Algunos artistas de la música ilustrada y sus obras maestras

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Hace mucho que la ilustración dejó de ser un complemento del texto, el acompañante de una historia escrita o de un reclamo publicitario, para adquirir entidad por sí misma, para expresar con sus trazos un universo independiente y dotado de toda la fantasía y el sentido necesarios para emocionar y transmitir. Hoy en día, la obra ilustrada y los sujetos que la hacen posible son referentes por derecho del arte contemporáneo y no los artífices de una ‘técnica menor’ nacida para adornar y documentar.

En la expansión del arte de la ilustración ha tenido especial protagonismo su alianza con la música. Ambos mundos han conseguido converger en un producto destinado a las masas y no por ello menos emocionante y sincero, el videoclip. Los dibujos del artista canadiense Marcel Dzama animados con los acordes de Department of Eagles o N.A.S.A. son una de las obras maestras de este subgénero. Bien inspirando con su acervo onírico-sangriento la batalla coreografiada de No One Does It Like You

… O dando vida a sus ilustraciones en esta maravillosa locura – donde los elefantes se pinchan con rosas y la violencia se torna poesía – que es The people tree:

Detrás del colectivo británico Shynola están también los vídeos musicales de bandas tan reconocidas como Coldplay y Blur. Su virtuosismo y una larga experiencia en el tratamiento de la animación con variedad de técnicas hicieron posible el videoclip de Strawberry Swing, una vuelta a las aventuras infantiles allende los mares con escapada romántica al espacio exterior incluida

… Así como la perturbadora historia de un amor condenado al fracaso en blanco y negro del genial vídeo de Good Song, dirigido junto al artista David Shrigley y ganador de un British Animation Awards en 2004:

Entre las posibilidades del videoclip basado en la ilustración, la técnica del stop motion consigue un resultado particularmente atractivo. La transformación del dibujo llevada por el ritmo de un buen tema tiene un efecto balsámico en quien la contempla, como ocurre con el vídeo de Hitchhikers choice, del dúo sueco Minilogue. Su artífice, el también sueco Kristofer Ström – cuyas ilustraciones hechas con iPhone alimentan un tumblr de lo más variopinto -, crea en él un particular bestiario que muta incesante con cada pulso de la música.

Porque más allá de la destreza o la elegancia de sus trazos, lo que seduce de un artista de la ilustración es su capacidad para crear escenarios y mitologías, para engancharnos a su imaginario exclusivo, donde todo parece posible e imposible y vuelta a empezar. A uno de esos universos mentales y mágicos nos llevan los más de 2.000 dibujos de Micah Buzan, ganador de un concurso para realizar el videoclip del tema de The Flaming Lips Look… The Sun is Rising, y que según su autor componen un excéntrico planeta donde, entre otras cosas,  los animales “viven atrapados en órbitas que están conectadas a máquinas que producen nubes de colores para el sol”.

Por supuesto, antes de Buzan, de Ström, de Shynola, de Dzama y de otros muchos, hubo un pionero, un creador que se hizo hueco en la historia de la música con otra pieza imprescindible. Fue el ilustrador y diseñador gráfico de origen checo Heinz Edelmann (1934-2009), director artístico del filme musical de animación Yellow Submarine y responsable de diseñar a los cuatro de Liverpool.

Imagen: Portada del álbum Think Tank (Blur). Artista: Banksy

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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