‘Halt and Catch Fire’, los sueños de Sillicon Valley

Estamos viviendo la era dorada de las series, episodios de 45 minutos de duración con acabados cinematográficos. Hoy día todas las plataformas en streaming tienen su caballo de Troya, y en el caso de AMC no podía ser diferente.

El canal de televisión estadounidense AMC había triunfado y cosechado éxitos desde 2007 gracias a Mad Men, la serie de Matthew Weiner. En 2015 la ficción llegó a su fin pero AMC había apostado fuerte por el producto que sustituiría a los publicistas de Madison Avenue. Trasladando la trama del Nueva York de los años 60 a Sillicon Valley, dejando la publicidad en pos de la evolución de la industria informática.

El reto era grande y por desgracia, en un momento de tanta variedad y competencia, la apuesta de AMC no tuvo la repercusión que se esperaba. Ni de lejos pudo hacer sombra a su predecesora. Sin embargo, probablemente nos encontremos ante una de las mejores series de la década de 2010. Estamos hablando de Halt and Catch Fire.

Fracasa pero vuelve a intentarlo

Christopher Cantwell fue el encargado de dar forma a la serie. La historia empieza en 1983 en Texas de la mano de Joe Macmillan, ex ejecutivo de ventas de IBM, que aterriza en Cardiff para engatusar al ingeniero informático Gordon Clark, a modo de alter egos de Steve Jobs y Steve Wozniak.

Junto a ellos se encuentra Cameron Howe, una programadora punky y desorganizada que va madurando a lo largo de la serie. Al igual que Donna Clark, la mujer de Gordon, que irá ganando protagonismo a medida que avanzan las temporadas.

La serie se divide en cuatro entregas que abarcan desde el inicio de los años ochenta hasta el comienzo de internet a mediados de los noventa. En la primera temporada, al igual que sucede con Mad Men, el ritmo es lento, el flechazo no viene con el primer capítulo pero una especia de energía te engancha a continuar viendo la historia de Macmillan y Clark. Conformen avanzan los episodios la trama adquiere fuerza, un ritmo que se mantiene hasta la última mitad de la tercera temporada en la que comienza a decrecer, cayendo en picado en la cuarta.

El poder femenino

Pese a que la apuesta inicial de la historia se centraba en la figura de Joe Macmillan y Gordon Clark, Donna Clark y Cameron Howe sustentan el peso dramático de la serie. La pareja formada por ambas le da a la ficción un elemento esencial con el que no contaba en la primera temporada.

El poder femenino está muy presente en la serie, algo que se agradece. Como tambien las conexiones entre los personajes, que tendrán encuentros y desencuentros durante toda la trama y que seguirán un proceso evolutivo coherente y lógico a su naturaleza.

Solo cuatro temporadas

La serie aparentemente lo tenia todo, buena dirección, buen guion, un gran reparto encabezado por Lee Pace, Scoot McNairy, Kerry Bishé y Mackenzie Davis y una intro dificil de olvidar.

Sin embargo, AMC supo parar a tiempo y evitar el mal endemico de las series, estirar demasiado el chicle. La ficción de Cantwell solo tiene cuatro temporadas, alargarla a cinco hubiese sido un sucicidio. La historia empieza a decaer al final de la tercera y no tiene tanto gancho durante su última entrega. Pese a que los protagonistas ya han madurado y se encuentran inmersos en plena década de los noventa, sus frustraciones y fracasos acumulados merman sus energías, dándole a la historia un cariz de pesimismo que hace fácil la desconexión en el espectador.

Una serie poco reconocida

Pese a sus pequeños fallos, Halt and Catch Fire es una de las mejores series de la década pasada. El listón estaba muy alto con Mad Men y el reto era difícil de superar pero, pese a ello, el trabajo de Christopher Cantwell da como resultado una serie bien argumentada, coherente en su línea temporal y con unos personajes complejos que evolucionan a la par que lo hacen sus circunstancias vitales. Actualmente se encuentra disponible en Filmin, seria una pena desaprovechar la oportunidad de poder disfrutarla.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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