Córdoba para solteros: por qué esta es la ciudad a visitar en tus vacaciones

Si empezamos por las razones más ligeras, hay que decir que la movida nocturna en Córdoba también es un punto de interés para la ciudad, acostumbrada a su gente calurosa y amable, dueños de un humor inigualable y una hospitalidad envidiada por muchas otras ciudades españolas.

Si vas con tu pareja y quieren vivir experiencias inolvidables, puedes armar tu propio plan alterno haciendo una investigación previa a tu viaje y queda con parejas liberales en Córdoba con las que compartir gustos, aficiones y, sobre todo, esa libertad de la que hace gala la ciudad. Para quedar con tus nuevos amigos, darle rienda suelta a vuestros deseos, puedes explorar la vida nocturna en Córdoba, especialmente en el casco antiguo. Esta es la zona favorita de los jóvenes para juntarse a bailar, tomar una copa e incluso asistir a alguna actuación o presentación en directo.

Puedes empezar por el Long Rock, ubicado en la calle Teniente Braulio Laportilla; lo reconocerás apenas entres por el Cadillac que cuelga del techo. Aquí podrás disfrutar del buen rock de Jimmy Hendrix, Pink Floyd, ACDC, The Beatles, entre otros. Otros de los lugares interesantes para disfrutar de una buena noche son Hangar, Café Málaga Live Music (en el centro de la ciudad), Ophium, Sala M100 y Góngora Café.

Si luego de las visitas nocturnas ya lograste tu cometido y tienes acompañante, puedes conocer a la Córdoba diurna junto a él o ella: monumentos milenarios, híbridos de estilos arquitectónicos y un sinfín de detalles que hacen que, en Córdoba, caminar por la ciudad sea ya un plan turístico y de observación en sí mismo y un escenario perfecto para encender la pasión con esa nueva persona que ahora te acompaña. ¿Qué no sabes qué hacer? Aquí te ofrecemos un par de opciones:

Perderse en la judería: uno de los pasajes más emblemáticos de la ciudad, cuyo nombre se origina precisamente por la presencia de los judíos en la ciudad, pues este era un barrio de asentamiento judío. Aunque es una de las zonas más turísticas y concurridas, lo es por una razón: sus callecitas estrechas de paredes blancas y flores que se desbordan de su interior son perfectas para una cita o para dejar colar un par de besos furtivos.

El segundo plan es de corte más histórico e intelectual y para ello debes reserva tu día para visitar la Mezquita-Catedral: este monumento es sin duda alguna el ícono de la ciudad y el resumen perfecto y fehaciente de todas las civilizaciones que han pasado por el territorio que hoy ocupa esta Comunidad Autónoma. Sus orígenes se remontan al año 786 con la llegada y apropiación de los musulmanes de la basílica hispanorromana de San Vicente Mártir. Este primer edificio resultante fue ampliado durante el Emirato de Córdoba y el Califato de Córdoba. En 1238, con la reconquista española, el edificio pasa a ser nuevamente catedral de la diócesis y en 1523 se construyó en el mismo terreno la basílica cruciforme que tiene. El resultado es un edificio que mezcla elementos de la arquitectura andalusí con arquitectura romana y que es perfecto para sellar ese ligue de la noche anterior con datos históricos.

 

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