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El reto de vivir sin envases para salvar el planeta

María Martínez Bravo tiene 29 años, hace más de 10 que vive en Madrid y cinco meses atrás algo en su cabeza hizo ‘click’. Pensó en la cantidad de mierda que generamos cada día. En lo perjudicial que es esto para el planeta. En todo lo que podíamos hacer para evitarlo. Y su conciencia despertó. Decidió marcarse el objetivo de no usar ningún envase (piénsalo, es difícil); el objetivo que cambiaría su vida.

El reto de María -que se puede seguir en su blog Ecoclick no es un caso aislado, se enmarca dentro del movimiento zero waste (cero residuos) que esta alicantina conoció a través de otro blog, Trash is for tossers. “Zero waste significa que no generas basura, la de toda la vida, que no envías nada al vertedero”, nos explica. El movimiento, que poco a poco va ganando adeptos, trata de poner solución a un problema que empieza a ser alarmante: producimos más basura de la que el planeta es capaz de ‘reabsorber’ y una de las causas es que todo viene excesivamente embalado.

Del Mercadona a las slow shops

Esta filosofía conlleva, inevitablemente, un cambio de rutina. Desde que comenzó el reto, María procura no consumir nada que este envasado, es decir, no compra leche del supermercado, congelados, desodorante, papel de aluminio, detergente…Y, aunque parezca increíble, no le resulta complicado adquirir estos productos en otros comercios, mucho menos en una ciudad como Madrid. Nos cuenta los tipos de tiendas donde compra lo esencial:

Productos de despensa a granel. “En Madrid hay muchos sitios, yo suelo ir a Pepita y Grano (metro Iglesia) y Casa Ruiz (Goya y Moncloa-Argüelles). Como son alimentos que duran más no tengo por qué visitarlas tan a menudo con una buena planificación. Voy con mis bolsitas de tela para poner cada producto, en Pepita y Grano me hacen un descuento por ello”.

Leche, yogur y huevos. “Los compro en Cántaro Blanco (Calle Manuela Malasaña) y es la compra que más me cuesta, porque debo ir con las botellas y el tarro para el yogur. Debo confesar que aquí es donde más fallo, porque al ser la leche fresca tengo que ir todas las semanas y no siempre lo consigo”.

Fruta, verdura, carne y pescado. “Tengo una frutería de barrio al lado de mi casa que visito una o dos veces por semana, voy con mi bolsa de tela grande, no necesito nada más.  Muchas pescaderías y carnicerías también te permiten llevarte la compra en tu recipiente,  he hecho la prueba y no he tenido problemas”.

Para productos de cosmética e higiene personal –“los más complicados”- nos recomienda ir a Lush, una cadena que vende jabón, champú y desodorante sólido sin envases. También a mercados artesanos, donde podemos encontrar productos como el aceite de coco, ideal para hidratarse y que sirve como desmaquillante.

No es tan caro

Cuando María enumera todos estos lugares, en Nokton Magazine surge la duda, ¿es caro comprar así? ¿se lo puede permitir cualquiera? “Si comparas producto a producto sí, es más caro el litro de leche o el kilo de lentejas a granel que los del supermercado. Aunque, por supuesto, la calidad es mayor. Sin embargo, una vez que lo sumas todo, consumir de este modo supone un ahorro porque compras sólo lo que necesitas. No estás sujeto a los tamaños de producto que impone la industria alimentaria”.

De hecho, si consumes así, al final hay cosas que no te llevas a casa porque, al no ir al súper, evitas la tentación: chocolate, galletas, refrescos, chuches… María nos explica que estos alimentos procesados no están en las tiendas a granel, así que los terminas haciendo tú mismo y sólo preparas la cantidad que te hace falta.

“Viéndolo con perspectiva, en estos 5 meses mi rutina no ha cambiado a grandes rasgos, lo que ha cambiado es mi forma de consumir”, concluye la autora de Ecoclick que, además, trabaja en una ONG muy en línea con esta filosofía. Es obvio que su reto, llegar al zero waste total, es complejo y que cada uno de nosotros podremos hacer más o menos por el planeta en función de nuestro modo de vida. Pero acercarse no es tan complicado. Lauren Singer, la creadora de Trash is for tossers, sólo ha generado un tarro de un litro de basura en dos años, y Bea Johnson (Zero Waste Home), es una madre de una familia que ha conseguido reducir su producción de residuos a un tarro de 1/2 litro al año. ¿Qué puedes hacer tú?

Podéis escubrir los trucos de María para reutilizar o evitar los envases en su blog Ecoclick e Instagram.

Fotos: Pepita y Grano / María Martínez Bravo

Alexandra López Navarro

Soy de ese tipo de animales que necesita cultura y periodismo para sobrevivir. Y gracias a Nokton Magazine nunca me muero de hambre.

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