Bárbara Risso: “El teatro es ese grito que nos hace sentirnos vivos”

Crecimiento. Cambio. Transformación. Estas palabras concentran la esencia de sphota, un vocablo que nos remite a la antigua filosofía hindú y, también, a los pilares que conforman la compañía sphota!teatro, fundada en 2008 por estudiantes de la Escuela Municipal de Arte Dramático de Madrid (EMAD). Desde sus inicios, la investigación y la exploración han sido dos de sus objetivos a la hora de trabajar, buscando siempre un teatro comprometido con el que poder tocar todo tipo de temas, desde los más universales a lo más íntimos y particulares. Ahora, el elenco de sphota!teatro se enfrenta al reto de llevar a escena el auto sacramental más famoso de Pedro Calderón de la Barca, El gran teatro del mundo (1655), despojándolo de grandes ornamentos estéticos y escenográficos, y apostando por la energía actoral del elenco. La madrileña Bárbara Risso, fundadora y directora de sphota!teatro, charla con Nokton Magazine sobre la trayectoria de la compañía y las particularidades de esta adaptación de la obra Calderón, que se estrenará este viernes en Madrid en El umbral de primavera.

Nokton Magazine: sphota!teatro ha abordado un variado abanico de propuestas escénicas (teatro de sombras, gestual, dramaturgia postmoderna…) ¿No os gusta encasillaros en la forma o es que cada espectáculo necesita su propia manera de ser contado?

Bárbara Risso: Aunque tenemos unas líneas bien marcadas en nuestro pensamiento crítico/creativo, consideramos que no hay que quedarse con las mismas premisas, eso cierra todo momento de aprendizaje. También, nuestras inquietudes y necesidades han ido mutando a lo largo de los años. Hay que escucharse en ese sentido, no quedarse en una especie de zona de confort creativa, saltarse las normas preestablecidas e investigar nuevas líneas de escenificación, eso sí, con honestidad en el trabajo.

NM: sphota!teatro persigue un teatro comprometido, ¿qué tipo de temas soléis sacar a relucir en vuestros espectáculos?

BR: La lectura del sistema social contemporáneo; noticias que nos tocan y temas que se relacionan con cuestiones existenciales, filosóficas y metafísicas. De alguna forma u otra, intentamos convertir temas e inquietudes personales en eventos universales.

NM: ¿Cuáles son vuestros referentes como compañía?

BR: El exigente trabajo que hace Eugenio Barba y El Odin Teatret. Una de las primeras veces que me subí a escena fue de la mano de ellos y fue todo un viaje. El entrenamiento físico te hace tocar las partes más desnudas del alma de un creador.

NM: ¿Y los tuyos como directora?

BR: Sin pensarlo, mi referente es Antonin Artaud.

NM: Empezaste formándote como actriz en la EMAD y, posteriormente, te pasaste al mundo de la dirección, ¿por qué este cambio?

BR: Mientras trabajada de actriz en una compañía independiente, observando al director del proyecto me empezó a contagiar su pasión por la dirección, su dedicación y, desde ese momento, me pico el gusanillo. En las siguientes producciones que hicimos era su ayudante de dirección. Fue poco a poco, siempre alternando con trabajos como actriz, hasta que decidí presentarme a las pruebas de La Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) para acceder a la especialidad de dirección escénica. Entré y en ese momento comenzó otra aventura.

NM: ¿Has dejado aparcado de todo el mundo de la interpretación?

BR: Tras estar varios años sin actuar, una amiga y compañera del oficio me propuso trabajar en su nuevo espectáculo como actriz. Volví a entrenar, ya que se trataba de un trabajo muy físico con ciertas partes de danza, y asumí el reto de volver a subirme a las tablas.

NM: ¿El hecho de ser también actriz a la par que directora te hace comprender mejor las necesidades de los intérpretes con los que trabajas?

BR: Considero que toda persona que se dedique a la dirección escénica debería vivir la experiencia del proceso creativo del intérprete. Sin dudarlo te lleva a acercarte a su universo, a comprender mejor sus tiempos.

NM: En relación al nuevo proyecto de sphota!teatro, El gran teatro del mundo, ¿a qué se debió la elección de este texto?

BR: Hace mucho tiempo que tenía este texto en mente. Cada verso escrito por Calderón está cargado de filosofía pura. Trata temas universales, actuales, llenos de preguntas, las mismas que nos planteamos ahora. Habla sobre la fragilidad de la existencia del ser humano frente a la figura de un Dios. El hombre es incapaz de decidir sobre su condición en esta vida, en qué papel le toca vivir, ser, creerse, aceptarse y, después, perder porque muere. Calderón nos plantea un excelente paralelismo acerca de la experiencia vital de los personajes con la experiencia que viven y transitan los actores en escena. La vida es un gran escenario y el teatro es ese grito que nos hace sentirnos vivos.

NM: Supongo que es todo un reto enfrentarse al auto sacramental más famoso de Calderón, ¿cómo ha vivido la compañía el proceso?

BR: Arrancamos creando a lo largo de las sesiones un entrenamiento físico y técnico vocal. Analizamos el texto para poder establecer diferentes dimensiones: contexto social e histórico, pensamiento filosófico, motivación del autor para escribirlo y la métrica del propio verso.

NM: ¿Vuestra versión nace como una crítica a esa visión limitante de la condición humana que establece Calderón?

BR: No se instaura como una crítica sino como una pregunta que nos hacemos y le pretendemos lanzar al público desde un tránsito reflexivo, subjetivo y universal al mismo tiempo.

NM: Por lo que se puede apreciar en el dossier de la obra, lejos de la pomposa escenificación de los autos sacramentales en el S. XVII, en este montaje echas mano del minimalismo escénico, ¿cuál ha sido la razón?

BR: Busco la esencia de la escenificación en el trabajo de los actores/actrices, que se desnudan en un espacio vacío de elementos pero repleto de energía.

El gran teatro del mundo se podrá ver en la madrileña sala El umbral de primavera los viernes 4, 11 y 18 de mayo a las 22:30h.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

Comments

comments