‘Viaje al cuarto de una madre’: el nido vacío de Celia Rico

Celia Rico, Lola Dueñas y Anna Castillo durante el rodaje.
Celia Rico, Lola Dueñas y Anna Castillo durante el rodaje.

“Leonor quiere marcharse de casa, pero no se atreve a decírselo a su madre. Estrella no quiere que se vaya, pero tampoco es capaz de retenerla a su lado. Madre e hija tendrán que afrontar esa nueva etapa de la vida en la que su mundo en común se tambalea. Querer bien, sin coartar al otro ni renunciar a uno mismo, quizá sea una de las tareas más difíciles en las relaciones entre padres e hijos. Esta película pretende capturar esos momentos delicados de la vida donde el amor se revela en el saber alejarse, en el saber dejar ir”. La sinopsis de Viaje al cuarto de una madre ya nos aventura lo que vamos a ver en pantalla. Con Lola Dueñas y Anna Castillo, la relación materno-filial de sus protagonistas y el síndrome del nido vacío es lo que explora Celia Rico (Sevilla, 1982) en su ópera prima.

Rico nos hace reflexionar en el filme e invita al espectador a pensar en un espejo, donde nos vemos desde ambos lados para comprobar que no somos tan distintos a nuestros padres, ni ellos tan diferentes a nosotros. Tras cuatro nominaciones a los Premios Goya entre las que se incluyen Mejor Dirección Novel, Mejor Actriz Protagonista y de Reparto, relata Celia Rico para la revista de la Academia de Cine que el filme no hubiera sido posible sin sus padres sin los que “habría faltado algo muy poderoso que, quiero pensar, ha terminado traspasando la pantalla: su amor“.

La aventura de Viaje al cuarto de una madre empezó en 2015 cuando su guion participó en el prestigioso Script Station Lab de la Berlinale Talent. Aunque previamente, Celia empezó su carrera en 2012 con el multipremiado cortometraje Luisa no está en casa, seleccionado en los festivales de Venecia, Valladolid, Sevilla, Málaga o Gijón.

El celebrado debut de Celia Rico viene en un momento en el que hay más mujeres directoras, pero en el que aún vemos cómo los filmes dirigidos por mujeres son muchos menos. La relación de las protagonistas, claustrofóbica en ocasiones, trata de plasmar lo complicado que puede llegar a ser empezar una nueva vida, siempre con la precariedad actual detrás como telón de fondo.

Gracias a Viaje al cuarto de una madre, la directora confiesa haber cumplido un sueño: hacer un filme y poder  “trabajar con Lola Dueñas, una actriz con la que siempre soñé hacer una película”, contaba Rico para The Objective.  Una de las claves de la actualidad es que queda mucho por hacer, “en el momento en que más mujeres escriban y dirijan, habrá más personajes femeninos, se contarán más historias y se abordarán más temas que tienen a la mujer de fondo. A veces pienso, ¿cuánto se ha hablado de ciertos temas, como la menopausia, por ejemplo, que afectan directamente a las mujeres? Pues se ha hablado muy poco. ¿Por qué? Porque quienes escriben y dirigen son principalmente hombres. Por tanto, hasta que las mujeres no tengamos la posibilidad de escribir y de dirigir nuestras propias películas, ciertos temas no se abordarán”.

En definitiva, Rico aborda un filme donde las costumbres familiares quedan plasmadas; en el que una madre, una hija, un sofá, un teléfono y más detalles que pueden parecer insignificantes, hacen que los diálogos sean precisos, auténticos y llenos de matices.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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