Apuntes para entender el cine de Almodóvar antes de ver ‘Dolor y Gloria’

Este viernes 22 de marzo se estrena en España la última película de Pedro Almodóvar, Dolor y Gloria, en la que conoceremos a Salvador Mallo (interpretado por Antonio Banderas), el álter ego del director manchego que se enfrentará a una serie de reencuentros en el ocaso de su carrera artística.

Aprovechamos esta ocasión para hacer un repaso a los temas más recurrentes en la filmografía del director, que se ha convertido gracias a su cine en un cronista de su tiempo.

La mujer

Resulta imposible entender el cine de Almodóvar sin conocer a las musas que le han inspiriado para poner rostro y voz a sus historias en primer persona. Y es que, en mayor o menor medida, gran parte de sus películas cuentan con una protagonista para mostrar aquello que se pretende transmitir: ideales, sentimientos, frustraciones o, simplemente, la cotidianidad del día a día. Todo parece adquirir mayor sentido y personalidad para él cuando son ellas las que lo viven, sufren y comparten. Carmen Maura, Chus Lampreave, Penélope Cruz, Cecilia Roth, Lola Dueñas, Victoria Abril, Marisa Paredes o, más recientemente, Elena Anaya, entre otras, se han convertido en la inspiración del director en alguna que otra ocasión, encarnando papeles diversos que han ayudado al empoderamiento femenino en el cine más reciente.

Porque en las cintas del director manchego, la mujer es hija, madre y esposa, pero también es independiente, inteligente y decidida y tiene deseos y bajos instinstos que le llevan a la perdición. Características que habitualmente se han atribuido solo a los hombres y que han privado a muchas actrices de encarnar papeles interesantes a nivel interpretativo.

En la relación con congéneres, las chicas Almodóvar también rompen moldes. Lejos del tópico de que una mujer ‘siempre es mala con otra mujer’, ellas se ayudan, se solidarizan con los problemas ajenos e incluso actúan como cómplices.

Una película: ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’

Protagonistas femeninas de ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’

Aunque Todo sobre mi madre, Pepi Luci Bom, Volver, Tacones lejanos o Julieta exploren el universo de la mujer, es Mujeres al borde de un ataque de nervios la insignia femenina por excelencia del director. En ella todo gira en torno a Carmen Maura, una de las grandes musas de Almodóvar, y al despecho que siente por el abandono de su amante. Pero también aparece su amiga (Maria Barranco), la exmujer de su amante (Julieta Serrano) e incluso una abogada feminista que termina siendo la tercera en discordia. Una reunión atípica aderezado por un gazpacho muy particular.

La religión

En una España tradicionalmente católica, casi parece natural que la religión impregne la cotidianeidad del país sin darnos apenas cuenta. Y esto es lo que sucede en el cine de Almodóvar, en el que el tema subyace en gran parte de las películas, incluso en aquellas en las que no es el argumento principal. No es difícil encontrarnos entonces con personajes frustrados por una eduación ultracatólica (como Ángel, el personaje que encarna Antonio Banderas en Matador) o con iconografía religiosa en los hogares de películas como ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, donde la abuela, Chus Lampreave, representa además la superstición en los rezos que realiza contra las tormentas.

Pero es en películas como La mala educación y La ley del deseo donde más duramente juzga el director a la religión, contando historias de abusos durante la infancia de sus protagonistas. En el primer caso, es el tema principal sobre el que gira toda la trama mientras que en el segundo se representa mediante la historia personal de Tina (Carmen Maura), incluida de nuevo como una trama secundaria que se deja entrever de forma no explícita pero que tiene una gran influencia en la construcción de la personalidad del personaje que la sufre.

Una película: ‘Entre tinieblas’

Chus Lampreave, Carmen Maura y Marisa Paredes en ‘Entre tinieblas’

De todas las representaciones diversas del catolicismo que realiza el director, Entre Tinieblas es la más caricaturizada de todas, en la que contrastan la degeneración y superficialidad de la sociedad de mediados de los 80 con el anacronismo de una institución todavía anclada en el franquismo. Merece la pena su visionado solo por comprobar la ironía con la que confluyen los pecados de las supuestas jóvenes “redimidas” de un convento tan particular con los valores que se presupone que deberían tener.

