Todo el mundo sabe todos tus secretos en el Festival de Málaga

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Con LittleSecretFilm nacía en 2013 otra vía de producción y distribución de películas fuera de los márgenes de una industria anclada en modelos tradicionales y doblemente acuciada por el término crisis; la suya (la de siempre) y la que en 2008 eclosionaba a nivel global sin tomar miramientos con ningún sector. Internet, esa fuente de posibilidades y puertas abiertas, daba a luz un experimento que abogaba por tener la red y las nuevas tecnologías como medios aliados de nuevas propuestas y pulsos cinematográficos. En la línea del movimiento Domga 95, Pablo Maqueda y Haizea G. Viana, construyeron sus cimientos mediante un manifiesto: Diez condiciones categóricas como rodar en 24 horas sin guión previo y con total secretismo hasta el estreno online de la película. Radicales y flexibles, pioneras y salvaguardas de creaciones dispares, sus normas se adaptaron para el acuerdo que alcanzaron con Calle 13. El canal les propuso emitir durante la temporada 12+1 thrillers horneados dentro de la propuesta respetando los derechos de sus directores y permitiendo la emisión online paralela.

Miguel Larraya.

Miguel Larraya.

Dos de sus títulos competían en la sección Zonazine de esta 18 edición del Festival de Málaga y el certamen ha respondido, consolidando un modelo lanzadera de más de medio centenar de títulos y decenas de renombres de la nueva ola del cine español. Todo el mundo lo sabe, de Miguel Larraya, se ha alzado con la Biznaga de Plata a Mejor Película, Mejor Guión y Mejor Actor para su protagonista, Diego Toucedo, recibiendo también la distinción de Mejor Película de su sección por el jurado de las Escuelas de Cine mientras Todos tus secretos, la ópera prima del dibujante Manuel Bartual, se hacía con el Premio Canal +. Nokton Magazine compartió mesa en Málaga con sus artífices. ¿Estarán al corriente de que vais a conocer sus… incógnitas?

Todo el mundo lo sabe (o cree saberlo)

“Corro el peligro de acabar creyéndome lo que publican los periódicos” leyó el director Miguel Larraya en una columna del periodista Manuel Jabois cuando buscaba una punta de lanza para el proyecto que preparaba. Hacía tiempo que le rondaba la idea de abordar una película sobre la corrupción y trasladar el universo de los entresijos alrededor del poder político o financiero, pero de forma lateral. Se hizo una serie de preguntas: ¿Quién proporciona la información para que algo salga a la luz? ¿A quién interesa que se sepa?

Póster de 'Todo el mundo lo sabe'.q

Póster de ‘Todo el mundo lo sabe’.

Un empleado de una agencia privada de seguridad transcribe unas escuchas relacionadas con un caso de corrupción. Al principio sólo intuimos las voces, la imagen resulta borrosa, hay insertos y contraluces. Poco a poco la cámara se acerca según se desvela lo oculto y la nitidez nos descubre sus rostros, pero no son los protagonistas de la gran operación financiera los que conversan, sino personajes periféricos.

“El punto de vista que toma el espectador es el de alguien que escucha y se va imaginando a quiénes hablan y sus motivaciones. Se trata de personajes que yo intuía que estaban en los márgenes de esas historias y que resultan determinantes – explica Larraya -. Es una especie de reverso de películas de espías, pero con los espiados solos en primera línea”.

Un juego de tonalidades invade la película. Si los cabezas de las tramas, los corruptos, estuvieran envueltos en una tonalidad oscura como noche cerrada dentro de una escala de principios y moralidades, “quienes les rodean no escapan de un gris intenso”. El papel monetario, los chantajes y el interés oportunista asoman de entre las palabras y sus sombras.

El director nos explica que hace diez años su película hubiera sido categorizada como “fantasiosa” porque el foco informativo no estaba puesto sobre los casos de corrupción, aunque existieran. “Se hacían oídos sordos. Con la crisis y el destape de tanto desfalco la sociedad ha perdido la ingenuidad”.

Su interés por el poder que ejercen los medios en la manera de mirar el mundo está muy presente en el filme, encabezado por la mordiente presencia de Bárbara Santa-Cruz y Diego Toucedo. “Tengo la sensación de que lo que acabamos conociendo son piezas sueltas y que nunca tenemos el puzzle completo. Conversamos en la calle con alguien sobre un caso de corrupción y damos opiniones como si tuviéramos toda la información porque es muy difícil vivir en la incertidumbre” explica Miguel Larraya. “Rellenamos los espacios desde el imaginario colectivo y personal. Aquí el espectador hace lo mismo para conocer la verdad, una verdad a medias” concluye.

