Los cinco mejores vermús de Madrid

Que la moda es algo cíclico ya se han encargado de dejárnoslo claro  con la sobredosis de cualquier cosa vintage que sufrimos a diario. Y que los españoles somos una raza de costumbres, fue el New York Times quién se lo hizo saber al resto de la humanidad. A saber: que no me quiten la siesta, tortilla de patatas antes que francesa, pero por supuesto, que no se olvide que el domingo tenemos una cita para tomar el vermut.

Angel-Sierra

Cartel de vermouth en Angel Sierra.

Lo que hasta ahora no era más que una frase hecha de nuestros ancestros, está cobrando un nuevo significado según los jóvenes van probando dicha bebida espiritual. De grifo, en vaso corto, con soda y especiado. Vermú castizo, vermú de Reus. Sin pretender ser esta una oda al vermut, que también, aseguramos que sustituye a la perfección las cañas de diario o el vino sofisticado de los bohemios más correctos. Nos propone una nueva excusa para juntarnos con los amigos a la hora del mediodía, especialmente los fines de semana, aunque por supuesto,  para gustos los colores, y para horas, los vermuses.

Madrid, capital de tendencias, y Malasaña concretamente a la bandera de la resurrección de aquel “cualquier tiempo pasado fue mejor”, nos da la oportunidad de descubrir que nuestros padres y a la vez los suyos, sabían perfectamente lo que hacían cuando convirtieron este líquido rosado en una de esas tradiciones que enseñar a nuestros hijos.

Pero antes de nada… ¿qué es el vermut? Típicamente europeo, y más concretamente italiano, francés (de ahí la escritura vermouth) y como no, español, es un vino especiado y macerado, blanco o rojo, tan habitual en los aperitivos que ha pasado a darle nombre al mismo, como quien se come un danone en lugar de un yogur.

Aunque son muchos los productores de vermú embotellado Cinzano, Yzaguirre, y como no, el chico Martini, nosotros nos decantamos por el más auténtico: el vermú de grifo, que habitualmente lleva de apellido de Reus (haciendo  referencia a su origen en esta ciudad tarraconense).

Después de un largo recorrido por los bares más céntricos y castizos de la capital, nos hemos decantado por estos cinco que no pueden faltar en una buena ruta de vermuts.

1. Bodegas Ardosa, Calle Colón, 13
Es sin duda el más auténtico de todos. Con una historia que data de 1892 en  cuanto a las bodegas se refiere y de 1979 con laArdosa--Vermut apertura de puertas de La Ardosa, es una cita obligada por ser uno de los lugares más curiosos y agradables donde tomar un aperitivo. Un local pequeño a simple vista, pero si te atreves a pasar bajo la barra (para ir al baño tendrás que hacerlo), te encontrarás con una agradable ampliación que no todo el mundo conoce.
Precio: 1,65
Aperitivo: no suelen faltar las aceitunas aliñadas o incluso alguna tapa más atrevida como aceitunas grandes rellenas de mejillón. Se aconseja, además, tomar una buena anchoa de Santoña con el vermú, aunque nosotros nunca perdonamos la tortilla, esponjosa y generosa, por sólo 2,95.
Desventajas: si a tus amigos no les gusta el vermú no podrán tomarse una caña, si no que saltarán a la media pinta, de Urquell, eso sí, por 3,49.
Curiosidad: es uno de los sitios que mejor tira la Guiness en Madrid.

2. Ángel Sierra, Calle Gravina, 11
Angel-Sierra-vermut
En pleno barrio de Chueca, frente a la parada de metro, se encuentra otro bar que no puede faltar en nuestro recorrido. Un vermú bien tirado que puedes tomarte en cualquiera de sus dos ambientes, en la barra típica y castiza junto al resto de parroquianos, o en una de sus mesas de dentro, más apartadas e íntimas, a las que puedes acceder por la calle San Gregorio.
Precio: 1,50
Aperitivo: unas aceitunas que podrás tomarte con tu vermú sobre uno de los barriles.

3. Casa Maravillas, Calle Manuela Malasaña, 13
Tomando  de título la antigua nomenclatura del barrio de Malasaña, la CasaCasa-Maravillas-Vermut Maravillas nos ofrece otro de los mejores vermús de grifo de Madrid. Aderezado en esta ocasión por una rodaja de naranja y unos hielos, el local nos permite disfrutar del aperitivo en cualquiera de sus mesas. Con bastante espacio y adornado por los auténticos barriles de cerveza de la época, cuenta con uno de los horarios más amplios para disfrutar desde el desayuno hasta la copa nocturna.
Precio: 1,80
Aperitivo: desde unas cortezas hasta una tapa rica de paella. El local es además casa de comidas con menú al mediodía, por lo que te pueden sorprender con cualquiera de sus platos.

4. Casa Camacho, Calle San Andrés, 4
Casa-Camacho-vermut
Si algo caracteriza a los bares buenos de vermú es su clientela. Si ves un octogenario apostado en la barra, es buena señal. Así Casa Camacho, en pleno centro de Malasaña, se ha convertido en un referente entre los jóvenes del barrio. Un vermú con hielos y con soda (optativa), lo convierten en una parada obligatoria.
Precio: 1,50
Aperitivo: o las clásicas aceitunas o unos canapés con embutidos.
Curiosidad: la Casa Camacho es famosa por los yayos, o lo que es lo mismo, el vermú con ginebra, para los más atrevidos.

5. Bodegas Rivas, Calle La Palma, 68
Escondida en la calle La Palma, ya en la zona de Conde Duque, se encuentra estaBodegas-Rivas-Vermut otra bodega, castiza y auténtica como ella sola. Llena de grafitis por fuera, para adecuarse al modernismo que invade el barrio, y con barriles de acero de los años del vermú decorando el local, la barra de Bodegas Rivas te ofrece otro de los vermús más refrescantes de la capital.
Precio: 1,25, el más barato que hemos encontrado.
Aperitivo: encurtidos varios, patatas alioli… los clásicos.
Curiosidad: anclado en el mundial del 2012, no os dejéis echar atrás por las banderas españolas que decoran el local, porque no es más que una pasión futbolera.

Consideraciones a la hora de tomar el vermú: Si los clientes del bar tienen la media de edad de tus padres o abuelos, seguro que el vermú es bueno. Si tiene palillos, huesos de aceitunas y servilletas por el suelo, estás en el lugar correcto. Si te cobran más de 2 euros, prácticamente te estarán timando. Y si te lo ponen en vaso de tubo… probablemente te lo adulteren.

Este artículo está escrito bajo las influencias del vermú.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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