Lo incómodo de ser un genio

Puede que el nombre de Fernando Arrabal sea desconocido para el gran público, pero si hablo de Mineralismo (Milenarismo en castellano) y os adjunto este vídeo, la cosa cambia.

Hoy quiero derribar mitos, quitar las caretas de la superficialidad de la televisión e intentar que nos adentremos un poco en la interesantísima figura de uno de los más grandes dramaturgos contemporáneos que tiene nuestro lóbrego país.

Fernando Arrabal nace en Melilla, eso lo podéis leer en Wikipedia, pero su acento dulce y ebrio y sus sílabas conscientemente alargadas vienen de sus largas temporadas viviendo en Francia. Entre sus amigos están los mindundis de Andy Warhol, Tristan Tzara o Roland Topor; y por si fuera poco, el melillense es fundador del grupo Pánico con Alejandro Jodorowsky. Poca cosa, señores.

Su amplia gama de libros, ensayos e incluso cine lo consultáis en Internet, que tampoco vengo a hacer de enciclopedia. A lo que sí vengo es a defender a una figura ridiculizada por estas tierras cuando debería ser un orgullo. Arrabal es un genio y su escena borracho es simplemente una genialidad más, incluso puede que su consciente le engañara y el alcohol le ayudara a imitar otra escena menos conocida. ¿Os suena Charles Bukowski?

Fernando Arrabal, siguiendo con su elocuencia, habla sobre este tema: “Creo sinceramente que Bukowski me copia a mí, aunque es complicado ya que mi acción es posterior”. En el vídeo Arrabal se desnuda tanto físicamente como mentalmente y como dice en una entrevista posterior en TVE: “Hablo como un poeta […] defendía la minoría silenciosa algo que muy pocos hacen”.

Como ya he dicho es un genio, y como la mayoría de genios son incómodos para la televisión. Se les caricaturiza por su apariencia o por sus palabras sin llegar a entender el fondo (yo tampoco lo llego a entender del todo) pero ahí está, y ahí sigue. Porque hace poco nuestro/mi querido Arrabal volvió a España a presentar una nueva obra y dio una lección, como siempre. Os invito a ver el vídeo entero, merece la pena.

La reportera cumple todos los cánones actuales para salir en televisión: mona, educada y con una buena voz, y además hace preguntas sin sentido aprendiéndose de memoria la nota de prensa, que es lo que les gusta a los entrevistados ya que les da la oportunidad de promocionar su obra. Arrabal no es un famoso normal y en esos cinco minutos da un espectáculo brutal, respuestas imponentes que provocan estupefacción en el espectador medio de estos magacines de tarde en televisiones autonómicas, señoras mayores normalmente.

Como no podía ser de otro modo, la presentadora se interesa por los ingredientes de la bebida de nuestro mito, en vez de hablar de la estupidez de las preguntas. Las respuestas son incómodas, se alejan de lo superficial que vemos en la pantalla, eso no gusta y tenemos que ridiculizar.

Que no os engañen, Arrabal es un genio y lo deberíamos tratar como tal.

Foto CC: Zios27

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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