Navidad de quita y pon

Coronas navideñas en The House.
Coronas navideñas en The Hovse.

El tiempo es oro. Quizás por eso hemos aprendido a medirlo, diseccionarlo, racionarlo y cotizarlo. Tanto que últimamente todo lo que hacemos viene servido en pequeñas cápsulas con las que conseguimos tener todo el tiempo del mundo y, a la vez, no dedicarle a nada demasiado tiempo. Mejor no culparnos: es la única manera de aprovechar la infinita variedad de oportunidades que nos ofrece el siglo XXI en bandeja de plata.

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Molly Market, artesanía en formato pop up.

Incluso en Navidad, cuando muchos nos sentimos incómodos y torpes, hemos aprendido a disfrutar de la felicidad impuesta en monodosis, lo que no está del todo mal si nos ayuda a digerir tanto polvorón  y a seguir las directrices implícitas. En esta nueva fórmula navideña, los mercadillos y tiendas efímeras son el Mesías. Dos, tres, a lo sumo una semana para cumplir con el regalo invisible, Papá Noel y lo que se tercie. También llamadas pop up stores, aparecen en diferentes puntos de nuestras ciudades y desaparecen como llegaron, implacables.

La tipología de una pop up es tan sorprendente y variopinta que prácticamente nadie se queda fuera del círculo. Algunas de ellas existen previamente durante el año, celebrando en diciembre su “edición navideña”; otras nacen exclusivamente para el regocijo de quienes pierden la cabeza con los adornos de Navidad o de quienes creen en la improvisación como forma de encontrar el regalo perfecto. Todas, en definitiva, son templos del consumo más justificado y hacen del mundo un lugar más seguro.

En sus diferentes declinaciones, las tiendas efímeras responden a las inquietudes de todo tipo de personas. En su mayoría están enfocadas a la moda – preferiblemente con aires vintage – y los complementos, como es el caso de El Chic Pop Up. Con un aire más artesanal/ecléctico/underground se presenta también el Molly Market, donde creadores y artistas venden su propio producto hecho a mano.

Las pop up stores prestan además atención al diseño. Así lo ha hecho The Hovse, que tras tres ediciones decide tomarse un 2016 sabático. O la edición Ho! Ho! Ho! del Nómada Market, orientado al consumo local, de proximidad y handmade. Estas navidades, además, el Mercado del Diseño abandona Matadero Madrid y ocupa por unos días el Círculo de Bellas Artes con su Xmas Fun!

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Ho ho ho! Edición navideña del Nómada Market.

Fuera de Madrid encontramos otros mercadillos efímeros con solera, como el Festivalet, un referente del ‘hecho a mano’ que celebra este año su novena edición en el Museo Marítimo de Barcelona. Y otros más recientes pero con buena trayectoria, como The City Pop Up en Bilbao o Jul Konstruktion (“Construcción navideña” en sueco) en Valencia.

Todas ellas son un recordatorio perfecto de que la Navidad tiene fecha de caducidad. Tanto si nos entristece como si nos alivia, es mejor hacerse a la idea cuanto antes e ir pensando en la próxima píldora. El tiempo es oro.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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