Los ‘Nenúfares que brillan en aguas tristes’ nos llevan por Bangladés

Nenúfares que brillan en aguas tristes
Nenúfares que brillan en aguas tristes.

Nenúfares que brillan en aguas tristes es la primera novela de Bárbara Gil, en ella nos lleva por misterios familiares, amores sorprendentes y un gran viaje a Bangladés. Y lo hace con ritmo, profundizando en la realidad y en las emociones.

La fiesta de cumpleaños de una joven, hija de un importante empresario de la industria textil, en su playa privada da comienzo a la historia. Esa noche también habrá un crimen, pero no es este misterio el que protagoniza Nenúfares que brillan en aguas tristes (editorial Plaza & Janés), sino el misterio en torno al propio descubrimiento personal. Aunque obviamente, la relación entre ambos sucesos existe.

La novela nos presenta dos bandos, familiares y de mentalidad, que vivirán las mismas situaciones con diferentes perspectivas. Cada personaje tiene su postura y sabe defenderla. Pero uno de los grandes protagonistas es la propia industria de la moda. Esa familia poderosa nos permite adentrarnos en la realidad de los trabajadores de las fábricas deslocalizadas en Asisa, pero también en el presente de cómo funciona en nuestro país.

Nos adentramos así en un universo de problemas laborales, pero también de estudios de diseño y de tendencias, la autora detalla así cada prenda, cada outfit, permitiendo al lector casi tocarlo. Y lo hacemos a través de una joven y sus hermanos que buscan respuestas. Que llevan marcados en la piel secretos que ni se plantean y que descubriremos coPortada de 'Nenúfares que brillan en aguas tristes'.n ellos. Que crecen a lo largo de la novela.

Por momentos Nenúfares que brillan en aguas tristes es casi un diario de viajes de Bangladés. Se nota que la autora conoce el país y su situación. De hecho comenta como se inspiró también en la fotografía A final Embrace, de Taslima Akhter, que consiguió el premio World Press Photo en 2014, y que muestra a dos víctimas en los escombros del colapso de abril de 2013 del edificio Rana Plaza en Daca. Nos traslada así a un Bangladés en toda su realidad, la de la de explotación laboral y la de su fauna, su flora, su gastronomía, su gente… Y también sus relatos.

La propia literatura tiene gran presencia en la novela a través de frases de Walt Whitman o de cuentos locales. Así como los objetos cargados de poder, ya sea un collar, el Aleph o los polvos holi. Y es normal que la literatura esté presente ya que Bárbara Gil, además de haberse dedicado al periodismo, tiene un máster en Narrativa por Escuela de Escritores de Madrid, y su propia escuela de escritura en Málaga. Y actualmente es profesora en Escuela de Escritores y dirige EscribE en Mallorca, en la librería Agapea, donde también lleva un club de lectura.

 

Nenúfares que brillan en aguas tristes (Éxitos)

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