Nokton Magazine - Revista cultural
Como si el sonido oscuro y elegante de Interpol pasara por el tamiz fraternal de la hinchada de un estadio de fútbol. Así suena a veces Black English, la banda antes conocida como No, que decidió cambiar su nombre tras muchas confusiones con otros grupos, y que parece haberlo hecho en el momento justo, cuando una gira mundial empieza a acrecentar su popularidad. Estarán en España las próximas semanas teloneando a Yann Tiersen, el compositor que puso música a la película Amelie.
httpv://www.youtube.com/watch?v=ZvXs3m2mn3g
Y si algo tienen en común con el músico francés es, precisamente, su versatilidad para ejercer de banda sonora. No sería raro escucharlos próximamente en alguna campaña de publicidad de coches, seguros o energía eléctrica con bellas panorámicas y cielos llenos de nubes. Ambientales, melancólicos y con ese punto de esperanza tan necesario para superar hoy casi cualquier rato a solas con nosotros mismos, los Black English vienen de Los Ángeles, que es donde se conocieron, pero en realidad proceden de muchos lugares distintos. De Kentucky, Massachusetts, Canadá y Nueva Zelanda, donde nacieron sus miembros. Del jazz, el folk y las canciones religiosas que construyeron su primera educación musical, cuando ellos aún no se conocían y sus padres acababan de regalarles una guitarra.
Su último trabajo, No (2014) resulta, por tanto, una amalgama de estilos y sentimientos. Como ellos mismos declararon en esta entrevista para Issue Magazine, la definición en la que más cómodos se sienten es la que habla de una mezcla entre himno y pospunk, en la senda de una lista de bandas del indie responsables de estribillos gustosamente coreables, que quizá empezó con The Killers y Arcade Fire y ha seguido con Edward Sharpe & The Magnetic Zeros, por citar solo algunos nombres. Por eso, desde el inicio de su carrera, los chicos de Black English cuentan con la colaboración de un coro comunitario de Echo Park, el barrio que los vio crecer, porque les gusta que todo el mundo se levante a cantar con ellos. Y nos sirven de ejemplo perfecto para recordar que en los conciertos nunca hay que pasar por alto a los teloneros.
Foto extraída de su web oficial.
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