Diez años de Grumelot: “somos actores creadores, tenemos voz”

“Bueno, no puedes hacer nada sin una compañía. No me malinterpretes, tener una compañía es difícil. La gente se marcha y te parte el corazón y siempre hay problemas, pero ¿qué pretendes sin una compañía?”

Ariane Mnouchkine a Anne Bogart

 

“¿Qué pretendes sin una compañía?”, le preguntó una vez la francesa Ariane Mnouchkine, fundadora del grupo teatral Théâtre du Soleil, a la americana y también directora de teatro Anne Bogart. Una cuestión parecida les debió rondar por la cabeza a Iñigo Rodríguez-Claro, Jose Padilla, Carlota Gaviño y Javier Lara que, tras licenciarse en la RESAD, decidieron lanzarse al mundo de la creación ante la barrera de los derechos de autor y la necesidad que tenían de contar algo muy personal. Ni cortos ni perezosos decidieron montárselo por su cuenta. Surgió, así, una primera obra, Cuando llueve Vodkaestrenada en 2005 y ganadora del I Certamen de Jóvenes Directores del Teatro Ítaca en Madrid, con la que se plantó la semilla, simiente que, a base de trabajo, paciencia y mucho mimo, germinó dando como resultado un jugoso fruto. De eso hace ahora 10 años; una década que, para los componentes del grupo teatral Grumelot, ha constituido todo un viaje de investigación, a la par que un gran proceso de aprendizaje. En la cafetería de Nave73, espacio que los acoge desde el 2013, los actuales miembros de la formación –Jose Padilla siguió su propio camino a finales del 2011- han hablado con Nokton Magazine, haciendo un repaso a su trayectoria.

grumelot-sofa2-lowDurante la charla, entre anécdotas, en seguida se pone de manifiesto que la compañía para ellos lo es todo. Es, prácticamente, como “un hogar”; lo más parecido a “tener un hermano”, bromea Iñigo. Y, claro, con los hermanos hay que saber entenderse. “Hay que aprender a dejar sitio, a no meterte donde no te llaman, a que cada uno tenga su espacio…”, añade Javier. En definitiva, aprender a respetarse, no sólo entre ellos tres -el núcleo del equipo-, sino también entre los muchos colaboradores que les brindan su apoyo como Rebeca Hernando o Ángel Galán, entre otros, y que, como apunta Carlota, “también forman parte de la familia”. Al escuchar estas declaraciones, uno no se puede extrañar de que la cita de Mnouchkine sea una de las primeras cosas en las que repara el ojo al entrar en su web. Se intuye que la frase les sirve para recordar la importancia de esa unión, “del encuentro de estas energías”, como le gusta decir a Carlota. Para ella la compañía los ha ubicado “en el universo” permitiéndoles desarrollarse como creadores, “es lo que nos ha mantenido vivos”. No exagera. Echando la vista atrás, se puede decir que Grumelot no sólo les ha dado satisfacción personal, sino también profesional. Les ha permitido conquistar la independencia, hacer lo que quieren hacer siguiendo siempre una filosofía clara, en la que la jerarquía no tiene cabida. “El equipo al completo genera todas las capas del espectáculo, desde el texto a la escenografía, la iluminación…es todo muy horizontal. No respondemos a la idea de un director, sino que todos juntos trabajamos sobre el material”, prosigue Gaviño.

Un punto clave al hablar de Grumelot, y que nos dice mucho sobre su filosofía, lo componen las piezas escogidas para sus montajes, siempre arriesgadas por poco habituales. Por un lado, “textos extranjeros que nunca se habían traducido al castellano o textos clásicos menos visitados”, como Otro no tengo de Edward Bond –estreno absoluto en español en el 2009- o Malcontent -versión libre de La Duquesa de Malfi de John Webster, estrenada en julio del 2011-. Por otro lado, “una línea de creación pura” en la que entrarían su primer montaje, ya citado anteriormente, Cuando llueve vodka o, más recientemente, los tres solos –Mi pasado en B, Sobre Julieta y John Wayne, al pie del monte Urgull– que, con motivo del décimo aniversario, se podrán volver a disfrutar en Nave73 durante este mes.

grumelot-carteles-bn-lowPerseguimos a la gente que nos interesa hasta que podemos trabajar con ella”, comenta divertida Carlota al referirse a las personalidades del teatro, nacionales e internacionales, con las que han podido contar tanto para sus talleres formativos como para algunas de sus producciones más plausibles. “Siempre hemos intentando mantenernos en constante investigación de otras técnicas, de otros lenguajes, de otro tipo de artistas que vengan de otros lugares, de otras formaciones distintas a la nuestra. Eso siempre es enriquecedor”, expone Íñigo. Nombres como los de John Wright, Katya Benjamin, Brigid Panet, Vicente Fuentes, Daniel Abreu, Owen Horsley, Carlos Aladro o Pablo Messiez han sucumbido ante los encantos de Grumelot y es que, como indica  Javier entre risas, son “muy seductores”.

Amantes de compañías como Complicité,  La Veronal, o El Pont Flotant, les gusta hacer hincapié en que son “una compañía de actores, “pero no al uso”. “Somos actores creadores, tenemos voz”. De ahí, que otra de las piedras angulares de la compañía, la formación de jóvenes actores -cursos de preparación para las pruebas de acceso a la RESAD, ciclo bianual de entrenamiento, etc.- la enfoquen dentro de esa línea. En palabras de Carlota, quieren “formar artistas autónomos y vivos que tengan capacidad para desarrollar con independencia sus caminos creativos”.

Viendo el pasado y presente de Grumelot podemos predecir que su fututo pinta prometedor. Por ahora ya les espera Pablo Messiez -después de su primera colaboración en Los brillantes empeños- con La música –versión de Las tres hermanas de Chéjov- y la ciudad de Birminghan, donde representarán la versión inglesa de Sobre Julieta, dentro de la programación del BE Festival. Nada mal, ¿verdad?

Si después de leer esta entrevista os seguís preguntando el por qué del nombre de la compañía, os deleitaremos explicándoos que es una mezcla entre grammelot -lenguaje escénico que consiste en la imitación onomatopéyica de los idiomas, mezclando algunas palabras verdaderas con sonidos sin significado- y Camelot -reino del célebre Rey Arturo-. Un nombre que reconocen no les gustaba mucho al principio, pero que ahora se ha convertido en parte de su esencia, dando forma a uno de los calificativos que definen su estilo: grumelotero.

Durante el mes de mayo, en Nave73, para celebrar este esperado aniversario, tienen prevista una programación especial que incluye una lectura dramatizada de Cuando llueve vodka, con la presencia de Jose Padilla. Podéis informaros del resto de eventos relacionados con este acontecimiento pinchando aquí.

Fotos: Lorena Gutiérrez.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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