‘Gimme Danger’: Jarmusch radiografía a The Stooges

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“The Stooges ha sido el grupo más importante de la historia del rock”. De esta bofetada conceptual nace Gimme Danger (2016), documental que recorre el desarrollo y la trastienda del citado grupo. El responsable de la sentencia y de la película es Jim Jarmusch, ecléctico director de cine alternativo estadounidense que lleva más de 30 años recogiendo con su cámara las consecuencias sociales de The Stooges. Contracultura, underground, rebeldía antisistema, o simplemente una manera de vivir que se aleja de los estándares. Y es que esta banda de rock no sólo ha influido en la música, sino en la sociedad en la que nació y en las que le siguieron.

Pocos directores estarían en mejores condiciones de rodar este documental que Jim Jarmusch. Sin embargo, habría que destacar la dualidad existente en el binomio Stooges-Jarmusch. Si bien ambos pertenecen a la contracultura estadounidense, esa misma palabra encierra en su construcción dos conceptos que combinan pero que son diferentes: contra y cultura. Y lo cierto es que The Stooges y Jim Jarmusch caminan de la mano, pero, mientras el grupo musical es muy “contra”, Jarmusch es completamente “cultura”, y esto se refleja en el resultado final.

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Puede resultar extraño analizar Gimme Danger si previamente se ha visto buena parte de la filmografía del director de Ohio. En este documental poco hay de conceptual, de filosófico, y sí mucha tralla y ganas de vivir de otra manera. Sólo hace falta tomar como referencia la última obra del realizador estrenada en España, Sólo los amantes sobreviven (2013), para captar este contraste en toda su esencia. Frente al dúo de vampiros cultos, asqueados de la vida y llenos de conocimiento, un Iggy Pop salvaje, vital, comunista sin quererlo y certero en sus reflexiones a pesar de lo sencillas que resultan -¿o precisamente por eso?-.

Y es que, al valorar la obra de The Stooges en retrospectiva y sin conocimiento de sus motivaciones, lo tentador sería alinearlos dentro de la corriente punk de extrema izquierda, entre el comunismo aplicado con todas sus consecuencias y la anarquía destructora. Pero lo cierto es que nada de esto había en esta banda: sólo un impulso instintivo, y quizás por ello auténtico, de encontrar otro modo de vida.

Su contracultura no era sesuda, pero estaba aplicada al día a día, lo que se reflejaba en su música y sus conciertos, y quizás fue esto lo que desencadenó el triunfo.

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Por tanto, ante tanta carencia de ideología, cabría esperar que Jim Jarmusch tratara de llevar a su terreno el desarrollo del documental, pero esto no es así. Aunque menos notorio en su filmografía, el terreno “contra” también le pertenece. El autor rebaja toda dosis de reflexión profunda, lo que le permite establecer un diálogo directo con la esencia de The Stooges. Esto no sólo se consigue a través de la fantástica serie de entrevistas que entabla con el líder de la banda, Iggy Pop, sino con la visión del proyecto en sí.

Las declaraciones del cantante son oro puro, y sirven para entender con sencillez y claridad qué era vivir en Ann Arbor –cuna de la contracultura de los sesenta en Estados Unidos-, y en ese país en general, pero hace falta una visión lúcida del proyecto para que este no quede reducido a la mera revisión de fan entregado, como pudo verse en un documental similar como era Janis (2016). En Gimme Danger existe el habitual hilo temporal que revisa el desarrollo cronológico de la banda, pero en ningún momento se convierte en el centro del relato. Jarmusch demuestra que su interés está en profundizar en la esencia del grupo, en por qué llegaron a ser lo que fueron y lo que siguen siendo, y sólo gracias a esta actitud es posible terminar el documental con la sensación de conocer a sus responsables –al contrario de lo que sucedía con el citado abordaje de Janis Joplin-.

En paralelo, el refinado humor de Jarmusch encuentra su vena más macarra, para ser él, en el conjunto de animaciones que se insertan en el relato. Con ellas, se representa de manera jocosa algunos de los pasajes que narran los integrantes del grupo, principalmente Iggy Pop. El director se empapa de Stooges y, sin perder su esencia, canaliza estas dos vertientes de la contracultura para desarrollar unas afortunadas secuencias. Durante todo el metraje, la presencia de Jarmusch queda en segundo plano, pues entiende quienes son los verdaderos protagonistas de la cinta. Sin embargo, su dirección es determinante: gracias a su buen hacer, conduce el documental por los derroteros adecuados para que de sus manos nazca una obra que, sin tampoco deslumbrar, está a la altura de esta mítica banda y le hace justicia como clave de la revolución contracultural que fue.

Gimme Danger se estrena en salas de cine a partir del próximo mes de noviembre.

Fotografías: Magnolia Pictures

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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