Nokton Magazine - Revista cultural
Si le dijeras a cualquier vecino de Madrid que Lavapiés no existe, te miraría con cara de extrañeza o pensaría que no tienes ni pajolera idea. Pero la verdad es esa: el barrio de Lavapiés no existe como tal. En ninguna configuración urbana, administrativa o política existe con la categoría de barrio. Sin embargo, sus corralas, sus paredes con más que historia, sus vecinos (los de antes, los nuevos y los que vendrán) y las más de 80 nacionalidades que conviven en sus calles son, de facto, uno de los entramados callejeros con más identidad de la capital. Tanta gente, tanta mezcla, tanta cultura y tanta energía solamente podía producir una auténtica coctelera de talento.
Si bien pudiera parecer que entre tantas personas de orígenes tan dispares la comunicación pudiera ser complicada, las iniciativas ciudadanas, en esta caso apoyadas y mimadas por los impulsos consistoriales de la Junta del Distrito Centro de Madrid, han optado por el lenguaje más universal para comunicarse. La música se convierte en el perfecto vehículo en el que encontrarse en las calles, plazas, aulas y esquinas. La pregunta ahora es: ¿a qué suena Lavapiés?
Para dar respuesta a esa cuestión se ha instalado en lo más profundo de las calles más castizas del barrio una nueva vecina, La Cosmocastiza de Lavapiés, cuyo lanzamiento coincide con la celebración en Madrid del Foro Mundial sobre las Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz. Llega para quedarse y no ser un festival más que dinamice la vida nocturna de la ciudad. De hecho la idea no camina en esa dirección. Es un compromiso decidido entre lo público y lo social para favorecer lugares de encuentro para el diálogo a través de las artes, la música y la diversidad.
La presentación en sociedad de la Cosmocastiza de Lavapiés se llevará a cabo con una serie de actividades diseñadas por los artistas que habitan el barrio que van del día 18 de abril y con una serie de visitas a los talleres de los lutieres en los que se podrán conocer los procesos y técnicas de construcción de los diferentes instrumentos, hasta el 23. Conferencias, talleres, encuentros, concursos de versiones y conciertos, cada uno orientado para el uso y disfrute de los vecinos. Desde percusión senegalesa al chotis y la zarzuela más cheli. Desde la cumbia y el flamenco, pasando por las danzas tradicionales europeas, soul o el choro brasileño. Dato: todo el programa, incluidos los conciertos, acabará a horas más que prudentes y estará acompañado de un escrupuloso control municipal contra posibles botellones, porque de Cosmocastiza tienen que poder disfrutar todos los vecinos y las vecinas.
Lavapiés, ese barrio fantasma, casi utópico, es para muchos un espacio perfecto para crear y encontrarse. Más allá de roces vecinales, como los hay en casi cualquier comunidad, es un buen laboratorio en el que experimentar cómo las cosas pueden intentar ser distintas, incluso mejores. Y si es acompañado por la música, es difícil pedir más.
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