Nokton Magazine - Revista cultural

David Hooper: es su turno

David Hooper llegó a España hace quince años. Vino porque se había enamorado de una española, con la que hoy sigue, feliz y con una hija. Pero, al emprender aquel viaje vital, este norteamericano, nacido en el seno de una familia religiosa de Texas, no quiso abandonar al otro gran amor de su vida: la música. Acaba de lanzar con The Silverbacks su primer álbum en España, que lleva el elocuente título de It’s my turn (es mi turno), una lección de soul de la vieja escuela.

Wooooow”, exclama cuando Nokton Magazine le pregunta por el resultado del disco. “Podría escucharlo todo el día. Me es difícil escoger una favorita entre todas las canciones”, confiesa. El sonido de su voz, cómo canta, explica después, es nuevo para él, pues hace dos o tres años que empezó a cambiar su técnica vocal. It’s my turn es también para Hooper, por tanto, una forma de autodescubrimiento. “Escucharme es nuevo para mí”, resume en su español sencillo y directo.

Hooper empezó en la música tras renunciar a otra pasión, el deporte, cuando, al terminar la secundaria, descubrió que su cuerpo “no estaba creciendo como quería”. “Muy bajito”, aclara riendo. “Cuando estaba en el colegio, pensaba que tenía que hacer algo en lo que nadie pudiera negar mi éxito”, prosigue. Entonces recordó que sus raíces, y las de sus padres, que lo habían iniciado muy pronto en el góspel, estaban en la música.

Soul ‘made in Spain’

Descubrimiento es, también, la palabra que emplean los que lo han escuchado para referirse a su sonido. Sin pretensiones, pero con solidez y veteranía, Hooper practica soul del auténtico. Y hecho en España.

Hace quince años, cuando Hooper llegó, la escena nacional de música negra poco tenía que ver con su esplendor actual. Ahora mismo, en cambio, “hay un ‘rollo’ en España que está creciendo y montándose”, explica el artista, que colgó el cartel de ‘vendido’ en su actuación en el festival Madrid es Negro. Parece que Hooper ha estado, por tanto, en el lugar adecuado en el momento adecuado. Pero a casi nadie se le alinean los planetas sin esfuerzo.

Al cruzar el charco, quedaron atrás sus giras con grupos como Archie Bell and The Drills y Another Level, algunas maquetas y proyectos de discos e incluso un pasado al otro lado de la industria musical, en el que Hooper fundó su propio sello discográfico, una actividad en la que el cantante confiesa que se adentró de forma “experimental”, y a la que no volvería porque ya no siente curiosidad por ella.

En sus comienzos en nuestro país, trabajar en la música le resultó a Hooper fácil y difícil al mismo tiempo. Fácil, porque, según explica, “no había nadie haciendo” lo que el hacía. Difícil, precisamente por el mismo motivo. “Nadie estaba interesado en el soul que yo quería tocar de la forma en que yo quería tocarlo, así que empecé a actuar en solitario”, relata. Llevaba solo una guitarra y una pandereta de pie. Sin embargo, había un prototipo de actuación musical en España en el que Hooper no quería encajar. “No quería hacer como esos cantautores que se sientan a contar la historia de su vida y de su chica. Yo quería hacer un espectáculo”, dice, pronunciando con énfasis la última palabra. “Bailando”, añade.

Y parece que lo logró, porque empezaron a llamarle incluso de locales en los que solo contrataban a bandas. “El público flipaba con mi espectáculo, por eso he trabajado mucho y he ganado dinero. En una semana actuando en Murcia llegué a ganar 1.000 euros yo solo”, relata Hooper con su alegre sinceridad. “Pero seguía buscando mi sitio”, reconoce.

Portada de ‘It’s my turn’.

Los responsables de Tucxone Records también estaban buscando algo: una voz masculina de soul para grabar con su banda oficial, The Silverbacks. La misión parecía sumergida en un bucle infructuoso hasta que el productor de reggae Don Fe les remitió a aquel amigo suyo, que se había mudado a España desde Houston por amor. El flow de David, confiesan en la discográfica, les enamoró. Y el resto es historia, una historia que puede escucharse en It’s my turn.

El cantante quiere dejar claro que It’s my turn no es solo David Hooper, sino que también “tiene un trocito de todos los que han trabajado en el proyecto”, como Edu Martínez, de The Silverbacks y responsable de los arreglos de las canciones. Pero Hooper confiesa que el título no es casual, y que es una mención clara al tiempo que lleva esperando para obtener el éxito que tanto anhelaba en la música. “Creemos que este disco va a significar algo en el mundo del soul. Quiero enseñar a la gente que estoy aquí”, proclama.

Fotos: Jaime Pantoja.

Manuela Astasio

El periodismo cultural es ese novio que, aunque no tiene un duro, es tremendamente divertido. Yo tampoco tengo un duro, pero espero contribuir a vuestra diversión.

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