‘Mientras escribo’: Stephen King, una vida escribiendo

Stephen King publicó en el año 2000 On Writing en el que reflexiona acerca de sus experiencias vitales y su escritura, y en cómo su escritura influyó en su vida o, más bien, cómo su vida influyó en su escritura. Porque apunta, como ya hicieron muchos otros, que “la vida no está al servicio del arte, sino al revés”. Apuesta enormemente por estos dos aspectos: la escritura y la vida. De hecho, hace una recapitulación de los momentos de su vida más difíciles y cómo se empeñó en introducir la escritura desde siempre en su día a día; quizá porque su yo escritor siempre estuvo allí. Y nunca tiró la toalla.

El libro es en buena medida un Currículum Vitae en ese sentido y así se titula el primer gran fragmento. Stephen King solo estuvo dotado por su ingenio y un talento que nunca dejó de trabajar. Su empeño y su trabajo, además de su familia, lograron que saliera adelante como escritor sin contar con amigos o contactos en ese mundo; y fácil nunca lo tuvo desde pequeño, ya que sus orígenes se encuentran en una familia monoparental y trabajadora. Pero para King, la escritura fue siempre vocacional y escribir se convirtió en una necesidad y en casi una liberación.

Mientras escribo publicado por Debols!llo.

En este sentido, Mientras escribo prosigue con estas otras subdivisiones: “Qué es escribir”, “Caja de herramientas”, “Escribir” (el otro gran capítulo del libro junto a “Currículum Vitae”) y “Posdata: Vivir” (como si se tratara de un recordatorio: “¡Eh!, que no se te olvide que a eso hemos venido, además de trabajar”). Exactamente es lo que hace interesante esta reflexión sobre la escritura, que no es un tratado, sino una expresión personal muy sincera por parte de un hombre que lo ha conseguido todo en su campo, el de la narrativa de terror y de ciencia ficción contemporánea, pero también en el terreno de la vida, porque ha conseguido vivir de su trabajo, que es lo que más le gusta hasta un punto que va más allá seguramente de lo que nunca hubiera imaginado el autor.

Stephen King habla sobre qué significa para él escribir y cómo se lleva a cabo ese acto. La respuesta a lo primero está en que la escritura le hace feliz, simplemente le llena y, a pesar de todo el dinero que ha ganado con sus libros, dice no haber escrito nunca por dinero. Respecto a lo segundo, afirma que se trata de telepatía, de conseguir conectar el autor con el lector, de que este vea lo que el escritor le pone delante, pero sin condicionarle.

Pero el corazón del libro lo encontramos en el capítulo “Escribir”. De él se extraen algunos buenos consejos y experiencias que son todas ellas apuntes. El autor en ningún momento trata de cerrar las muchas posibilidades que hay en la manera de escribir y de ser escritor. Él habla de lo que le ha funcionado y lo que cree mejor en base a su experiencia. Pero invita al escritor en ciernes a que encuentre su método y, sobre todo, a que trabaje mucho. Mucho. Advierte, eso sí, que si de verdad quieres ser escritor has de disfrutar de ese acto como de cualquier otro y nunca verlo como una obligación. Pero tienes que ser serio, constante y comprometido. Para él no existen milagros ni soluciones mágicas para escribir. Solo hay una fórmula, maravillosa, pero necesaria y, además, realmente mundana: leer y escribir mucho. Punto.

Stephen King mientras escribe. Foto: Yorokobu.

Stephen King, como narrador de ficción, también apuesta por la propia historia. Todo ha de girar sobre ella, siendo el elemento primordial. Y prima, asimismo, la situación sobre el argumento. Es decir, pone a los personajes en una situación y deberán salir de ella a su manera; y eso crea la historia. No parte de un argumento determinado. No es que lo denoste, simplemente, dice, es su forma de trabajar.

Además de dar algunas pautas sobre la construcción de la novela y de hablar sobre la publicación y de lo complicado de encontrar agente literario, King habla de la importancia de la revisión (revisiones, mejor dicho) y del L. I. (Lector Ideal).

Mientras escribo es un libro más de escritura, puede servirte o no, como puede hacerlo cualquier otro manual o los consabidos cursos de escritura creativa, y su propio autor se reafirma en esta idea. Pero lo importante es tomar nota (si quieres) de lo que puede ser provechoso para el escritor interesado en escribir, en publicar, en mejorar. Y solo le servirá si escribe y lee, repite: si escribe y lee. Stephen King se acerca con este libro un poco más a sus lectores, a los escritores noveles, hablando de escritura, que es lo que a él más le gusta en el mundo, sin olvidarse de vivir. Aunque, a veces, en personas como él, estas dos acciones, escribir y vivir, se entremezclan.

Stephen King. Foto: The Guardian.

Stephen King acaba de cumplir 73 años este 21 de septiembre (Portland, Maine, 1947). Es considerado el mejor autor de terror contemporáneo y carga a sus espaldas con más de cincuenta novelas publicadas, pero también es reconocido por sus relatos. La Medalla de la National Book Foundation, el Grand Master Award o la Medalla Nacional de las Artes y Humanidades de Estados Unidos son solo algunos de los más importantes reconocimientos que ha obtenido en los últimos años a toda una vida de trabajo como escritor. Su obra es ingente, pero entre sus títulos podemos encontrar los clásicos Carrie, El Resplandor o It o las novedades literarias Doctor Sueño, El instituto o El visitante. Gran parte de su obra ha sido adaptada al cine y a la televisión.

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