De la teta de Sabrina a la capa de Ramón García: seis postales de Navidad

De la teta de Sabrina a la capa de Ramón García: seis postales de Navidad

 

De invitar a un pobre a nuestra mesa pasamos a compartirla con las Mamachicho. De perder a Chencho en la Plaza Mayor, a huir de un Santiago Segura que sembraba el pánico, ametralladora en mano, en la calle Preciados. España ha cambiado mucho en pocas décadas, y, con ella, sus Navidades, que han pasado el blanco y negro al color en el camino que va de la marcialidad de Franco en sus discursos a la euforia posmoderna de Imanol Arias el año pasado. Aprovechamos, como todos en estas fechas, para hacer una retrospectiva, a través de la televisión y el cine, de las tonterías que hacíamos antes. Ahora hacemos otras diferentes.

1957: Los piececillos de Franco

El general Franco y Millán AstrayLas emisiones de televisión acababan de llegar a España (lo hicieron en 1956, con casi veinte años de retraso respecto a su invención). El presentador David Cubedo aparece en pantalla y alerta al público: “Atención, españoles, el jefe de Estado va a hablar”. Acto seguido, entra en escena el general Francisco Franco, con la mirada totalmente fuera de plano… pero a ver quién es el valiente que le dice a un dictador que ésa no es su cámara. En medio de un torbellino de retórica surrealista sobre los valores del Movimiento y la paz mundial, Franco se refiere a la reciente independencia de Marruecos y dice que estamos condenados a entendernos con nuestros vecinos porque somos “el espolón de Europa”. ¿Sería aquello un piropo?. El Generalísimo resalta, también, la “robusta salud del pueblo español”, como si hablase de un ternerillo recién parido, así como la cordura de un país “en plenitud de sus facultades”. En ese último caso, no sabemos si estaba hablando de España.

En el discurso del año siguiente, 1958, Franco ya mantiene la mirada en la cámara, aunque la apertura del encuadre le traiciona, pues es posible ver cómo el dictador, nervioso por todo eso de la tele y los focos, no para de mover los piececillos, muy lejos del 43-44 que hoy calza el español medio, debajo de la mesa. Probablemente, aquella fue la última vez que los españoles vieron los pies del dictador. En realización hemos aprendido muchísimo.

1961: Una subasta de pobres

Además de La gran familia (Fernando Palacios, 1962) los 60 nos dejaron otro de los grandes títulos “navideños” del cine español: Plácido, de Luis García Berlanga. El ácido filme, estrenado cuando España apenas empezaba a asomarse a la recuperación económica del desarrollismo, gira en torno a aquellas campañas del Régimen que pedían a las familias con posibles que sentaran a un pobre en su mesa. Berlanga, que confesó después que odiaba los telemaratones solidarios de Navidad, centra la acción en una subasta patrocinada por “Ollas Cocinex”, en la que, cual capítulo esperpéntico de los Simpson, gentes pudientes pujan por pobres a los que invitarán a su cena de Nochebuena.

1974: la noche es joven

De repente, España es en color. Y no solo en color, sino con pantalones de campana, e incluso alegre. Quién lo iba a decir, apenas quince años atrás. “La noche es joven, anímate”, canta el reparto del especial de Nochevieja de Televisión Española en 1974. Las azafatas guapas y los melenudos empiezan a pasearse por el ente público; mientras, las apariciones públicas de aquel enérgico Franco que presumía de robusta salud en 1957 se hacen cada vez más esporádicas y empieza a hablarse, en voz baja, de su galopante senilidad.

1987: La teta de Sabrina

De todos los países del mundo en los que se le podía escapar una teta del corsé, Sabrina Salerno escogió el nuestro. Como una premonición de las “Mamachicho” y del modelo de televisión privada italiana que se avecinaba, la imagen de la starlette genovesa dando despreocupados saltitos se imprimió para siempre en la retina de niños y mayores. Ni a la cantante ni al equipo de realización pareció importarles mucho aquel pecho sin domar, y el marcador Sabrina-Samantha Fox, entonces al rojo vivo, se llevó diez puntos para la genovesa.

1995: Las Navidades de la Bestia

Ubicada ya en la España de las cadenas privadas y los shows-estafa de “llame ahora” con azafatas pechugonas, El día de la Bestia (Álex de la Iglesia, 1995) encuentra en las Navidades consumistas y masificadas de la calle Preciados el escenario perfecto para el Apocalipsis. Un Madrid tenebroso, sucio, alienado y tomado por los grupos de ultraderechistas aburridos se convierte en el escenario de un crimen perfecto a disparo limpio: el de los Reyes Magos del Corte Inglés. ¿Quién no ha fantaseado nunca con abrirse paso con una ametralladora en unos grandes almacenes?

2003: La capa de Ramón García

La Nochevieja de TVE nunca volverá a ser la misma sin Ramontxu, pero, sobre todo, no volverá a ser la misma sin su capa. Durante años, el estilismo de las compañeras del presentador bilbaíno generó expectación y polémica en cuanto a escotes, colores y largos; la capa de Ramón García, en cambio, se convirtió en una de esas cosas que ni sobresaltan ni disgustan ni dan mucho que hablar; simplemente, están ahí y nos tranquiliza que así sea. Incluso cuando la que está al lado es Carmen Sevilla, quien, en 1994 le deseó a todos los españoles un “feliz 1964”.

2012: Imanol y su tupé

 “Anne, ¡la plaza está a-ba-rro-ta-da!”, exclamó un pletórico Imanol Arias minutos antes de las campanadas de 2012 a 2013 ante su compañera, Anne Igartiburu. Mientras, desde sus casas, muchos espectadores asistían con cierto desconcierto a la escena. A Arias, presa, quizás, de la euforia del momento, en el que él celebraba sus treinta años sobre los escenarios, o puede que de su propio tupé, le costó después explicar tanto su peinado como su actitud arrolladora en el balcón. Es más, confesó que no se había gustado. En cualquier caso, el actor que interpreta al Antonio Alcántara de Cuéntame nos dejó varias  frases para la posteridad, como “podría ser 2013 como podría ser 2020” y “quizá la próxima crisis sea una crisis de amor”. Ojalá tenga razón.

Foto: xornalcerto (cc) / Cartel de la película Plácido, workinpana (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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