‘Los días que vendrán’: la experiencia transformadora que cierra una trilogía

El director barcelonés Carlos Marques-Marcet nos vuelve a sorprender en la pantalla con una experiencia más que realista en su último filme Los días que vendrán, donde relata el periplo de una pareja joven que lleva un año saliendo y ella se queda embarazada. La película comenzó casi por arte de magia, cuando la actriz protagonista María Rodríguez Soto le dijo a su pareja David Verdaguer que estaba embarazada. Por aquel entonces, acababan de rodar En tierra firme y Maques-Marcet tuvo la idea de llevar a cabo el filme que debía de realizarse durante el período de gestación de la actriz, a ambos protagonistas les pareció bien y comenzó un periplo de nueve meses.

Con Los días que vendrán (Biznaga de Oro a mejor película, mejor dirección y actriz en el Festival de Málaga), el director cierra una trilogía que comenzó con 10.000 km. De manera accidental Carlos ha reflexionado en sus películas sobre la dificultad y, a veces, imposibilidad, de construir una vida en común en el marco de una sociedad obsesionada con la búsqueda permanente de la felicidad personal. En sus propias palabras: “Esta vez no se trataba de hacer una película a partir del recuerdo de una experiencia pasada (como hicimos en 10.000 km.) ni de una anticipación sobre el futuro (como estábamos haciendo en Tierra firme), sino a partir de la documentación de un presente inmediato. Y esta vez existían imperativos temporales: si todo iba bien el bebé nacería en nueve meses, así que no tuvimos otro remedio que ponernos manos a la obra inmediatamente”, relataba para la productora Avalon.

La exploración de la realidad en la ficción

Llevar a cabo una ficción de la propia realidad puede resultar complicado, pero la forma de hacerlo era crear dos personajes ficticios que protagonizaran la historia: Virginia y Lluís una pareja en la que los actores podían verter sus experiencias y alejarse, al mismo tiempo, de su vida real. Como decía Pedro Mairal en la novela de La uruguaya: deberían existir cursos de preparación para cuando llega el bebé, pero, si existiesen, nadie tendría hijos y por eso se tiene: porque pensamos que es una locura pero no sabemos hasta qué punto lo es.

Los días que vendrán no solo narra una realidad universal, lo bonito del filme es cómo busca entre los recovecos de las relaciones (algo que se le da muy bien al director) y plasma conflictos reales e imaginados donde nada queda a la improvisación pero sí se nutre de ella. “Trabajábamos a partir de improvisaciones en las que poníamos en juego los momentos y conflictos que los actores estaban viviendo, siempre a partir de la misma pregunta: ¿Cómo habrían reaccionado a esto o aquello Virgina y Lluís? De esas improvisaciones nacían los guiones de escenas que reuníamos, acotábamos y depurábamos junto a Clara Roquet y Coral Cruz”, relata Carlos en Avalon.

La intimidad y la vida se escuchan y se sienten aquí. O como diría la madre, “se sienten aquí dentro”.

 

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