Adrián Bago, autor de ‘Bibelots’: “Hay una obsesión por la grandeza que parece que nos hayamos hecho yanquis todos”

Bibelots, de Adrián Bago.
Bibelots, de Adrián Bago.

Como parte del Spring Festival, literatura, música y conciertos por las calles de Alicante, y que ha reunido a artistas como Love of Lesbian, Rigoberta Bandini o C Tangana, Adrián Bago presentará su último cómic, Bibelots (Autsaider Cómics, 2022) este jueves 5 de mayo a las 19.00h en la Librería Pynchon. En esta entrevista  el autor muestra su interés por “una épica de lo minúsculo o de lo pequeño como pueden ser Proust o Balzac”.

Nokton Magazine – Bibelots ¿Por qué eligió ese título?

Adrián Bago: Me gusta poner nombres así un poco raretes a los tebeos, mi editor está encantado con ello y si hace que alguien tenga que tirar de diccionario pues mejor que mejor. Y encima es que le pega muy bien al tebeo. Un bibelot es un objeto decorativo de escaso valor, una menudencia, y le va muy bien a una revista que recopila historias cortas y paridillas de una página.

NM: El formato “revista de cómic” y algunos aspectos formales podrían leerse como un revival de los 90, aunque, por otro lado, no parece que haya voluntad mainstream de adscribirse a ningún tipo de corriente.

AB: Yo no estoy cómodo con el formato de “novela gráfica” ni como autor ni como lector. Me siento bastante desplazado con tanto relato épico, pero vacío, a mi alrededor. Hay una obsesión por la grandeza que parece que nos hayamos hechos yanquis todos, me interesa mucho más una épica de lo minúsculo o de lo pequeño como pueden ser Proust o Balzac (en los que encuentras lo absoluto desde abajo), o una épica del fracaso como una canción de Lapido o un tebeo de Crumb, que normal que se fuera a Francia por cierto. A ver, a mi me chiflan los tebeos cortos, bueno que antes no eran cortos eran tebeos sin más. Para mí una de las grandes ventajas del cómic es su relectura, yo no sé la de veces que me he leído Dr. Vértigo de Martí por ejemplo, y una historieta corta de 12-13 páginas, en grapa, como en Bibelots, es un formato idóneo para tener siempre a mano el cómic y darle alguna vuelta de vez en cuando. En el baño si es posible. ¿Quién leería Maus en el baño?

NM: ¿Qué hay de clásico en este cómic?, y ¿qué es lo que lo hace moderno?

AB: De clásico creo que es que parece un cómic. A mí me gusta que lo tebeos parezcan comics, con su código estético, sus tramas manuales, sus onomatopeyas y globos de pensamiento, toda la mandanga esa.  Ahora hay mucho comic hecho digital, no hay nada malo en hacer cómics en digital aviso, que entre que calcan fondos y les meten mogollón de filtros ya uno no sabe lo que está leyendo. Y de moderno pues yo creo que tiene el desprecio absoluto por los cánones clásicos  de relato. Hay una especie de revival conservador en la ficción y triunfan esas tonterías de “bien escrito” y de estructuras narrativas y “arco de personaje”, todas esas tontás que te venden los yanquis en manuales. Vamos, la muerte de la literatura.

NM: Parece que el cómic alternativo actual más apreciado tiende a lo mudo, abstracto y colorista ¿Se siente incomprendido como dibujante?

AB: Bueno, incomprendido son palabras mayores. Pero igual sí un poco fuera de onda. Hay una pulsión muy grande por lo cuqui y por la estética de las cintas de animación que sinceramente no va conmigo, pero al igual que yo puedo valorar estilos ajenos a mis obsesiones espero que lo mío también sea apreciado por gente que haga lo contrario.

NM: Entre sus temas habituales están el sexo y la política. En Bibelots nos cuenta algunos recuerdos infantiles de índole sexual. ¿Cuáles son sus primeros recuerdos de conciencia social?

AB: Pues puede parecer una tontería, pero cuando vi Bichos de Pixar en el cine algo se me removió, a ver que tendría 8 años, pero luego de mayor leyendo a Marx pensé: “Joder, ¡Bichos es la adaptación para niños de El Capital!”. De todas formas en mi casa siempre se ha discutido mucho de política (discutir, que en mi casa de eso no se hablaba) y siempre he tenido claro que los fachas son unos cabrones y  los del PSOE unos traidores.

NM: Y volviendo a la infancia ¿los primeros cómics?, ¿cuándo nace la vocación de ser autor?

AB: He tenido la inmensa suerte de que en mi casa, gracias a mi hermano, hubiera una inmensa cantidad de tebeos. Siempre lo digo, John Byrne y George Pérez fueron los dos primeros nombres que memoricé, y con ello personalicé el trabajo de hacer tebeos. Ya no eran sólo historietas y tinta, ¡era el trabajo que había salido de la mesa de alguien! No sé cuando se me mete la idea de dedicarme a esto, pero mis padres guardan tebeos de Las Tortugas Ninja que hice con 5 o 6 años así que siempre estuvo ahí la ilusión. Aunque creo que la posibilidad racional de tomar esto como profesión vendría con los 16 años cuando conocí al primer autor de cómic profesional en mi vida, a Sergio Bleda que me invitó a las tertulias que se hacían en Valencia semanalmente y pude conocer y descubrir a Lanzón, Ruizgé, Josep de Haro, etc.…

NM: En Bibelots abunda la frustración, el autoengaño, la mezquindad… ¿de verdad le parece que todo es tan así?

AB: Por lo menos estéticamente estoy más cómodo con ese espectro de humanidad que con el brillante. Y vitalmente siempre estoy a la espera de que llegue la hostia, que en eso no hay duda, antes o después nos la damos.

NM: ¿Cuál es la mayor mentira a la que estamos sometidos?

AB: Que la historia sea algo positivo, que siempre vaya a ir a mejor todo.

NM: En una de las historietas comenta el daño que podemos sentir cuando un amigo criticar un libro, disco, cómic… que nos encanta. ¿Cuáles serían esas obras “intocables” en su caso?

AB: A mí es que me jode mucho cuando critican algo que me gusta y encima no está razonada la crítica y es más un siroco de estulticia que otra cosa. Pero obras que defenderé a vida y muerte serían David Boring de Clowes, Dr. Vértigo de Martí, Turandot de Nazario, todo de Crumb, Ronin de Miller,  Watchmen de Moore y Gibbons (que hay una ola de modernuquis que se dedican a poner a parir esta maravilla de cómic y luego alaban cada mojón que no veas) y el Cuarto Mundo de Kirby.

NM: El asunto de la numeración y el formato ¿son más un guiño estético-conceptual al lector o va a haber continuidad en la publicación de Bibelots como revista?

AB: Yo espero realmente que haya continuación. Está funcionando muy bien el primer número y eso demuestra que hay hambre de formatos más pequeños. Y es muy cómodo para el autor hacer historietas cortas que sabes que van a salir a la luz en breve. Así no se corta tanto la relación con los lectores y te hace sentir que a alguien le importa lo que haces. Aunque sea mentira.

Texto de: Manuel Yagüe.

úsameCreative Commons Nokton Magazine