Sam Cooke: ¿Estáis preparados?

Sam Cooke: ¿estáis preparados?

Enero de 1963. El cielo arde sobre el barrio de Overtown. La humedad lo devora todo, desde los decadentes hoteles art deco hasta el puente Venetian de Miami Bay; el viento del Caribe amenaza con volcar relámpagos sobre South Beach, deshacer las carreteras de arena de Little Habana. Y en el Harlem Square Club, un grito resiste.

El protagonista de esta entrega de Los discos de la Roca Madre se llama Sam Cooke, y esa noche tiene al público encendido.  Es negro y encima guapo. Se balancea en una peligrosa línea; en un extremo, la reverencia a la tradición góspel, la celebración de la música como la unión de una clase social. Por otro lado, Sam Cooke es también Sam Cooke, el cantante pop, pionero de soul, canciones para enamorar a chicas guapas (y blancas) y llevárselas a la parte trasera del coche. Peligrosa combinación que le llevó a que Live at Harlem Square Club no fuera editado hasta 1985. “Suena demasiado sucio”, le dijeron en aquellos días.  “No pega con la imagen de chico recatado que regala flores a la madre de su primera cita”.

Sam Cooke murió un año después, acribillado a balazos en un motel al ser (¿)confundido(?) por un ladrón. Nunca se resolvió el caso. Veinte años después el disco fue editado (apenas poco más de treinta minutos) y considerado como uno de los mejores álbumes de la historia.

“Feel it”  abre como un disparo la improvisación acelerada. Sam dedica los primeros minutos a las chicas de vestidos encorsetados de la primera fila.  La ola aterriza sobre la platea  y vuelve, una pregunta y una respuesta: ¿Estáis preparados? pregunta Sam Cooke como un sacerdote en “Somebody have mercy. ¿Estáis preparados?

Sam Cooke: ¿estáis preparados?Los caimanes rugen escondidos en las ciénagas de los Everglades. La retahíla de acción y consecuencia prosigue, como si el concierto lo cantaran a dos voces: los rostros anónimos del Harlem Club y la voz cada vez más desgarrada del joven Cooke. “Me reí cuando te marchaste de casa, pero ahora estoy dolido. Por favor, vuelve a casa”.  El patrón que Sam Cooke  ha elegido no es nuevo. Dos años antes James Brown había decidido en su apoteósico “Apollo Theatre” inaugurar el tipo de concierto que se ira consagrando con los años. Pero esta noche eso no importa.

En 2001 el director Michael Mann recreó parte del concierto en la prodigiosa escena inicial en su película sobre Muhammed Ali. Combinando diferentes líneas temporales y sonido entendemos el fulgor dorado de un concierto mítico: sudor sobre el micrófono, gritos de incertidumbre y júbilo. El sonido de los hombres que trabajan en la cadena. Porque a veces la mejor protesta es la celebración de la vida. “Quédate conmigo toda la noche. Quédate aquí conmigo y sé que estaré a salvo. Todo lo demás no importa. ¿Y a ti?”

Foto: Wikipedia (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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