Nokton Magazine - Revista cultural
Descubrir a Albert Alarcón Fibla ha sido también descubrir una parte de la escritura y del mundo editorial más amable. Las personas escriben por muchas razones y mis preferidas son aquellas que nos reconcilian con nosotros mismos y, de paso, ponen en valor una parte de nuestro legado, un recuerdo, o a alguien importante en nuestra vida. Albert es escritor de poesía con su obra Sentimiento fluyente y de cuento con Diego y la historia de España. El inicio de la Reconquista. Pero es mucho más… Es el legado que le dejaron sus abuelos. Y el paso de su propia vida.
Nokton Magazine: Albert, me cuentas que tu abuelo fue un héroe y quiero me hables sobre eso.
Albert Alarcón Fibla: Con mucho orgullo te hablaré de mi abuelo paterno; por desgracia a mis abuelos maternos no los pude conocer y aunque sin conocerlos los he querido siempre solo puedo tener recuerdos de los que sí que conocí, y mi abuelo fue mi héroe. Era un hombre alto, guapo, serio y de gran corazón, noble, honrado, trabajador y de valores, que con nueve años estaba trabajando en las minas de Sierra Almagrera, en Cuevas del Almanzora (Almería) “tirando de costilla” les hacían subir por galerías con capazos de mineral a la espalda, que acompañaba a su abuelo arriero a transportar entre otras cosas agua por la noche, que vivió una Guerra Civil en sus carnes, que por perderla con excusas creadas lo mandaron a un Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores en el protectorado español de Marruecos, que padeció la pérdida de su madre estando ahí, a la que quería tanto, que llego a Alcanar (Tarragona) donde estaba su padre y hermanos, donde los pequeños dormían en el suelo y lo primero que hizo fue buscarles camas, todas esas vivencias que le forjaron como hombre y como ser humano me las contaba en forma de historias y para un niño escuchar a un hombre tan sabio y poder estar con él era ver en él a un verdadero héroe.
NM: De tu abuelo nace la idea del cuento ilustrado…
AAF: Efectivamente, mi abuelo me explicaba historias, bien al lado de un buen fuego, en el campo, antes de dormir cuando me quedaba en su casa, historias reales de su vida, vivencias con su abuelo, de la mina, de la guerra… ese hecho me inspiró a recrear esos momentos vividos por mí, pero con otras historias, con otros hechos. Como una de mis pasiones siempre ha sido la historia pues esa fusión era perfecta a la hora de volcar toda esa mezcla de pasión, sentimientos, recuerdos, etc. El resultado fue un relato muy sentimental que cuenta como un niño pide a su madre que le deje ir a dormir a casa de su abuelo y este antes de dormir le explica un hecho, una leyenda, para algunos un mito, para otros puramente historia, mezclada con valores de los que forjan, como fue mi caso, a los niños. Los lectores adultos han recreado al leer sus propios recuerdos con sus abuelos volviendo a hacerles sentir por un momento niños y los lectores infantiles han disfrutado de una historia amena animándolos a conocer más nuestra historia.
NM: En Diego y la historia de España, el abuelo no solo enseña historia, también valores. ¿Cuáles encontramos en el cuento? ¿Y cuáles eran (y/o son) irrenunciables para ti?
AAF: Esa es una de las partes fundamentales del cuento, uno de sus objetivos máximos, el traer de vuelta valores que es están perdiendo, como el respeto por los mayores, la familia, el valor, la educación; todos y cada uno de ellos han sido y son irrenunciables para mí, siempre traté a mis abuelos con respeto, de usted e intenté ayudarles siempre.
NM: ¿Qué parte de tu abuelo vive hoy en ti de forma más evidente?
AAF: Mi abuelo ha sido y es el ausente más presente en mi vida y hoy de él está latente en mi más que nunca la parte que recuerda de dónde venimos, el amor por su tierra, por sus raíces, que son también las mías y el amor por la familia, por los padres y por mi hermana.
NM: ¿Crees que los niños actuales necesitan más relatos que conecten historia y emociones? ¿Qué opinas de la literatura infantojuvenil?
AAF: Sin lugar a duda, está muy bien la ficción total y tienen que leerla para soñar, jugar, disfrutar, pero, en mi humilde opinión, hay que facilitarles lecturas que contengan realidad, sentimientos, emociones, valores, así como historia, pues si no conocemos la historia estamos condenados a repetirla.
La literatura infantojuvenil vive un gran momento bajo mi punto de vista en España, con grandes autoras y autores como Marta Altés, Care Santos o Isabel Rojas Estapé y una apuesta clara de muchas editoriales en este sentido, sin olvidar a los clásicos siempre vigentes.
NM: El cuento nace como homenaje, pero también como proyecto de serie. ¿Cómo imaginas su evolución?
AAF: Mi ilusión sería ver crecer el proyecto como serie ya que era el objetivo inicial y ya tengo en mente siguientes capítulos de esta relación entre abuelo y nieto aprendiendo instantes de nuestra historia, preferentemente los menos enseñados en las escuelas.
NM: ¿Qué te gustaría que un niño le preguntara a su abuelo después de leer el libro?
AAF: Me gustaría que le preguntara por su abuelo por varios motivos, primero para conectar más con su abuelo y saber más de su vida y después para que los niños conozcan más de sus raíces, de sus antepasados.
NM: ¿Escribir este cuento fue también una forma de despedirte de él?
AAF: Aunque suene a cliché jamás me podré despedir de mi abuelo pues siempre está en mi recuerdo y en mi día a día, muchas cosas me recuerdan a él y hablamos en casa mucho de él y de sus enseñanzas. La muerte de mi abuelo fue la primera pérdida cercana que tuve y me marcó, tanto por el hecho en sí como por la importancia que tenía -y tiene- mi abuelo.
NM: Si tu abuelo pudiera leerlo hoy, ¿qué diría?
AAF: Pues él no podría leerlo, no sabía leer ni escribir, algo que quizá en la época de final de la República y durante la Guerra Civil le salvó la vida, ya que si no muy probablemente hubiera estado mucho más involucrado a niveles más elevados; se lo leería yo con sumo orgullo y quiero pensar que le gustaría mucho a parte de emocionarlo, pues el protagonista se llama como él, Diego, y los nombres de los abuelos y la madre son los mismos que los de mi abuelo, Antonio e Isabel los abuelos y Carmen como su madre; y ver que va dedicado a él estoy seguro que le llenaría de orgullo.
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