Érase un fotógrafo a una pasión pegado, érase una pasión superlativa…

Decir que Chema Madoz es uno de los máximos exponentes de la fotografía en nuestro país (y fuera de nuestras fronteras), es decir algo de sobra conocido. Y es que para hablar de este madrileño, galardonado en el año 2000 con el Premio Nacional de Fotografía, sobran las palabras. Es curioso, que precisamente éstas, sean uno de los múltiples recursos que Madoz usa para crear ese arte metafórico al que ya nos tiene acostumbrados. Un poeta errante cargado con una cámara de fotos que consigue inmortalizar el verso en cada una de sus obras.

La galería Elvira González nos brinda la oportunidad de huir del frío que se respira estos días en las calles de la capital y nos acoge entre una selección de fotografías de Chema Madoz. 35 obras, concretamente, realizadas entre los años 2012 y 2014, donde una vez más refleja metáforas de la vida común en ese impecable blanco y negro que tanto le caracteriza. Los protagonistas de sus obras no son otros que objetos cotidianos, como ya vimos que hacen otros artistas emergentes como Javier Pérez (Cincastoch en Instagram).

De esta cotidianeidad surge precisamente una nueva visión, un nuevo significado que nuestro fotógrafo por excelencia viene a enseñarnos. Los grafismos, la fisonomía de las letras y los símbolos se funden con la realidad con el objetivo de crear otro universo, creativo, imaginativo e inspirador, donde el artista nos hace ser parte. Un entretejido tipográfico que se convierte en la tela de una araña, en el gatillo de una pistola o incluso en los tiradores de los cajones de una cómoda.

Pero no sólo de la palabra vive el hombre. Dibujos, collages y miradas imposibles completan las armas de su diálogo. Madoz es capaz de fusionar piezas visuales y materiales que nunca nos hubiéramos imaginado juntas y que aunque a un primer vistazo nos extrañan, según pasan esos segundos en los que te quedas embobado mirando una obra, te enamoran y te hacen ser incapaz de verlo de la manera de siempre.

Es imposible que después de ver una exposición de Chema Madoz algo no se remueva en nuestro interior. Porque la muestra no es sólo una fusión de sentimientos, sino una clase magistral de inspiración que nos enseña a mirar de otra manera y a buscar un doble significado a todo aquello que vemos y nos parece tan común como anodino.

El artista consigue su propósito: contagiar su pasión allá donde va. Mientras sigue exponiendo más allá del territorio nacional (hasta hace unos días estaba en Viena y hasta finales de marzo se le puede encontrar también en Salzburgo), hasta el 14 de marzo le podéis encontrar en la galería Elvira González de la capital. La Comunidad de Madrid tiene también prevista una nueva muestra a partir de mayo en la Sala Alcalá 31.

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La exposición de Chema Madoz puede visitarse en la galería Elvira González (Calle General Castaños 3) hasta el 14 de marzo, de lunes a viernes de 10:30 a 19:30h. y sábados de 11:00 a 14:00h. La entrada a la exposición es libre.

Fotografías cortesía de Galería Elvira González.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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