Vota, el musical

La música que escuchamos en casa es toda una declaración de intenciones. La música puede definir nuestra forma de vestir, los libros que leemos, nuestras vacaciones de festival en festival y, a veces, nos da una pista de por dónde pueden ir nuestras inclinaciones políticas. Más allá de identificarnos, o no, cual tribu urbana por los ritmos que nos hacen movernos y nos acompañan en los auriculares, cualquiera sabe que con un poco de azúcar la píldora que nos dan pasará mejor, o lo que es lo mismo, que con música el mensaje que buscan instalar en nuestras cabezas seguramente tendrá más posibilidades de llegar a calar y a mover nuestro voto.

Algunos jefes de campaña o de comunicación de los partidos se equivocan de pleno eligiendo los acordes que acompañan sus spots publicitarios y cuñas radiofónicas. Y esto no es baladí. No sólo se trata de que sean más o menos pegadizos o que concuerden o no con la idea que quieran transmitir, ahí también entra en juego la potestad creativa de los músicos y compositores y sus inclinaciones ideológicas porque, aunque parezca que no, hay cosas más importantes que el dinero. Para muestras, botones. Hace poco el mundo indie se reía del patinazo que había cometido el Partido Popular de Ciudad Real al elegir un tema de los chicos de Love of Lesbian para acompañar un vídeo de campaña de su candidata a la presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal. Alguno comentaba que podía ser simplemente una cuestión de dinero, pero en este caso, sin entrar en el color político ya que ellos advirtieron que no estarían de acuerdo con ellos dando igual qué partido fuera, también está el pequeño matiz de que los populares ni tan siquiera pidieron permiso a la banda barcelonesa para hacer uso de su canción.

Pero no nos vamos a poner profundos (de momento). Quedan sólo 10 días para las elecciones autonómicas y municipales que pueden cambiar el futuro de nuestras tierras y, aunque no decimos que no sean importantes, vamos a bajar el nivel de los discursos y los debates. Que cumplan el programa que llevan los partidos sería una auténtica novedad y nos quejaremos hasta la saciedad, pero lo que no les podemos negar son esos ratos de chanza y ritmillo que nos brindan sus cánticos.

Empezamos por Obama, el político que cambió la forma de hacer campaña en EE.UU. Que él llegara a ser el primer presidente negro de los Estados Unidos fue una auténtica revolución y no sólo en el aspecto racial. Un discurso hecho canción que llegó no por él, si no por la implicación del mundo de la cultura, el deporte, etc. Y ganaron unas elecciones.

La palabra rimada, sosegada, en la línea del hip hop abrió la veda. Siguiendo el ejemplo del presidente norteamericano, algunos de nuestros políticos se adentraron en el mundo de los MC y se sumaron a voces “anónimas” para hacer llegar el mensaje de su campaña. Por ejemplo, el ex diputado de Unión, Progreso y Democracia, ahora vuelto a su origen teatrero, Toni Cantó hizo lo propio en sus primeros pasos en campañas electorales.

Hay quien prefiere encargarle el trabajo a profesionales de la rima y no aparecer ni en el video. Mejor que sean los otros los que intenten transmitir el mensaje. Así lo hizo José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extremadura, con la banda Discípulos de la Rima en un intento de acercarse a los votantes más jóvenes. No juzgaremos el resultado ni la consecución del fin.

También hubo quienes buscaron hacer bloque con las fuerzas creativas del país e invitar a “luchar por la alegría” para mantener una línea progresista (o no) en las políticas del gubernamentales. Algunos artistas de los que participaron en este video de apoyo a José Luis Rodríguez Zapatero se arrepintieron después, pero fue una muestra de la, a veces necesaria, implicación del mundo de la cultura, la ciencia y el deporte en los procesos políticos.

Después están los que, tirando de risas y careciendo mucho o totalmente de entonación, se lanzan por cánticos populares o ritmos típicos del lugar. La rumba catalana es fruto de la mezcla que se da en las calles de ciudades como Barcelona o Badalona, y por este palo se arrancó Ada Colau, candidata a la alcaldía de la Ciudad Condal por Barcelona en Comú, en un video no estrictamente electoral.

Los mítines enfervorizan las masas y provocan que los que se suben al estrado y se ponen al micrófono se vengan arriba. El subidón de moral puede ser peligroso, sobre todo para algunos oídos, en el caso de que en el encuentro político esté Juan Carlos Monedero cerca del atril.

Pero no sólo de músicas tradicionales vive los arranques rítmicos del país. Desde el otro lado del Atlántico, los sones más bailables y caribeños demostraban el apoyo a Mariano Rajoy a ritmo de vallenato. ¿Quién dijo que el Partido Popular no cuenta con los inmigrantes quitándoles derechos, sanidad, creando vallas asesinas en fronteras, disparando a dar, etc.?

Bola extra

Podemos también tirar de versiones, aunque a los autores originales quizás no les haga demasiada gracia, y menos todavía a aquellos a los que van dedicadas las alegres coplillas revisitadas.

 

Foto de Gerardo Diego Ontiveros (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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