Canciones de verano que nos dan la vida

El 23 de septiembre es el equinoccio que da comienzo al otoño y acaba oficialmente, que no en la práctica, con todo ese regocijo de calorcito, descanso y días ligeros. Que quede casi un mes para esa fecha importa poco porque, en el ideario popular común, el último viernes de agosto da comienzo al fin de semana que da por acabado el verano. Aquellos que hayan destinado sus días de asueto podrán todavía sudar las pistas de baile con los temas más pegadizos y con peores letras que jamás se hayan compuesto.  A los que les toque empacar y empezar a replantearse todo lo que está por venir, tratar de rellenar los huecos que han dejado las islas de las noches de verano bien regadas, vamos a dar la oportunidad de no echar tanto de menos esos días desocupados haciendo un viaje en la máquina del tiempo por los peores temazos que han intentado hacernos bailar abducidos en cada esquina del país.

Todas las canciones están, como siempre, en nuestro Spotify.

La Macarena – Los del Río

Que nos colocó en la escena musical internacional, vale. Que hasta los italianos se sentían tan atraídos por ella que decían que estos dos sevillanos copiaron una canción típica napolitana, aunque Macarena no signifique nada en su lengua. Incluso acabó siendo la canción oficial de un partido político americano. Por cansinos, porque ese baile tenía algo que parecía hipnotizar y nos lo siguen pidiendo los guiris allá donde encuentren a un español.

Aserejé – Las Ketchup

Hijas del tomate y de las voces estridentes. Preferían irse a Fuengirola de veraneo porque allí no las vigilaban y podían dedicarse a hacer las cosas a su bola. Letra absurda que bien podría haber nacido de cualquier noche de verano tocada. Una letra de una canción famosa allá por las décadas pasadas cantada como buen español, sin tener ni la más mínima idea de la letra ni de lo que ésta decía. Eso sí, la clave para hacerla definitivamente la canción del verano era poner a bailar a cientos de orientales una coreografía totalmente absurda.

La barbacoa – Georgie Dann

¿A quién no le gustan los chorizos parrilleros? ¿Y un poquito de sangría? Quizás un poquito de verdura, esa gran olvidada entre la carnaza y la panceta, que un poco de sal gorda aligera los menúes de esas comilonas tan típicas del calor compartido con amigos. Seleccionamos esta canción del músico francés como botón de muestra de la cantidad de tonadillas que nos ha dado.

Me colé en una fiesta – Mecano

Echando la vista un poco más atrás nos quedamos en el año 1982. El año en el que se ponían de moda las fiestas locas más lights de todas: cocacola para todos y algo de comer. ¿Alguien se lo cree? Una fiesta en España, en Madrid, en los ochenta y solamente con bebida con gas. Ya. Seguro. Y más para aguantar un verano en la capital.

Escuela de calor – Radio Futura

Bailar como lo hacía (hace) el señor Auserón no es nada fácil. Tema histórico de mediados de los 80 que supone un giro en la línea que estaba llevando la banda madrileña. Combinando funky y ritmos afroamericanos, que transmitían el calor que manaban las calles españolas en la época estival. Pocos se atreven todos los días a salir cuando arde la calle.

Una lágrima – Peret

No podíamos olvidar uno de los géneros más españoles: la rumba. Frescor, alegría y fiesta popular es lo que se esconde entre las notas y compases de este género musical llegado desde Cuba y que en nuestro país se mezcló con el flamenco más bailongo y alcanzó sus expresión más personal en aquello que se ha hecho llamar la rumba catalana. Como no sabemos qué va a ser de ella ahora que el maestro se ha ido, gracias rey Peret.

Aquí no hay playa – Los Refrescos

Ya sabemos que no tenemos siempre que tener envidia a aquellos que se pueden remojar cada día (o puntualmente durante sus vacaciones) en las aguas del mar, porque hay bichos que son mal. También sabemos que si España fuera un donut, Madrid no existiría y dejarían de quejarse de que en la capital no hay playa. Aunque hay quien dice que sí que hay, sólo que los primeros que fueron murieron en los atascos de regreso y con ellos el secreto. En 1989 Los Refrescos se lo recordaron a los de la capital con algo de mala leche.

A quién le importa – Alaska y Dinarama

Llevar calcetines con las sandalias está más que demostrado que es harto antiestético, pero dicen los alemanes, esos que ahora parece que comandan Europa, que es muy práctico. Habrá que probar a hacerles caso y bailar con este atuendo ufanos sin que nos afecten lo que nos digan. En el verano de 1986 Alaska hizo moverse a media España y convirtió este tema en el himno más orgulloso.

 

Foto: NoHitMen (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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