Webseries low cost II: Canillejas

 

Entrevista: Webseries low cost I: Inquilinos

¿Os imagináis estar en posesión de un artefacto prodigioso que os permitiese vislumbrar imágenes del futuro? Esto es lo que les acontece a los protagonistas de Canillejas Don Leopoldo Mariano de Sagasta y Hannover y Don Lucio de Canillejas y Canitrot son dos miembros del partido conservador de Cánovas del Castillo que debaten sobre las imágenes proyectadas por un denominado Elektrovisor, sin sospechar que están siendo testigos de acontecimientos que marcarán los siglos venideros. Un argumento pintoresco y original, cargado de humor y crítica, para esta ficción gallega que ya se alza como la primera webserie ambientada a finales del siglo XIX.

Nokton Magazine habla con el actor y guionista Pablo Fontenla, uno de los creadores de este singular proyecto, sobre la buena acogida recibida, la inesperada y grata recomendación de la productora El Terrat, el bote salvavidas que simboliza Internet para nuevos y prometedores talentos y la creencia de que tiempos pasados siempre fueron mejores (o no).

Canillejas

Nokton Magazine: Canillejas es la primera webserie ambientada en siglo XIX, con la Restauración Borbónica como telón de fondo; ¿os sentís unos pioneros? 

Pablo Fontela: No sé si pioneros o serendipia pura (risas). La verdad es que nos ha cogido algo por sorpresa. Cuando estábamos preproduciendo la serie sabíamos que era algo diferente a lo que habíamos visto, pero no nos percatamos, al menos yo no era consciente, de que sería la primera serie en Internet de estilo decimonónico. Cuando hicimos la presentación algunos de los invitados nos dijeron que era muy arriesgado y que no habían visto algo así. Hay un par de webseries en el ciberespacio ambientadas en la guerra civil o en los años 50 del pasado siglo, pero ya podemos afirmar que ninguna del siglo XIX.

NM: ¿Cómo surgió la idea?

PF: Casi de forma espontánea. Canillejas la creé y escribí conjuntamente con Manu Barreiro, mi socio en este proyecto. Manu y yo somos amigos desde hace años. Los dos trabajamos en el sector audiovisual con mayor o menor gloria y siempre planeaba sobre nosotros la idea de llevar a cabo alguna de nuestras ideas. Un día, durante una llamada de teléfono y para divertirnos, comenzamos a hablar como si fuésemos dos nobles de hace 150 años.  Sé que puede sonar un poco friki, pero cada uno se divierte como quiere (risas). ` ¿Hola, podría hablar con el duque de Winchester?´,  y el otro contestaba: `¡El señor ha salido de cacería y no volverá en tres jornadas!´. Después de un tiempo, el nombre de Canillejas siempre me rondaba la cabeza y hacíamos nuestro teatrillo particular telefónico y en persona, perfilando más y más el personaje. La mujer de Manu nos emplazó a que escribiéramos algo y hasta aquí hemos llegado.

NM: ¿Qué os llevó a situar la acción de Canillejas a finales del siglo XIX?

PF: Aunque fue como te he dicho, un poco casual, la verdad es que a medida que acabábamos de definir los personajes y la trama nos dábamos cuenta de que era la mejor de las opciones. Personalmente creo que retrotraerse hasta ese periodo histórico en particular, en plena restauración como trasfondo, el fin de un siglo y el comienzo del otro, de una época analógica al siglo XX tecnológico, tenía muchas virtudes. La primera, poder introducir a Tesla y al otro personaje de la serie: el elektrovisor, un aparato fruto del steampunk, que como regalo le llega a Don Leopoldo envuelto en gran misterio. Las imágenes que se pueden observar en su pequeña pantalla provienen del futuro aunque Don Leopoldo y Don Lucio no lo sepan. Las reacciones frente a imágenes de los siglos XX y XXI a través de la óptica de dos personajes de finales del XIX es un poco el leitmotiv de la serie. La otra virtud es poder introducir comentarios referentes hacia todo tipo de colectivos e instituciones sin que comiencen a poner demasiadas etiquetas que, siendo una serie de humor y para el humor, no tendrían mucho sentido. Un comentario de uno de nuestros seguidores me hizo mucha gracia y refleja fielmente el espíritu con el que nació la serie: `Sé que es humor porque el número de colectivos ofendidos es astronómico´ (risas). ¡Ahí queda eso!

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Pablo Fontenla caracterizado como Don Leopoldo Mariano de Sagasta y Hannover.

