El coro de la Escuela 22: otro sueño americano

América sigue siendo el lugar donde las cosas parecen tan difíciles y, a la vez, tan posibles. Quizá sea la ausencia de eso que algunos llaman con cierto retintín papá Estado, una ausencia que lo deja todo en manos de la ineptitud o de la capacidad individual.

Cada vez que se da lo segundo, regresa, en forma de espejismo, el sueño americano, y nos asombramos de lo lejos que pueden llegar incluso aquellos que lo tienen todo en contra. Así sucedió cuando Tori Amos visitó a los chicos de la humilde Escuela 22 de Staten Island (NY) que versionaban sus canciones, y terminó llorando.

Como en una película de sobremesa

En 1999 Gregg Breinberg llegó a esta escuela pública –recalcamos lo de pública porque al otro lado del Atlántico tiene una connotación mucho más problemática que aquí- tras haber perdido su empleo como profesor de música en un centro cercano.

En principio, solo impartía clases de primaria, pero su resistencia a abandonar la música le llevó a aplicarla a todas las asignaturas, y, más adelante, a pelear para que la escuela contase con su propio coro y el repertorio de éste consiguiera enganchar  a los niños y a quienes los escuchasen.

Al introducir “PS22 Chorus” en el cajón de búsqueda de YouTube aparecen, aproximadamente, 87.300 resultados: todos relacionados con este coro infantil que, desde un colegio con pocos recursos, ha conmovido al star system de la música anglosajona con la sencillez y la naturalidad de sus interpretaciones.

Todos quieren ser sus padrinos

El boom empezó en 2006, precisamente en YouTube, cuando a Breinberg se le ocurrió grabar algunas actuaciones en vídeo y subirlas a la web. Un buen día, el bloguero Pérez Hilton enlazó uno de sus vídeos. En poco tiempo, había superado los dos millones de visitas.

El blog oficial del coro está repleto de vídeos y fotografías en las que los críos posan y cantan con gente como Sinead O’Connor, Paul Simon, Katy Perry, Lady Gaga, Beyonce y Passion Pit (a quienes hicieron los coros de uno de sus temas, Little Secrets).

El vocalista del grupo describió después la experiencia como maravillosa, porque los niños del coro se comportaron sencillamente así, dijo, “como niños”.  Y así se les ve en los miles de vídeos que pululan por la red: con los ojos entreabiertos, y los hombros y el rictus relajados, bailando y gesticulando libres de vergüenza y de miedo, como cuando uno se lo pasa bien de verdad.

Todos, desde Oprah hasta Chelsea Clinton, se quieren hacer una foto con ellos, porque su historia parece sacada de una de esas películas que nos reconfortan en las sobremesas navideñas. Y la fiebre no solo tiene que ver con los niños: al introducir en Google el nombre de su profesor, Gregg Breinberg, el motor de búsqueda nos sugiere “girlfriend” y “married”, de lo que se deduce que los pequeños no son los únicos que despiertan ternura.

Ya han grabado un documental, Once in a Lullaby; fueron los primeros en recibir el premio Tribeca (que concede la fundación homónima de Robert de Niro) a la innovación, también obtuvieron en 2010 el Webby al mejor artista del año y actuaron en directo en la ceremonia de los Oscar de 2011.

A pesar del apabullante éxito internacional, que los ha convertido, según The New York Times, en el coro infantil más famoso del planeta, si se observan sus últimos vídeos, en ellos aún conservan el aire modesto de los comienzos, con una camiseta de algodón por toda indumentaria y levitando al son de sus voces por ese viejo salón de actos.

Foto cc: kyle.mitchell

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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