La sexualidad

La sexualidad aparece de forma explícita en todos los títulos de Pedro, de una manera u otra. En los primeros, tiene una clara intención de escandalizar a su público y romper con los tabúes de los años anteriores a la Movida madrileña (como en Pepi, Luci, Bom y su icónica escena de la lluvia dorada o en Laberinto de Pasiones y la adicción al sexo de la mayoría de sus personajes). Más adelante, se percibe de manera más sofisticada en sus historias y se tratan diversos aspectos como los celos, los deseos prohibidos, las perversiones o el sexo y la prostitución. En este último aspecto cabe destacar que las prostitutas de las tramas de Almodóvar suelen ser mujeres felices y que no esconden su profesión, como la famosa Agrado de Todo sobre mi madre.

Dentro de la sexualidad, la homosexualidad y la transexualidad cobran una gran importancia en el cine almodovariano y ayudan a su normalización en la sociedad. Son muchas las referencias lésbicas, gays o transexuales en su filmografía y en casi todas ellas el director huye de los estereotipos y las etiquetas. De igual modo, no se da gran importancia a la elección sexual de cada uno, convirtiéndose así en opciones que pueden variar según los deseos que tengan los personajes en cada momento y no en una orientación involuntaria. Un ejemplo está en La mala educación, cuando Ángel, el hermano de Ignacio, le advierte a El Padre Manolo que no se acerque a él porque él “no es como su hermano” haciendo referencia a su homosexualidad, para después terminar teniendo una tórrida historia de amor.

Una película: ‘La ley del deseo’

Eusebio Poncela y Antonio Banderas en ‘La ley del deseo’

Todo lo indicado anteriormente sobre la sexualidad se puede apreciar aquí. La provocación con las primeras escenas de desnudo y masturbación masculinas, los celos y deseos enfermizos encarnados en el personaje de Antonio Banderas y la inexperiencia homosexual de éste, que se deja llevar por las enseñanzas de Pablo (Eusebio Poncela). La transexualidad también está representada en el papel de Carmen Maura como hermana de Pablo, explicando su condición como una decisión espontánea de su vida que nada tiene que ver como una orientación inherente a su persona.

La mancha y Madrid: o el pueblo y la ciudad

Pedro Almodóvar emigró, como muchos, del pueblo a la ciudad. Y esa dualidad entre ambos escenarios aparece en gran parte de sus cintas representada en los pueblos de Castilla la Mancha y en Madrid.

La elección de los escenarios en las primeras películas está fuertemente condicionada por la situación política que vivía el país en ese momento, que correspondía con el aperturismo tras la llegada de la democracia. Y Madrid, como casi siempre, se convirtió en la abanderada de las nuevas libertades, representadas ampliamente en La Movida madrileña. El director aprovecha esta coyuntura para tratar temas tan presentes en el día a día de esa época como las drogas (Pepi, Luci, Bom, Entre tinieblas, ¡Atame!, Carne trémula o La mala eduación); la libertad sexual, ya comentada anteriormente o los pros y los contras dentro del mundo del espectáculo, del que muchos de sus personajes forman parte (como en Tacones lejanos, La ley del deseo o Todo sobre mi madre).

Sin embargo, en varias de estas historias sus personajes se debaten entre seguir en la ciudad o volver al pueblo de donde vienen, buscando la vida tranquila que se vieron obligados a perder para conseguir progresar. Es el caso de la abuela de ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, que durante toda la película desea volver al pueblo, hasta que finalmente lo hace acompañada de su nieto. Lo mismo sucede con la madre de Leo en La flor de mi secreto o con Marco en Hable con ella.

Una película: ‘Volver’

Penélope Cruz en una icónica escena de ‘Volver’

Raimunda (Penélope Cruz) vive en Madrid con su hija y su marido pero es manchega. Al mostrarse la vuelta al origen y las distintas situaciones que vive la protagonista con sus vecinos, podemos comprobar ese ‘corazón partido’ de Almodóvar entre el pueblo y la ciudad, que al fin y al cabo no ha cambiado tanto en los últimos tiempos.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

Comments

comments