (y recomendadísima) en lo que a cine español se refiere.

En definitiva: un baño de realidad, personajes que no se esfuerzan en esconder sus diferencias, la sensación omnipresente de fracaso y ese desencanto al que se alude en el título. Se considera la última película que sufrió los rigores de la censura tardo-franquista al suprimir unas alusiones de Leopoldo María a sus experiencias sexuales en la cárcel. Constituye  una obra de gran importancia para el desarrollo del cine de autor en nuestro país.

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