Maletas ligeras, libros para viajar

Dónde comer. Qué ver. Cosas que no debes perderte. Un estrés impuesto en los viajes cuando tienes poco tiempo, poco dinero y muchas ganas. Hacer la maleta y no olvidar bajo ningún concepto el zapato cómodo, ropa para todo tipo de situaciones, cepillo de dientes, lectura para los momentos de relax y una guía de la ciudad elegida para no perderte nada. El problema viene cuando la combinación de todos estos elementos hacen que el equipaje pese más de lo permitido por las amadísimas, queridísimas y logiquísimas compañías aéreas low-cost, por no hablar del concepto viajero de mochila al hombro. Los caracoles nunca llevan ni un gramo más del peso necesario, por eso proponemos libros en los que se pueden unificar todo lo necesario en el mundo de la lectura de viajes. Libros que se pueden usar como guías de viajes y que además solucionan los necesarios momentos de asueto.

Londres a través del humo de la pipa de Sherlock Holmes

No iremos en el siglo XIX, ni estarán las calles tan mal iluminadas y seguramente no sobre de largo la capa y el gorro, pero lo ideal para conocer Londres es ir con un buen compañero, un buen Watson. En la capital londinense hay un sinfín de rutas guiadas por los escenarios en los que estuvo el detective, pero ninguna completará el viaje imaginativo que trae la lectura de los clásicos de Conan Doyle. Todo empieza en el 221b de Baker Street.

2312565579_27ea634cf2París era una fiesta para los autores hispanoamericanos

Bohemios, artistas, la utopía y la arena bajo los adoquines. París fue la respuesta y la pregunta para muchas inquietudes vitales de una generación de literatos y poetas hispanoamericanos que cruzaron el mar. Los más de los que se adentran en la ciudad de las luces con un libro bajo el brazo recurren a Cortázar, pero no sólo de Rayuela vive el turista literario. La propuesta bucea en los bares más canallas del Barrio Latino y en los parques más interesantes de París de la mano de Bryce Echenique y su alter ego Martín Romaña.

Barcelona vista por los ojos de alguien de otro planeta

Aunque la ciudad no es un personaje principal como sí lo era en las referencias anteriores, la presencia de un personaje inocente, ilusionado, distinto, como es Gurb, el extraterrestre creado por las manos que mejor han reflejado Barcelona, aportan un punto de vista diferente desde el que saborear cada página como si fuera la primera vez que comer churros. Si se te queda corto y poco guía, siempre puedes recurrir de nuevo a Eduardo Mendoza, desde La ciudad de los prodigios hasta su “aventura del tocador de señoras”.

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Venecia y su constante en la historia

Cuando el agua te mece, da igual en qué parte de la ciudad estés, hay un impulso que te lleva a la reflexión, a la calma. Disfrutar de las bellezas que se asoman al Lido sin excesos, como las ondas del mar acariciando la orilla. Thomas Mann situó La muerte en Venecia en la ciudad de los canales porque parecía que el sosiego de las imágenes que arrojan la Plaza de San Marcos o el Puente de los suspiros, marcos venecianos imprescindibles en la novela, eran el marco perfecto que acogiera los sentimientos soterrados más convulsos.

Captura de pantalla 2014-06-26 a las 19.13.46La Lisboa que enamoró a un italiano

Dicen que el fado y el vino marcan los ritmos de la vida de los portugueses en general y de los lisboetas en particular. La decadencia medida de las calles de una ciudad que mira al mar como un horizonte de algo que añoras sin haberte ido provoca en el que visita Lisboa una sensación de ensoñación. En Sostiene Pereira, de Antonio Tabucchi, la ciudad se presenta como un escenario necesario en el que el periodismo en una época complicada de la historia de Portugal es una mera excusa para entrar en lo más profundo de los personajes.

Fotos: Martinak15 (cc) /  kokorowashinjin (cc) / Zaprittsky (cc) / Ramón Peco (cc)

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