Detectives literarios de dominio público

La búsqueda de justicia junto a esa emoción por atrapar a los malos deleitándose en descifrar cada pista, atravesar oscuros callejones, observar cada detalle, tener métodos propios, y analizar cada palabra es el común de los detectives de ficción que se han creado un hueco entre los clásicos y la cultura popular.

Son tres nombres los que han asentado la imagen de los detectives privados. Ahora, tras conocer que los derechos de autor sobre el personaje Sherlock Holmes pasaban a ser de dominio público, ya están todos libres. Este último caso lo ha corroborado un juez de Illinois que permitía el uso de los personajes de los libros escritos por Arthur Conan Doyle como resolución a una denuncia interpuesta por un editor que busca publicar una recopilación de relatos basado en el personaje. Momento para recordar a los detectives que han conformado un género en constante expansión y que ya son de dominio público judicial y culturalmente.

Auguste Dupin

En 1841 hacía la entrada al mundo literario un detective que intentaba resolver Los crímenes de la calle Morgue, un detective que sentaría las bases de un nuevo género que aún no ha decaído. Edgar Allan Poe creó al primero en el uso de la lógica, la observación y la deducción, al primer detective defensor de la lectura. Punto de inflexión en el que el género de misterio comenzó a ser policial, Dupin es el protagonista de tres relatos en los que asienta los métodos, escenarios y compañeros que se popularizarán en estas novelas. Accede a los libros libres en inglés aquí y en castellano aquí.

El propio Conan Doyle se fijó en él para crear a Sherlock como reconocía en sus palabras; “si cada autor de una historia en algo deudora de Poe pagase una décima parte de los honorarios que recibe por ella para un homenaje al maestro se podría hacer una pirámide tan alta como la de Keops”.

Imágenes de la película Los crímenes de la calle Morgue (1932, Robert Florey) mezclada con la canción Murders in the Rue Morgue (1981, Iron Maiden).

Sherlock Holmes

Es el detective más revisitado, literalmente en las rutas londinenses que recorren los escenarios de sus casos y ficcionalmente tomándolo como protagonista de series y películas; ahora se convierte en personaje de dominio público. Su primera aparición la realizó en 1887, por ello aún quedan algunos libros que mantienen los derechos de autor, y la última pareció llegar en 1893 con El problema final. En él Sherlock era vencido por Moriarty pero, en las calles reales de Londres, los jóvenes comenzaron a colocar señales de luto en sus sombreros y ante el interés de la sociedad por las historias del detective su autor le recuperó ocho años más tarde. Son estos años en blanco en los que más escritores contemporáneos han basado sus relatos sobre el maestro de la deducción, el que nunca dijo “Elemental, mi querido Watson”. Accede a los libros libres en inglés aquí y en castellano aquí.

Escena de Sherlock Holmes: Juego de sombras (2011, Guy Ritchie)

Hercules Poirot

Agatha Christie también es deudora de la creación de Poe. Su detective trastoca el canon físico impuesto hasta el momento; es rechoncho, bajito y apacible pero continúa la tradición del uso de la observación y el de las páginas como guía para el lector que busca resolver por sí mismo el misterio. Llegó a la escena literaria en 1920 con El misterioso caso de Styles y su fallecimiento en 1975 le convirtió en el único personaje de ficción del que se ha publicado un obituario en The New York Times “Hercules Poirot, el detective belga conocido internacionalmente ha fallecido en Inglaterra a edad desconocida” rezaba la publicación. Aunque aún quedan bastantes títulos con derechos puedes acceder a los libros libres en inglés aquí y en castellano aquí.

Escena de Asesinato en el Orient Express (1974, Sidney Lumet)

Fotos (cc): ell brown

úsameCreative Commons Nokton Magazine

Comments

comments