Mujeres en la historia del rock: ¿y si Sweet Jane no era tan dulce?

Mujeres en la historia del rock: ¿y si Sweet Jane no era tan dulce?
Marianne Faithfull, en su juventud.

La groupie, ya fuera acosadora o sumisa; la conspiradora, que se llevó por delante el buen rollo de la banda; el elemento de disputa entre dos amigos, como la Layla de Eric Clapton y George Harrison; o la novia despechada a la que no había forma de echar de la habitación donde estaba a punto de producirse una orgía. El papel de la mujer en la historia oficial del rock ha estado limitado demasiadas veces al de mera espectadora, cuya aportación no pasaba de la inspiración o el obstáculo artístico.

Nokton Magazine se ha sumado a la campaña de la ONU #HeForShe, un movimiento solidario a favor de la igualdad de género, y, como parte de ella, queremos recordar hoy a tres mujeres (de otras muchas) que estuvieron en tres momentos clave de la historia de la música y que no lo hicieron como simples novias de, ni tampoco como jovencitas engañadas por rockeros perversos, sino como dueñas de sí mismas, de sus errores y de sus aciertos, capaces, como sus parejas, de tocar lo más alto y lo más bajo. Como protagonistas.

Las drogas eran de Marianne Faithfull

Mujeres en la historia del rock: ¿y si Sweet Jane no era tan dulce?

Marianne Faithfull.

Si alguien cree en las constelaciones familiares, que preste atención a la de Marianne Faithfull (Londres, 1946). En la Segunda Guerra Mundial, su madre, Eva von Sacher-Masoch, fue violada en Berlín por un soldado soviético que también intentó violar a la abuela de Faithfull. Según cuenta la cantante y actriz, su progenitora lo mató de un disparo antes de que lo consiguiera.

La voz rota de Faithfull tiene más de veinte discos a sus espaldas, entre ellos el éxito de crítica Broken English (1979). Sin embargo, soporta todavía el peso de la etiqueta que la mitificó en su juventud: una bonita muñeca rota, que, tras una relación de cuatro años con Mick Jagger entró en una espiral de autodestrucción por culpa, dice la leyenda, del desamor del rockero. La británica está harta de repetir que odia esa imagen, y, cuando le preguntan, se esfuerza por dejar claro e incluso jactarse de que, desde el principio, ella era la más temeraria de los dos . En 1967, durante una fiesta en casa de Keith Richards en la que participaban Faithfull y Jagger, hubo una redada. El cantante de los Rolling Stones confesó que parte de las drogas incautadas eran suyas, y se reforzó el mito de que la rubia era una ingenua. Faithfull se ha esforzado en aclarar, años después, que eran de ella.

Aquel artista invitado de Joan Baez

Mujeres en la historia del rock: ¿y si Sweet Jane no era tan dulce?

Joan Báez.

Hasta mediados de los sesenta, Joan Baez (Nueva York, 1941) era el rostro de la escena folk y la canción protesta. Grabó su primer disco, Joan Baez, en 1960, y después aprovechó su fama para introducir en su entorno al chico del que estaba enamorada, Bob Dylan, que debutó con un álbum también homónimo en 1962. Tras estudiar a fondo su repertorio y recibir importantes influencias de su música, Báez se llevó a Dylan de artista invitado en su gira de 1964 por Estados Unidos. Y, como casi todos los que han compartido escenario con él, acabó eclipsada, hasta el punto de que algunos de los más jóvenes la conocen solo como el gran amor del cantautor. Un año después de aquel tour, en otro por Inglaterra, la relación sentimental entre ambos músicos se desgajó, y sus caminos se separaron: Baez permaneció en el activismo político-musical que siempre la había caracterizado, llegando a ser vigilada por el FBI durante décadas, y Dylan se convirtió en una de las figuras más influyentes de su generación.

Justine Frischmann, la novia del brit pop

El brit pop que salpicó de rojo, azul y blanco los escaparates de las tiendas de discos de medio mundo en los noventa tenía pocas caras femeninas. Pero la más reconocible, especialmente en Reino Unido, era la de Justine Frischmann (1969). Líder del desaparecido grupo Elastica y segunda guitarra de Suede en sus inicios, Frischmann es también reseñada muchas veces únicamente como novia de, primero de Brett Anderson (Suede) y después de Damon Albarn (Blur). Al recuerdo de la relación que la unió a éste último durante varios años contribuyen los fantasmas proyectados en algunas canciones de Blur, como Beetlebum, interpretada por muchos como un tributo a la heroína que ambos músicos consumían, o No distance left to run, una triste nana compuesta por Albarn tras la ruptura de la pareja. Textos como The Last Party: Britpop, Blair and the Demise of English Rock, de John Harris, sugieren que, durante su relación, Albarn insistía fervientemente a Frischmann para que tuviera hijos y abandonara la música. Sea eso cierto o no, el primer álbum de Elastica, que llevaba su nombre y fue publicado en 1995, ha sido el disco de debut más rápidamente vendido en la historia de la música británica.

Fotos: Wikimedia (cc) / stratopaul (cc) / Sacheverelle (cc)

 

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