Tejiendo en la calle se hace comunidad

Tejiendo en la calle
Participantes de Tejiendo en la calle.

Somos pimentoneras/sabemos todas coger el pimiento/lo mejor de la vera, niña hechicera/es nuestro acento

Canción popular de la zona de la Vera (Extremadura)

Parece que en Valverde de la Vera al llamado “oro rojo”, el pimentón típico de la zona, le ha salido competencia turística. Desde el verano del 2013, los vecinos de este pueblo extremeño situado en las faldas de la Sierra de Gredos, de unos 500 habitantes, engalanan sus calles con unos coloridos parasoles que ellos mismos diseñan y fabrican hechos mediante técnica de ganchillo XXL. El nombre de esta iniciativa, que refuerza aún más si cabe la belleza de la arquitectura de Valverde (declarado Conjunto Histórico en 1970), es Tejiendo La Calle. Se trata de un proyecto colectivo que se viene a emparentar con otras propuestas de ‘creartivismo’ como son Urban Knitting y el Yarn Bombing, con las que se forran de ganchillo el mobiliario y los árboles de entornos urbanos.

Decía Eduardo Galeano que “mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo”. Lo de cambiar el mundo a base de ganchillar parece difícil, pero, poco a poco, van entrelazando redes a nivel internacional: ya han llegado hasta Berlín, donde formaron parte de Architectus Omnibus? 2015. Y ahora acaban de recibir el Premio al Diseño y Participación Ciudadana|UCCI de la Bienal Iberoamericana de Diseño 2016. Para recogerlo, el pasado lunes, se han acercado a Madrid sus protagonistas (la mayoría mujeres de entre 31 y 74 años; aunque también algún hombre ha sucumbido a los encantos del ganchillo). En Nokton Magazine nos hemos querido acercar a Matadero Madrid para conocer a sus participantes y los hemos pillado de picnic. Entre bocadillos y pasteles de chocolate nos contaron un poquito más sobre su pequeña gran aventura.

Tejiendo en la calle

Participantes de Tejiendo en la calle.

La ideóloga: Marina Fernández Ramos

A la batuta del proyecto, una arquitecta y diseñadora que ha nacido y crecido en Valverde de la Vera. Marina, que teje desde niña inculcada por su madre, se muestra feliz por el premio de la Bienal: “El hecho de que un proyecto tan local tenga una repercusión en otros contextos tan distintos es muy reconfortante y nos genera mucha ilusión”.

Muchas veces el espacio público nos viene impuesto. El hecho de poder intervenir en él manifiesta que somos personas las que lo habitamos y hacerlo a través de piezas elaboradas a mano, efímeras, que conllevan una implicación personal importante, tiene mucha fuerza”, nos cuenta Marina.

Destaca, también, su cariz participativo, social y comunitario. “Generar una actividad que hace que te relaciones con los vecinos siempre es positivo. Por otro lado, tejer también tiene algo terapéutico… es muy placentero y satisfactorio”. Además, es algo muy práctico para el verano porque los parasoles protegen las calles del sol, ayudando a atenuar un poco el calor.

Ejercicio de memoria

Según nos explica Marina, Tejiendo La Calle consta cada año de tres fases: “una personal en la que cada cual se organiza como quiere y va tejiendo a su aire; otra social, cuando nos reunimos en la plaza o en un espacio común para ir enseñando lo que hemos hecho; y otra que es pública, cuando colocamos la instalación”. Esta última fase coincide con las fiestas de agosto en el pueblo y cada año está atrayendo a un mayor número de visitantes.

Todo el proceso, además de dinamizar el municipio, se erige como todo un ejercicio de memoria; se rescata “todo un conocimiento artesanal, manual” alrededor del ganchillo que está muy vinculado a Valverde. “Muchas de las mujeres mayores que trabajan en el proyecto conocen la técnica y se la van enseñando a las personas que se incorporan al proyecto”. De esta manera, lo artesanal se adapta al contexto contemporáneo y se mantiene vivo.

 Que viva la valverdanilla / que por tu ventana/ me diste un beso, te di una manzana /te di una manzana y un melocotón / la valverdanilla de mi corazón”

El proyecto no sólo ayuda a transmitir técnicas de ganchillo. Julia Casado Fernández, vecina de Valverde de 59 años, nos comenta que ella, que está en un grupo folclórico, les enseña canciones populares a sus compañeras mientras están tejiendo. Muy habladora y risueña, Julia es una de las veteranas del grupo. “A través de este proyecto salimos del pueblo, vemos otras culturas, compartimos muchas ideas… además de hacer ganchillo vas siendo creativa cada día”. Para venir a recoger el premio a Matadero, ella se hizo un gorrito de lana en tiempo récord, “he empezado a las 8.45 y a las 9.30 ya lo tenía puesto”, comenta entre risas.

Julia Casado Fernández enseñando a ganchillar con plástico en Matadero Madrid.

Julia Casado Fernández enseñando a ganchillar con plástico en Matadero Madrid.

 

El reciclaje como punto fuerte

Los parasoles se realizan empleando plástico, una bonita y ecológica manera de “darle una nueva vida a un material que ya ha sido utilizado y transformarlo en algo bello y práctico”, apunta Marina. Esto es algo que le encanta a Julia, que aprovecha cualquier elemento que encuentra para sus creaciones. Ella vive en el centro de Madrid y nos confiesa que siempre mira en la papeleras por si hay algún impermeable, cualquier cosa de plástico que pueda rescatar, “¡incluso me he ido a la plaza de toros a recoger impermeables!”.

“Hoy es siempre todavía”

Pese a la mayoría femenina, Manolo Fernández, el padre de Marina, es un ejemplo de hombre que se ha dejado conquistar. Maestro jubilado y apasionado de la literatura, ha encontrado en Tejiendo La Calle la manera de compartir su pasión a través del bordado, al que parece haberle cogido el tranquillo. Ha bordado textos de Antonio Machado como el popular “hoy es siempre todavía”, de Fray Luis de León y de José María Gabriel y Galán, que después se colocan por distintos rincones del pueblo. Para la instalación del verano del 2017 ya está preparando el poema de Lorca, ‘Agua, ¿dónde vas?’.

Bordado de Manolo Fernández con un poema de Miguel Hernández.

Bordado de Manolo Fernández con un poema de Miguel Hernández.

El futuro se teje

Tejiendo La Calle se sigue abriendo paso y con él las ganas de Marina de fomentar el arte público. Para ello ya tiene una nueva iniciativa entre manos. “Estamos preparando una plataforma de arte público en Extremadura”. Además, se han llevado a cabo talleres en escuelas y campamentos de verano dirigidos a los más pequeños de la casa y, para el verano que viene abren el campo de acción, programarán una convocatoria pública para que tres arquitectos, artistas o creativos puedan realizar en Valverde de la Vera intervenciones de distinta índole artística para que convivan con los parasoles.

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