Huevo: el extraño visitante

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Si la vida nos va poniendo obstáculos que hay que ir superando (a veces malamente), las relaciones amorosas son un plus que hay que sumar a estas dificultades. Esto lo saben bien Judith y Francisco, dos personajes que día a día observan que aquello que una vez empezó siendo un romance se va desintegrando poco a poco debido a la rutina, a un trabajo que esclaviza y, también, al anverso más tenebroso (si cabe) de este, el desempleo. Así es la existencia de una pareja en la que ella, ejecutiva-agresiva, lleva los pantalones y él, en paro y adicto a la limpieza y el orden, se encarga del hogar.

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Cecilia Freire y Jesús Caba son los dos protagonistas de esta tragicomedia sobre las relaciones familiares y de pareja.

El miedo al compromiso, a adquirir responsabilidades, la aceptación del otro (incluso la de uno mismo) o los problemas provocados por la convivencia son algunos de los temas que van desfilando por el escenario. Para ello se parte de una premisa pintoresca a la par que surrealista. Al igual que en el film Adivina quién viene esta noche  (Guess Who’s Coming to Dinner, 1967), en esta obra un extraño que aparece sin previo aviso desencadena el enredo y la polémica. La diferencia con la cinta de Stanley Kramer es que aquí no aparece, a la hora de la cena, un apuesto hombre de raza negra  (Sidney Poitier en la película) sino la cena en sí, un huevo. Han oído bien, un huevo, como el de una gallina gigante, que irrumpe en la vida de los protagonistas en mitad de la noche y al que acabarán adoptando cual hijo.

Los artífices de Huevo son los miembros de la compañía La Bipolar, Cecilia Freire (Física o Química) y Jesús Caba (Amar en tiempos revueltos). Estos dos jóvenes actores, que aprendieron a descubrir los secretos que esconde la cuarta pared en la escuela de Cristina Rota, se han puesto bajo las órdenes de la batuta de  Íñigo Guardamino, el director. Juntos dieron forma al texto de esta refrescante y divertida tragicomedia que no dejará indiferente a nadie.

A lo largo de la obra, entre enfados, decepciones y alguna que otra canción (dos pequeños números musicales que aderezan la ya de por sí extravagante historia) , el huevo, que ya al comienzo tenía un tamaño considerable, acaba siendo enorme (¡incluso se ilumina de colores distintos según sus estados de ánimo!). Lo dicho, el visitante crece y con él los problemas y las responsabilidades.  Mientras tanto  la sombra de los padres de los protagonistas y el miedo a cometer los mismos errores que estos con la educación de su nueva criatura sobrevuelan la escena de forma incesante.

'Huevo' en la Sala Mirador

Un huevo es el extraño visitante, el causante de grandes cambios.

Id a verla y juzgad por vosotros mismos. Seguro que detrás de las risas que provoca en muchos momentos, gracias al guión y al buen hacer de sus actores,  encontraréis la seriedad del asunto y os sentiréis identificados. Sin duda,  todas las cuestiones que se plantean son ley de vida ¿o no?

La obra, que ya se ha representado con anterioridad en la sala Mirador, puede verse ahora en Garaje Lumière, todos los viernes de abril a las 20.00 h.

 

Foto: Compañia La Bipolar

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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