De actores y caminos

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cómicos,
duermen vestidos,
viven desnudos,
beben la vida a tragos.
son adorados,
son calumniados,
como dioses de barro.

Cómicos, Víctor Manuel. Canción compuesta con motivo de la primera huelga de actores de febrero de 1975.

Va a empezar la obra, Ricardo III, y un joven de aspecto simpaticón se planta ante el público para anunciar que José Sacristán, encargado de interpretar el papel protagonista, llegará con retraso, incluso puede que no aparezca. Mientras disculpa la tardanza del gran intérprete acaba por confesar que este infortunio se podría convertir en su gran oportunidad, su momento.  Él, relegado a ser el eterno secundario (en este caso da vida al soldado número 3) encarnaría, por fin, al gran personaje de Shakespeare, al gran villano, demostrando así su valía interpretativa.

cartel antonio final

Cartel promocional de `Secundario´

El al principio un poco nervioso e inseguro Ginés (bautizado así en clara referencia al santo patrono de los actores), al ver que el tiempo pasa y Sacristán no llega, empieza a coger confianza con el público al que traslada, como si de un golpe de magia se tratara y gracias a su gran verborrea inagotable, hasta uno de los lugares más íntimos para un actor,  su camerino. Es allí, en ese espacio casi sagrado, en el que el actor desarrolla todo un ritual de transformación (tanto física como mental) antes de salir a escena, donde Ginés, entre atrezo teatral y viejas fotografías, hacer partícipes a los presentes de su historia, una vida entre bambalinas.

La compañía Teatro de Poniente se encarga de producir esta obra, Secundario, del dramaturgo salmantino Mon Hermosa  y que está protagonizada por su paisano Antonio Velasco. Éste se transforma en un cuentacuentos y la historia de Ginés en una excusa con la que rendir un personal homenaje al gremio al que pertenece.

Bajo la batuta de Fran Calvo, Velasco se desdobla interpretando a varios personajes a la vez para revivir anécdotas (los tres posibles orígenes de la expresión `mucha mierda´); dar un repaso a la historia (los cómicos de la legua o  la huelga de actores de febrero de 1975); hacernos comprender el calor que desprende un aplauso sincero (los actores no existen sin su público) y reivindicar la importancia de los grandes comediantes españoles, de los conocidos y de aquellos sin nombres célebres que pasaron su vida recorriendo los caminos de España, esparciendo un poquito de su arte en cada pueblo.

Secundario

Antonio Velasco en un momento de la función.

Secundario es un entrañable viaje que trae a la memoria aquel periplo hacia ninguna parte que orquestó  Fernando Fernán Gómez en 1986 y que, con Sacristán en el reparto, nos hablaba de las aventuras y desventuras de un grupo de cómicos en la posguerra española.  Sin querer hacer demasiadas comparaciones, diré que a diferencia del film este montaje peca un poco de infantil/tierno, con algunos guiños cómicos más acertados que otros, y es en ocasiones algo previsible (por ejemplo el final no sorprende, sin embargo la historia  no podría acabar de otra manera), aún así la función entretiene, deja un buen sabor de boca y, sobre todo, nos acerca al mundo de los cómicos, los intérpretes, que, por pasión y vocación, no saben, no quieren, no pueden hacer otra cosa que pura magia, interpretar.

Nota: la función cuenta con una divertida parte interactiva que no desvelaré para que la podáis experimentar en vuestras propias carnes.

La Casa de la Portera os dejará colaros en el camerino de Secundario todos los domingos de octubre a las 18.00. La entrada cuesta 12 €.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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