¿Qué sería capaz de hacer un grupo de jubiladas aficionadas al juego para recuperar un décimo del Euromillón perdido? Con esta premisa, Rocío A. Gómez Sustacha presenta Órdago, su tercera novela, que nos conduce con gran destreza y humor inteligente a una búsqueda de un premio repleta de situaciones rocambolescas y peligrosas en las que “Las Gamers del cinquillo” se enfrentarán a quien se les ponga por delante para conseguir su ansiado sueño: Convertirse al fin en millonarias.
Nokton Magazine: Órdago, Las Gamers del Cinquillo, es tu tercera novela, después de Los casos de la detective Karma y Enigma en la última página, que era la segunda parte de esta primera. Teniendo en cuenta que anteriormente te habías enfocado profesionalmente en el marketing online y que incluso habías publicado dos guías sobre ello, ¿cómo surgió la inquietud de empezar tu andadura en la ficción escrita?
Rocío A. Gómez Sustacha: Yo desde que era niña ya escribía historias y relatos cortos pero, al empezar la carrera, lo dejé bastante aparcado, porque, cuando estudias comunicación, es habitual abandonar la ficción para pasar a centrarte más en lo informativo. Fue años después, durante la pandemia del COVID, como le pasó a mucha gente, cuando me pregunté qué era lo que me gustaba hacer y que no estaba haciendo con todo el tiempo libre que tenía en casa. Y así fue como empecé a escribir ficción más en serio. Por eso todas las novelas que he escrito se han publicado después del 2020.
NM: Enfocándonos ya en Órdago, las protagonistas son cuatro señoras jubiladas, amigas del barrio. Habitualmente es complicado encontrar historias representadas por esta franja de edad. ¿Cuál fue el motivo de la elección de estos personajes? ¿Pretendías con ello reivindicar que las personas que pasan de los 60 también pueden formar parte de historias divertidas y frescas?
RAGS: Hace poco se publicó una encuesta de hábitos de la tercera edad en la que se reflejaban muchísimos cambios sobre cómo invierte esta parte de la sociedad su tiempo y su dinero en entretenimiento, salir, viajar, ir a comer, a hacer ejercicio físico, etc. Cosas que hace no tanto estaban reservadas únicamente a la gente joven y que ahora también hacen los mayores de 65. Y todo eso es consecuencia de la filosofía actual de que no se tiene que acabar la vida solo por cumplir años. Creo que todos nos planteamos alguna vez qué será de nosotros cuando nos jubilemos y cómo será nuestra rutina entonces y eso es bueno para prepararnos mentalmente para lo que venga, pero también tenemos que pensar en que nada tiene por que cambiar y en que no tenemos que ser nosotros los que pongamos límites a las experiencias nuevas o a la diversión que podamos experimentar. Este me parecía un buen punto para hacer una reflexión sobre cómo puede ser la cotidianidad habitual de estas mujeres y cómo ésta se rompe cuando sucede una situación extraordinaria concreta como la del libro.
NM: Hay algo muy mágico en esta historia que es la añoranza que genera la cotidianidad de las rutinas, las relaciones y las conversaciones de los personajes, que pasan su tiempo en la calle o en las casas juntas. ¿Crees que las generaciones más jóvenes han perdido en cierto modo el contacto directo con amigos y vecinos por el uso de las redes sociales y la tecnología?
RAGS: La vida de barrio te obliga a encontrarte con un montón de personas que están en tu entorno casi por obligación, por simple cercanía, y que aparecen cuando vas a por el pan, a tomar el café o al gimnasio del barrio. Y esto se potencia mucho más en gente jubilada porque además tienen más tiempo disponible. Una persona joven trabaja y después tiene otras obligaciones que llenan su día. Sí que bajas a tirar la basura o a pasear al perro y saludas a alguien, pero las horas que pasas en comunidad son menores. Por eso era importante el hecho de que las protagonistas fueran jubiladas. De todas formas, esas escenas de salir a la ventana y hablar con el de abajo a mí me parece que es algo que tendría que seguir muy vivo en todas las edades y quiero creer que sigue pasando en bastantes sitios porque siento que es muy bonito y que se disfruta mucho.
NM: En todos los grupos de amigas hay siempre perfiles muy diferenciados que aportan algo singular al conjunto. Aquí, por ejemplo, Carmen tiene una energía más juvenil que el resto mientras que Dolo es más despistada y extravagante en sus actitudes. ¿Cómo construiste las distintas personalidades para que la historia funcionara?
RAGS: Creo que en todo grupo de amigos de cualquier edad hay perfiles muy marcados, y normalmente ya se sabe quién va a soltar la broma en algún momento, quién es la que se va a sorprender con lo que acaba de oír, etc. Todos tenemos esos pequeños roles cuando nos conocemos desde hace muchos años y eso es lo que quise mostrar en “Las Gamers del Cinquillo”. Al final ellas son un cómputo de muchas de esas situaciones comunes que pueden ocurrir cuando se juntan distintas personalidades.
NM: Otro elemento principal en el libro es el juego, que es lo que une la amistad de las protagonistas y el desencadenante de las situaciones cómicas que se dan después. A veces este tema puede ser delicado, por los crecientes problemas de adicción a las apuestas deportivas online que sufren ahora algunos jóvenes. Sin embargo, en tu libro está tratado con gran humor y acierto. ¿Cómo afrontaste el desarrollo de este tema? ¿te encontraste con alguna dificultad al respecto?
