Carlos Pulpón: “en general no hay mucha información sobre el consentimiento y la violencia sexual”

Los trayectos en autobús pueden dar para mucho, lo mismo te sirven para echarte una reconfortante cabezadita antes de llegar a tu destino como para entablar fructíferas conversaciones con tu compañero de asiento. Así es como Itziar Manero y Carlos Pulpón plantaron la semilla de su actual proyecto artístico, el colectivo Quemar las Naves, charlando animadamente sobre música e ídolos como Patti Smith en un bus de camino a un laboratorio escénico, impartido por Pont Flotant, en San Lorenzo de El Escorial. Y la semilla dio sus frutos. En enero de este mismo año presentaron en DT Espacio Escénico su primera pieza, Eramos unos niños que escuchaban música en su cuarto, una obra sobre la madurez y el paso del tiempo cargada de referentes musicales. Con ella (con la que pasaron posteriormente por Noche Scratxe y 21Distritos) ya dejaron claras sus intenciones como creadores, “explorar la autoficción y la autobiografía” con el objetivo de llegar “a algo más universal”. Se definen como un “colectivo interesado en las artes plásticas, los nuevos lenguajes y la creación”; y en sus trabajos están presentes el lenguaje audiovisual, los códigos performaticos, la cultura Pop y, por su puesto, la influencia de aquellas compañías con las que se han formado y trabajado a lo largo de su carrera artística como Grumelot, La Tristura o Sleepwalk Collective.

Actualmente, los componentes de Quemar las naves se muestran contentos de poder formar parte del apartado Emergentes del festival Surge Madrid 2021 con el work in progress de su segundo montaje, Bob o Nunca nadie: La questione del consenso, una pieza todavía en proceso de creación, definida como una “conferencia performativa”. Una idea nacida en el laboratorio de la Escuela de Invierno en Conde Duque, dirigida por Celso Giménez (La Tristura), en la que se mezcla la autoficción con un homenaje a la serie Twin Peaks. El objetivo, profundizar sobre los límites en las relaciones sexuales y las experiencias que rayan el abuso, así como centrar la atención sobre el – silenciando– consentimiento `marika´. Carlos Pulpón se expone en solitario ante el público con el objetivo de reflexionar y formular preguntas: ¿qué entendemos por sexo? ¿por qué perpetuamos roles de género en nuestros vínculos? ¿qué nos hace ser Bob? En Nokton Magazine hablamos con él sobre estos temas, sobre el porqué del nombre Quemar las Naves y sobre David Lynch, claro.

 

Carlos Pulpón en un momento de `Bob o nunca nadie: La questione del consenso´. Foto de Dani Bezier.

 

Nokton Magazine: ¿Por qué un nombre como Quemar las Naves?

Carlos Pulpón: Fue todo un mundo escoger nombre (risas), Quemar las Naves nos gustaba en parte porque es una acción. Normalmente, los nombres de las compañías suelen ser sustantivos… entonces de pronto tener una acción, un verbo como `quemar´ pues nos gustó.

NM: ¿Simboliza vuestro ahínco de darlo todo pase lo que pase?

CP: Supongo que si, que está un poco relacionado con este entusiasmo que uno tiene al principio de vamos a quemarlo todo, vamos a empezar de cero. También es una imagen que yo tenía en mente porque en la Escuela Nave 73 de Artes Escénicas, durante un ejercicio denominado Esto soy yo ahora, quemaba barquitos de papel. En aquel momento, acababa de dejar un curro para centrarme más en las escuela de teatro y tenía la sensación de que estaba quemando las naves, de que estaba renunciando a todo en pos de algo que es muy difícil…  El nombre nos gustó por todo lo que simboliza y por como suena.

NM: Además de Grumelot, La Tristura o Sleepwalk Collective, ¿qué otros referentes tenéis en común Itziar y tú?

CP: Yo creo que Álex Rigola y, además, siempre estamos bromeando –aunque en serio– con ser finas y europeas, entonces todo lo que encaje en la etiqueta fino y europeo nos gusta (risas).

 

Foto de Dani Bezier.

 

NM: Proximamente estaréis formando parte del apartado Emergentes del festival Surge Madrid con el work in progress de Bob o Nunca nadie: La questione del consenso. Aquí ahondáis en el consentimiento, en sus límites y en el abuso sexual, ¿qué os llevó a tratar este tipo de temáticas y por qué ahora?

