“El racismo está mucho más presente de lo que creemos”

“¿Sabes qué es una negra embarazada de un blanco? Un Kinder Sorpresa”. Las risas se suceden. Pero a ti no te hace gracia. ¿Te suena la situación? Si es así, puede que te estés concienciando con un problema sutil, pero muy frecuente: los microrracismos.

Hace dos años eldiario.es comenzó una campaña para denunciar los micromachismos a los que las mujeres nos enfrentamos día a día en la sociedad. Gracias a esta sección cada vez somos más personas las que accedemos a un análisis profundo y detallado de conductas que, a priori, no nos parecen machistas. Pero que, vistas bajo las “gafas moradas” del feminismo, nos damos cuenta de que sí lo son.

Lo mismo ocurre con el racismo. Moha Gerehou, periodista de 23 años, y español, (aunque de origen gambiano) lo sabe muy bien. Tras sufrir una redada racista decidió aportar su granito de arena contra el racismo, y comenzó a colaborar en SOS Racismo Madrid como voluntario. Desde el 1 de febrero, además, coordina un proyecto para denunciar pequeños actos discriminatorios de nuestro día a día. “Es Racismo nace para cubrir una necesidad. Muchas personas escribían a la organización denunciando contenidos racistas en un programa de televisión, o en el titular de un periódico…  ámbitos en los que era difícil actuar” explica Moha.

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Nokton Magazine: ¿Os habéis marcado objetivos a corto plazo?

Moha Gerehou: Realmente es difícil medir el impacto, pero sí que tenemos dos grandes objetivos: Uno es generar debate, que la gente hable de este problema y sepa que el racismo en nuestra sociedad está mucho más presente de lo que creemos. Por otro lado, queremos crear interacción, que no solo seamos nosotros los que generemos ese debate. Que la gente sepa que aquí hay una herramienta que puede servir de altavoz.

NM: En el caso de los micromachismos, muchas personas creen que son exageraciones. ¿Tenéis miedo de que os pase lo mismo?

MG: Siempre va a haber gente que piense que son exageraciones, que somos victimistas y que sacamos las cosas de quicio, que no es para tanto. Pero esa opinión viene de gente que no sufre este tipo de discriminación. Con el machismo pasa un poco igual. Muchas de las personas que dicen esos comentarios son hombres y es difícil que se puedan sentir discriminados. Lo importante es que cuando digamos que algo es racista seamos capaces de argumentarlo para que incluso la persona con menos empatía del mundo lo entienda.

NM: Más de 400 seguidores en Twitter y una audiencia de más de 7.500 personas en  Facebook. ¿Cuál ha sido, hasta ahora, el caso más duro de microrracismo que os ha llegado?

MG: Algo que nos ha sorprendido es que se está generando interacción. Por ejemplo, un hombre nos contó que a su hijo le habían llamado “negro de mierda” en el colegio. Es importante porque así vemos que estos comportamientos se adquieren desde pequeños, y que hay que educar en la tolerancia desde el primer momento. Hay otros casos: un chico al que no le dejaron entrar en una discoteca por ser filipino, o un hombre al que le pagaban el sueldo más tarde que al resto de sus compañeros solo por ser negro. Cosas que parece increíble que sucedan en el siglo XXI.

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NM: ¿Cómo se puede luchar contra el racismo desde el cine, los libros, el teatro, las series…?

MG: Por el momento los casos que nos han llegado relacionados con la cultura tienen que ver con la polémica de los Oscars y sobre el programa “Gypsy Kings”, del que varias organizaciones gitanas ya se han quejado por perpetuar estereotipos negativos.

Para luchar contra el racismo desde la cultura es importante la inclusión y cuestionarse el por qué de las cosas. Por ejemplo, mucha gente se echa las manos a la cabeza cuando para una película en la que el actor protagonista siempre ha sido blanco, lo cambian por uno negro. En el tema del racismo hay que evitar caer en el “esto siempre se ha hecho así” porque en ocasiones ese origen es racista.

NM: En el caso de la cultura, ¿cómo saber si un personaje es parte fundamental de la historia o sólo un cliché que perpetúa estereotipos?

MG: Hay que preguntarse si es necesario. Por ejemplo, en el tema del machismo, ¿realmente es necesario que en una representación actual sea la mujer la que siempre aparezca fregando los platos? No, porque es un estereotipo anticuado que no se ajusta a la realidad social, por lo tanto es discriminatorio. Con el racismo pasa igual. Hoy si retratas a un inmigrante sin papeles, no puedes caer en la típica persona negra, porque no se ajusta a la realidad. Hay muchos sin papeles blancos, latinos, asiáticos… Antes de representar la actualidad hay que informarse bien de cómo es esa realidad.

NM: En vuestro artículo “El cine y los estereotipos sobre los gitanos” abordáis los prejuicios que la sociedad actual tienen con respecto a la etnia gitana. ¿Creéis que, en función de la procedencia o la nacionalidad, la sociedad es más o menos racista?

MG: No me parece que haya más o menos racismo, simplemente se manifiesta de manera diferente. Contra los gitanos hay un racismo muy arraigado que incluso está normalizado, como en el lenguaje. Poca gente se escandaliza si dices “pareces un gitano” de manera despectiva, y eso es algo muy grave. A la gente árabe se la tacha de terrorista o a los latinos de vagos. Hay un racismo inherente a todos pero luego, por cada procedencia, nacionalidad o color de piel existen clichés concretos cuya gravedad varía.

NM: En el caso de los micromachismos a veces se habla de unas imaginarias gafas moradas que, cuando te las pones, empiezas a ver machismo en actos que antes te parecían normales. ¿Con el racismo pasa lo mismo? 

MG: Ojalá llegue alguien como Nuria Varela a inventar una metáfora tan buena como las gafas violetas. Mientras tanto nos tenemos que conformar –que no es poco- con ir aprendiendo todo lo que podamos para evitar el racismo social, ser capaces de distinguir cuando se da una situación racista. Pero hay que trabajar mucho por ello.

Fotos: Es Racismo.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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