Que continúe el empacho post fiestas: los sitios de ‘Foodie love’

Laia Costa y Guillermo Pfening en un fotograma de 'Foodie love'.
Laia Costa y Guillermo Pfening en un fotograma de 'Foodie love'.

Nos hemos puesto muchos propósitos para este nuevo año y uno de ellos es el de comer mejor, sobre todo si nuestros platos se parecen a los de la nueva serie de HBO Europa, Foodie love. Dirigida por la aclamada cineasta española Isabel Coixet, la serie nos lleva de plato en plato a través de la relación de los dos protagonistas, interpretados por Laia Costa y el argentino Guillermo Pfening quienes se conocen a través de una app que da nombre a la serie.

En cada capítulo visitamos con ellos un local diferente (con mapa incluido) (elegidos por Coixet tras una exhaustiva búsqueda, siendo algunos de ellos sus favoritos de Barcelona), la primera cita “solo es un café”, en la segunda vemos unos ricos cócteles y así sucesivamente. Mientras se conocen nos permiten ver cómo su amor por la comida les lleva a visitar distintos sitios e ir degustando el inicio de su relación. Con una fotografía y un sonido impecables, la química de los actores forman un tándem perfecto que embelesa al espectador.

Un paseo por los sitios de la serie

Si por algo se caracteriza Foodie love es por hacer que nos entre hambre y sed en cada capítulo, desde el primer episodio vemos que un café es algo más si te lo preparan en el Espai Joliu, una singular cafetería llena de plantas situada en El Poblenou de Barcelona. Un moderno local donde los aromas se cuelan por la pantalla para deleitarnos. La pareja se pide tres cafés con aroma cítrico para romper el hielo ya que es su primera cita. (Les queda bastante bien si no fuera porque la mayoría de mortales saldríamos de allí dando brincos).

El segundo local del que nos hacen partícipes en el segundo capítulo – segunda cita – es la coctelería Paradiso, donde vemos a la actriz Yolanda Ramos interpretando a la propietaria del bar. En esta ocasión, lo que más llama la atención es su entrada, el local queda en segundo plano tras una puerta clandestina desde el Pastrami Bar (Barrio Gótico de Barcelona). Y el cóctel de los protagonistas de bourbon con toque de huevo y ahumado de bacon no puede tener mejor pinta (también sirven comida).

Tras los dos primeros episodios donde la pareja se va conociendo, llega el tercero, en el que les vemos quedar para comer, dando un pasito más en su relación. En esta ocasión se trata de un japonés que ha sido creado para la serie (aunque parece que está inspirado en un local madrileño, el Yokaloka), pero el espacio en el que transcurre – un mercado – sí que existe, es el Mercat del Carmel. En este episodio si no te dan ganas de comer ramen y gyozas es que estás muerto por dentro.

Ramen de Yokaloka.

Ramen de Yokaloka.

Tras unos primeros episodios donde no se sabía hacia dónde iba la relación, en el cuarto él se va a Roma por trabajo, ella está con gripe y le va guiando por sus sitios favoritos de la capital italiana. Desde la Ostería Zi’Umberto (donde la pasta nos llame especialmente la atención) hasta la Filosofía del Gelato, que en realidad es la Gelatería Ice-Crome. Nunca hemos tenido tantas ganas de comer helado como en este capítulo. El restaurante de los Hermanos Torres (por el distrito de Les Corts de Barcelona) y su menú degustación es nuestra siguiente parada. Podemos ver cada plato y sus ingredientes, aunque lo mejor es la locura final de los protagonistas besándose y llenándose la cara de postre.

Los protagonistas en el local de los Hermanos Torres.

Los protagonistas en el local de los Hermanos Torres.

Tras unas escenas de sexo y comida por los suelos, la pareja decide visitar el sur de Francia. Vinos y queso o el paraíso gastronómico más sencillo y rico posible. Chateau Villaneuve es el sitio donde se alojan los protas.

Para terminar visitamos con ellos Soho House Barcelona, un lugar increíble donde van al cine sentados en unos lujosas sofás, pero donde hay mucho más: restaurante, piscina, spa y gimanasio (por la zona de El Raval). La última comida de la serie la hacen en La Cava de la Pepita (situado en Gràcia) donde no tuvimos más remedio que apuntar lo que tomaba la pareja por si nos dejamos caer por allí: anchoas con dulce de leche, calamares con mayonesa de kimchi y burrata con fresones y tocino ibérico.

¿Es una serie pija?

Rotundamente sí, una serie pija y pretenciosa que no podemos dejar de mirar. El inicio de la ficción nos da a entender la visión de ellos sobre la comida, pero los locales y sus prohibitivos precios no dejan lugar a dudas en este aspecto. Lo bueno es que nunca está de más darse un homenaje o guardarse algunos locales para una sorpresa o una ocasión especial.

La directora Isabel Coixet con Laia Costa y Guillermo Pfening.

La directora Isabel Coixet con Laia Costa y Guillermo Pfening.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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