NM: Ya desde hace unos años internet se ha convertido en una buena vía de salida para el talento creativo de muchos;  a día de hoy las webseries son un auténtico filón… ¿qué facilidades otorga la red?

PF: Como Manu comenta habitualmente, las webseries ocupan el lugar que tenía el mercado de los cortometrajes antes de la era Internet. La red aporta difusión gratuita y casi instantánea. Combinada con las redes sociales es un arma muy poderosa para promocionar cualquier contenido. Lo que permite además, en el caso de ficción audiovisual o videocreación, es crear contenidos seriados una vez que desarrollas una idea y una página como plataforma, página que muchas veces no es ni necesaria ya que cualquier buscador de vídeos (Youtube, Vimeo, etc.) te ofrecen muchas facilidades.

Con la socorrida crisis económica, e incluso antes, desde hace unos cinco años a esta parte, la ficción se ha democratizado y ha comenzado a refugiarse en Internet para poder dar salida a cualquier inquietud creativa. Para mucha gente es una plataforma de presentación con la idea de que alguna productora pueda interesarse por su producto y pueda ser comprado. No olvidemos que, en el caso de las webseries, casi todas están rodadas con un presupuesto ultralow-cost y a todo el mundo le gusta que su idea pueda conseguir un acabado todavía más profesional si hay más dinero sobre la mesa.

NM: Canillejas, superó, corrígeme si me equivoco, las 1.200 visitas en la primera semana y diversos medios como El Faro de Vigo o La Voz de Galicia ya han hablado de vosotros; ¡hasta la productora El Terrat ha recomendado vuestra webserie en un tweet!. ¿Por qué crees que las vicisitudes de Don Leopoldo y Don Lucio están gustando tanto?

PF: Lo de El Terrat nos ha cogido por sorpresa y nos encantó. Que El Terrat, que lleva siendo un referente del humor en este país en los últimos 20 años te recomiende ha sido fantástico y hace que tu trabajo todavía haya merecido más la pena. El humor de Don Leopoldo y Don Lucio es a veces un poco enrevesado y con metáforas rebuscadas y es lo que a Manu y a mí nos hubiese gustado ver en cualquier serie. Si además, gusta a la gente, mejor que mejor. Creo que parte de la clave del éxito es que no existían contenidos parecidos en la web. Establecer conexiones entre dos personajes como los de Canillejas y personajes públicos de hoy en día es un caramelo que permite muchas licencias.

NM: Habéis contado con la colaboración de Mara Sánchez (Mareas Vivas, Libro de familia), en el papel de Etelvina, la criada de Don Leopoldo, o Tacho González (Padre Casares, Rías Baixas, etc.); ¿fue complicado conseguir que actores de su talla se embarcaran en esta aventura?

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La actriz gallega Mara Sánchez interpreta a Etelvina, criada de Don Leopoldo.

PF: La verdad es que, desde que nos pusimos en contacto con ellos, se interesaron por el proyecto y nos dieron su tiempo, trabajo y talento para que el barco zarpase. El guión les pareció diferente y les gustó mucho, así que, para nuestra tranquilidad, dijeron que sí (risas). Contar con actores conocidos con una carrera relevante es siempre un placer y un honor. Ayuda mucho al empaque final de la serie y a la promoción de ésta.

NM: Dos de las cosas que más me sorprende de Canillejas son su escenografía y cuidada estética… ¿Dónde se rodó la serie?, y el atrezo ¿cómo lo conseguisteis?  

Sabíamos que si decidíamos hacer la serie, debíamos ser mínimamente fieles a una época y a un estilo dentro de nuestras limitaciones de presupuesto. La verdad, es que la relación calidad precio ha sido inmejorable ya que hemos conseguido que la madera que remata el soporte del decorado luzca como la más noble de las estancias de una casa de abolengo (risas).

La serie se rodó en una sala pequeña que, habitualmente, se dedica al teatro y que contaba con un sistema de iluminación profesional, lo cual nos convenció desde el primer momento. Como gallegos que somos, la cabecera fue rodada en exteriores de la ciudad de Pontevedra. Villa Pilar, que así se llama la casa de Don Leopoldo, estaba perfectamente ubicada en una zona con edificios neoclásicos. Nos pareció lo más acertado cuando hicimos las localizaciones.

El 100% del atrezo lo conseguimos, no sin buscar durante una temporada, entre objetos prestados y propios. Vamos, que todo el mundo aportó parte del mundo friki que lleva dentro para que pudiésemos conseguir algo aparente.