 Todos tus secretos podrían ser los míos

El actor Dani Pérez Prada se anima a darnos el titular: “Esta película es la sublimación narrativa de la capacidad de Manuel Bartual. Sus compañeros asienten entre risas. Alrededor de la concurrida mesa están también la nominada al Goya Ingrid García Jonnson, Rocío León, David Pareja, Cristina Gallego y el propio Bartual acompañado (¡sorpresa!) de Pablo Maqueda. Hace más de diez minutos que iniciamos la conversación sobre Todos tus secretos y por lo animado de la charla se advierte el buen ambiente que debió respirarse durante aquellos seis de rodaje. El equipo de la película es una piña y ni uno de los interpretes no se admira de la filigrana audiovisual de Manuel Bartual, popular dibujante y editor “comiquero”.

“Hay algo en la gente que viene del cómic. Tenéis una concepción avanzada a la hora de contar y preveer los espacios y los tiempos – continúa Pérez Prada dirigiéndose al realizador-. En ti, en Vermut, incluso Vigalondo que consume mucha viñeta. Qué difícil es tener una película en la cabeza”.

Fotograma de 'Todos tus secretos'.

Fotograma de ‘Todos tus secretos’.

El estreno del artista en la dirección sorprende por la novedosa apuesta formal de la película, en formato multipantalla y rodado con una serie de webcams que se combinan para mostrar varios escenarios diferentes con sus respectivas acciones simultaneas, apareciendo y desapareciendo según un misterioso personaje observa la intimidad y rutina del grupo de amigos protagonista.

“Tenías todo muy medido, incluso esos tiempos muertos que en el cine no se suelen ver y que aquí ejercían una función como cuando se observa a mi personaje estudiando durante varios minutos sin mayor interpretación” cuenta la Manic Pixel Dream Girl del reparto, Rocío León. David Pareja también nos describe la simpática experiencia de observar fotos en el portátil durante ocho minutos, elegidas a conciencia por el director para provocar unas reacciones que se han plasmado en una de las pantallas de algún fragmento de la cinta. La inspiración para Bartual fueron los circuitos cerrados de cámaras de seguridad de las tiendas y supermercados. “Concebí la película como un puzzle. Visualicé el conjunto, lo desmonté para rodarlo y uní las piezas en el montaje”.

¿Qué reacción se produce cuando los secretos y opiniones de los miembros pertenecientes a un grupo social se convierten en públicos? Sin pretensión de sociológico y sí de radiografiar desde el humor las costuras de la hipocresía social, la película “habla de cómo afecta a un grupo de amigos que todos sepan lo que ocultan los demás”, señala Manuel Bartual. El medio primordial desde el principio, las redes sociales. Un factor de conducción que de haber sido ignorado alteraría todo el producto. “Los personajes (treintañeros) pertenecen a la última generación que aprendió a manejarse con las nuevas tecnologías y sus herramientas porque las siguientes ya lo traen de serie. Internet ha cambiado el modo de relacionarse”.

 El tramo final de la conversación desemboca en una preocupación compartida. Tenemos escaso control como usuarios sobre nuestra privacidad cuando navegamos y en la red cualquier cosa resulta volátil, fácil de manipular. Pablo Maqueda le explica a Ingrid García Jonsson que “cada persona es un mero algoritmo del que guardan historial los buscadores y del que se registra cada tecleo”. Mientras la actriz Cristina Gallego confiesa el miedo que le provoca a pesar de que su nivel de exposición “es pequeño”, Pérez Prada confiesa que “o bien se vive dentro de la paranoia o se decide utilizar la información personal como se quiere sabiendo que si sale a la luz dirá más de quien lo hace que del afectado”. El cómo lo usamos, apunta Maqueda, marca el grado de riesgo. “No nos da. Internet va más rápido que nuestra cabeza” apostilla García Jonnson. Bartual parece haber encontrado la clave durante el debate. “El soporte online es para nosotros lo que era la tele para nuestros abuelos. Nos lo creemos todo”. Que se lo digan a algún despistado en manos de El Mundo Today.

Enlaces de interés:

Nueva hornada de películas gratuitas en LittleSecretFilm

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