RAGS: A mí personalmente todo el tema del azar me apasiona y me gustan mucho los juegos de cartas o de mesa. Pero es indudable que existe esa parte del juego muy dañina en la que estás apostando dinero y puedes caer en las adicciones, y que hay otra que puede ser más “amigable” y social, en la que no tienes por qué apostar nada ni te va a generar ningún problema a largo plazo. Incluso puede suponer una práctica muy buena para el desarrollo cognitivo y para despejarse. En la trama no quería incluir nada que fuera peligroso ni creara una posible dependencia, como las apuestas, las tragaperras y demás, pero el Euromillón es un tipo de juego que nos une a todos. De hecho, pienso que pocas cosas nos cohesionan tanto en este país como la lotería de Navidad. Es algo en lo que al final participamos una gran parte de la población, aunque sea con una cantidad mínima, y todos tenemos esa esperanza de ganar algo. Y la prueba es que en los anuncios de la ONCE o de Loterías siempre apelan al “sueño”, o todo lo que puedes imaginar que harás con el premio mientras estás esperando a ver si han salido tus números o no. Y me encanta esa idea de la perspectiva de tener ante ti un montón de posibilidades hasta el día que llega el sorteo. En definitiva, creo que este tipo de premios son algo muy social, muy de barrio y muy de todos, y esa ilusión conjunta que tenemos de que te pueda tocar. Es más el hecho de compartir, de jugar juntos, de escoger el boleto, apuntarlo y de esperar a los resultados.
NM: Seguro que todo el mundo en alguna ocasión ha imaginado qué haría si perdiera un décimo de lotería o Euromillón ganador. Las protagonistas terminan inmersas en una vorágine de pandilleros y traficantes de drogas de barrio por encontrarlo. ¿Estas mujeres son inusualmente valientes o crees que cualquiera actuaría así ante el olor del dinero?
RAGS: Creo que el premio es muy tentador y muy goloso y que la inmensa mayoría de la gente por esa cantidad tan desorbitada del Euromillón se echarían para adelante y se meterían en los problemas que hicieran falta para conseguir el décimo. Obviamente no conozco ningún caso real en el que haya sucedido, pero es muchísimo dinero, no estamos hablando de un pellizquito, así que creo que cualquiera haría lo inimaginable.
NM: ¿Cómo pensaste y urdiste toda esta trama de la historia, que está llena de pandilleros, traficantes de drogas, pistolas o ninis de barrio?
RAGS: He intentado ir escogiendo aspectos comunes del día a día. Por ejemplo, la trama de confusión que hay con el pastillero de Dolo y las drogas la escribí porque conozco a señoras que no toman la medicación en el día o momento que les toca y que no saben ni dónde han dejado las pastillas. La pistola de balines que aparece en una escena nace de que hasta hace poco las seguían dando en las ferias. Ibas con los chiquillos a pasar la tarde y podías comprarlas sin ningún problema. Por otro lado, en cuanto a las bandas de matones, pensaba en los barrios, donde normalmente sigue existiendo la típica pandilla de chavales clásica de toda la vida que no hacen nada, que están perdidos y hacen lo que sea por conseguir cuatro perras. Al final he tratado de pensar en escenas que, dentro de ser descabelladas o poco probables tengan ese punto de comicidad. Que pudieran llegar a ocurrir. Quería mezclar algo que puede ser totalmente real con situaciones muy delirantes.
NM: Tu novela es una mezcla entre un thriller que engancha y una comedia de humor inteligente de situaciones delirantes, ¿cómo te planteaste el desarrollo de la historia con esta mezcla de géneros?
RAGS: La idea era hacer una historia de aventuras, porque era a lo que me llevaban estos personajes. Que hubiera una acción que te fuera moviendo de una cosa a la otra pero sin que se convirtiera en un thriller en el que si te pierdes una frase ya no puedas entender nada. No quería una lectura especialmente demandante para el lector, sino más bien algo cercano y sencillo. Yo soy de las que escribo con un guion hecho aunque luego vayan cambiando cosas y pretendía crear escenas que diesen juego en sí mismas pero que a la par diesen paso a otra que fuera a más. En cuanto al género, realmente están etiquetando esta novela como “cozy” porque ahora lo que tiene algo de misterio y es amable, se etiqueta así, aunque a veces los libros dentro de esa etiqueta son muy distintos entre sí. Pero es un género que a mí me gusta y me entretiene mucho.
NM: ¿Cuáles han sido tus referentes literarios para este libro?
RAGS: Pues soy incapaz de decir alguien en concreto que me haya influenciado directamente en la novela, aunque quizás sí lo haya hecho en mi trasfondo psicológico y no sea capaz de darle forma concreta, creo que soy una lectora que cae en casi todos los géneros. Aunque leo bastante novela negra, me encantan los detectives clásicos, el thriller y también el humor. Por lo que seguro que he recibido alguna influencia de todos los casos de detectives de toda la vida como Georges Simenon, Chandler, Agatha Christie, Andrea Camilleri… Son mi “lectura confort” y siempre voy a acudir a ellas, pero no sé hasta qué punto influye o no en lo que yo escribo.
NM: ¿Qué te gustaría provocar en los lectores con “Ordago”?
RAGS: A mí lo que me gustaría es que esta novela provocara en los lectores la típica situación de irte a la cama y reírte recordando algo que has leído horas antes. Que sea una historia que sea capaz de sacarte una sonrisa en cualquier momento.
NM: ¿Tienes alguna idea pensada para una próxima novela?
RAGS: Por el momento no tengo nada materializado aún. No sé muy bien por dónde voy a ir ni en qué me voy a centrar como hilo principal, pero espero que se materialice alguna idea chula pronto.