NM: Además de dar vida a uno de los protagonistas también eres el coguionista, ¿cómo ha sido el trabajo de documentación? 

PF: Tanto a Manu como a mí, nos gustaba que el trasfondo de esta historia discurriese paralelo a la realidad política y a hechos veraces de la época retratada. Sobre el período de la restauración de Cánovas y Sagasta, hubo que volver a leer la enciclopedia ya que no lo tenía tan fresco (risas).

Para cada capítulo intentamos vincular a cada uno de los personajes con un alter ego de su momento y con nombres y referencias que fuesen reales y contrastables. Por supuesto que lo demás es ficción, pero creo que si argumentas algo con cierta base histórica, el guión es muchísimo más sólido.

NM: ¿Por qué crees que gusta tanto la ficción ambientada en épocas pasadas?

PF: Creo que partir de tiempos pasados (edad media, renacimiento, etc.) le da a la ficción cierto poso de credibilidad y de credulidad, es decir, nadie ha estado allí para comprobar como hablaban, se movían, bailaban o se reían esas gentes. Es algo que se presupone, sólo contamos, en el mejor de los casos,  con relatos y descripciones más o menos acertadas. Siempre ha existido cierta devoción por entender el presente a través de nuestro pasado. Para el guionista y el director, menos por los gastos de vestuario y atrezo que acompañan a la producción, las posibilidades de reinterpretar y ficcionar se extienden hasta el infinito. De ahí que series actuales tan idolatradas como “Juego de tronos” expliquen su éxito.

NM: ¿Sostienes eso de que tiempos pasados fueron mejores?

PF: Creo que cuando se habla de tiempos pasados se tiende a confundir e idealizar esa parte de nosotros que vive en la infancia. La nostalgia puede ser un arma de doble filo y no permitirte disfrutar plenamente tu presente.

Por otra parte, si de lo que hablamos es de datos objetivos, sostengo que nunca ha habido una esperanza de vida tan alta en el primer mundo como actualmente y eso se debe al alto desarrollo científico técnico al que ha llegado la humanidad. Otra cosa son las desigualdades, injusticias y genocidios que se pueden cometer a lo largo del planeta hoy mismo. Creo que esto ha existido siempre desde que el hombre es hombre, otra cosa es que los medios de comunicación y la todopoderosa web nos acerquen esta cruda realidad hasta la puerta de nuestra casa en cuestión de segundos desde que se produce el hecho. La inmediatez de cualquier evento hace que el mundo nos parezca más inseguro que nunca. Así que, tiempos pasados mejores, no se…depende del cristal con que se mire.

NM: Si pudieras elegir una época de la historia para vivir ¿cuál sería? ¿por qué?

PF: Si puedo elegir… (lo piensa) …y si puedo volver, claro… (risas) Pues me quedaría una temporada en la efervescencia de los 60 en América, intentando llevar a cabo algunas de mis creaciones audiovisuales o de visita a finales del XIX, buscando al verdadero Don Leopoldo (risas). No, en serio, creo que a todo el mundo le ha tocado vivir por algo en la época en la que vive, cada uno tiene su misión…

NM: Y del pasado al futuro (esperemos no muy lejano)… ¿Grabaréis próximos capítulos?

PF: Todo depende de la financiación que podamos conseguir para la segunda temporada. Mucha gente habla de crowdfunding o de iniciativas públicas de financiación. No descartamos ninguna aunque nos encantaría que algún mecenas, productora o empresa privada confiase en nuestro proyecto.

NM: ¿Te gustaría poseer un Elektrovisor como el que permite a los protagonistas ver el futuro o prefieres permanecer en la incertidumbre?

PF: La verdad es que sería un arma poderosísima para trabajar en cualquiera de los canales de videncia que pueblan el TDT (risas). Sabiendo que lo que ves será real, creo que preferiría mantenerme al margen. La responsabilidad es tan grande que vivir con esa carga puede no ser fácil. Aunque si me lo regalasen, seguro que acababa encendiéndolo…

NM: Ante la coyuntura económica actual ¿eres de los que ve el futuro negro o de los que guarda cierto optimismo?

PF: Todo es una cuestión de ciclos y prefiero ser optimista. ¡Cuantos futuros negros se habrán visto desde que el hombre es hombre (y la mujer, mujer) y todos se han superado con creces!. Se trata aprender de los errores y remar en la misma dirección. Sé que siempre se acaba por tropezar con la misma piedra, pero también se que no tiene que ser la del mismo camino.

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Don Leopoldo sirve una copa de coñac a Don Lucio.

 

Fotos: www.canillejas.org

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