Me parece que es un tema extremadamente relevante y candente y no solo por el movimiento Me Too (que continúa y sigue siendo importante). Hace nada, por ejemplo, tuvo lugar el caso del chico al que le grabaron con un cuchillo maricón en el culo… no se sabe muy bien que ha pasado ahí pero, independientemente de cual fuera la situación, eso habla del consentimiento… mi sensación es que la sociedad en general no tiene mucha información sobre lo que es el consentimiento y sobre lo que es la violencia sexual. Bob o Nunca nadie: La questione del consenso, es una pieza muy personal porque parte de una experiencia de violencia sexual que viví yo, entonces ese es uno de los grandes motores. Otro motor fue descubrir que sobre el ámbito del consentimiento marica apenas hay información y este vacío es algo que ha propulsado la pieza y que de alguna forma intentamos suplir aunque sea imposible.

NM: ¿Cómo es posible que a día de hoy todavía estemos tan verdes como sociedad en esta cuestión del consentimiento?, incluso cuando existen reconocidas ficciones sobre el tema como I May Destroy You de Michael Coel

CP: Pienso que tiene que ver, en parte, con como nos han educado, sobre todo, – y no me quiero meter en camisas de once varas- con el heteropatriarcado. A las mujeres y a la gente que estamos en los márgenes de la heteronormatividad nos han impuesto unos cánones, unos modelos y unas estructuras sociales de las que es muy difícil desprenderse. En concreto, a las mujeres se os enseña mucho a complacer y yo lo veo en mí también, como que yo busco complacer todo el rato.

NM: Comentas que en Bob o Nunca nadie: La questione del consenso expones ante el público un caso de violencia sexual que sufriste, ¿lo vives como un riesgo o como algo liberador?

No sufro una catarsis o algo así. Bajo mi punto de vista, la pieza no va de mí, no va de mis sentimientos, no va de aquello por lo que he pasado, aunque está muy presente… a partir de mi propia experiencia puedo llegar a algo que sea más común… puedo llegar a alimentar la conciencia de otras personas. El foco no está puesto en mí, entonces no lo siento liberador en absoluto y, si, es como un riesgo contarlo… He podido hacer un work in progress de esta pieza en DT spacio Escénico y en Nave 73 en verano y el público se queda muy acongojado, pero en general ha sido una experiencia positiva.

NM: Existe un homenaje explícito a Twin Peaks y a Laura Palmer, víctima icónica de la televisón. ¿Por qué el universo David Lynch y por qué está serie en particular?

CP: Yo soy super fan de David Lynch y ya conocía la serie desde hace unos cuantos años, y también había visto la tercera temporada y la peli (Twin Peaks: Fire Walk with Me). Una noche, después de mi experiencia (se refiere a la experiencia de violencia sexual de la que fue víctima), volví a visionar con un amigo la película y fui consciente de cosas que no había visto antes… La trama cuenta los últimos siete días de vida de Laura Palmer y se mete de lleno en toda la historia de trauma del personaje… el núcleo es la historia de incesto de esta chica. Entonces, aunque mi historia personal no tiene nada que ver con eso, para mí encajó. Estaba en pleno proceso creativo y, de pronto, me cuadró todo.

NM: El título hace expresamente referencia a Bob, el siniestro personaje de Twin Peaks, ¿hay un Bob dentro de cada uno de nosotros? ¿Bob es una excusa para nuestras maldades?

CP: Es curioso, en la serie dicen que quizás Bob es el mal que hacen los hombres. Hay como muchas teorías sobre quien es Bob y yo creo que Bob podemos ser todos. Algo muy importante para mi en esta pieza es no señalar ni a buenos ni a malos. No me planteo a mi como víctima, aunque he sido víctima en una situación determinada, pero soy una víctima que sigue viviendo, que sigue follando, que sigue con su vida. Me pregunto si yo en ocasiones no habré sido Bob y traslado esa pregunta al público, ¿tú has sido Bob? y ¿qué es lo que nos hace ser Bob?. Hay una frase de un artículo (9 Ways to be accountable when you´ve been abusive) que me gusta, “cuando entendamos que la capacidad de hacer daño reside en el interior de todo el mundo, cambiaremos el discurso sobre la cultura de la violación”. Y si, yo creo que todos podemos ser Bob, todos podemos ser Laura, y creo que es importante ser conscientes de ello.

NM: Los referentes de la cultura pop están muy presentes es vuestras creaciones, ¿por qué?

CP: No lo sé, supongo que es algo que nos gusta y para mi es algo muy natural porque es algo en lo que yo me he refugiado durante toda mi vida. Me encanta la cultura pop… puede ser una tabla de salvación, un refugio absoluto… Es guay jugar con la cultura pop porque de repente llegas a mucha gente.

No os perdáis Bob o Nunca nadie: La questione del consenso, el martes 28 de septiembre a las 21:00 en la madrileña sala Tarambana, dentro del apartado Emergentes del festival Surge Madrid 2021. 
Nota: Si sois fans de Twin Peaks os dejamos por aquí esta canción de MegaBeat, un grupo que Carlos e Itziar descubrieron mientras investigabas sobre Twin Peaks.

https://www.youtube.com/watch?v=UmHOErQmnmY

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