Teatro argentino por partida triple: Frinje, Almagro y El lugar sin límites

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Obra 'El rastro' dentro del Frinje 2015.

No compartimos hemisferio así que, cuando en España tiritamos de frío, en Argentina están en bañador en la playa (y viceversa). En estos primeros días de este calurosísimo mes de julio, han sido varias las propuestas teatrales argentinas que han aterrizado en nuestro país, trayéndonos una muy agradable y vivificante ráfaga de aire fresco.

El dramaturgo, director de teatro, cineasta y recuperado actor Federico León (no actuaba desde 1997) cerró el ciclo El lugar sin límites –organizado por Centro Dramático Nacional, Teatro Pradillo y Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía– con Las ideas, una interesante y juguetona reflexión sobre el proceso de creación, la actuación y los límites entre realidad y ficción. Aunque, como él mismo comenta durante la representación, es probable que el público la recuerde porque sus intérpretes se fuman un porro en escena (o eso le hacen creer), detrás de esta pieza hay un largo proceso de investigación, manera habitual de trabajar que caracteriza sus obras. El espectador acompaña al director/dramaturgo y a su ayudante (Julián Tello) en la intimidad de un supuesto work in progress sin saber cuál es el destino final, ni si hay una única verdad, un solo camino ni un lugar en exclusiva al que se tiene que llegar. Se supone que los personajes tienen más información que el público (e, incluso, más que el mismo dramaturgo) ya que toman la palabra y, en teoría, hacen frente a las situaciones que van surgiendo (llamadas transoceánicas, saltarinas pelotas de ping-pong, globos gigantes que explotan, etc.) mientras que múltiples interrogantes y soluciones creativas se abren, sin que muchas encuentren respuesta. Estrenada en el Kunsten de Bruselas en mayo, los espectadores del Festival d’automne de París podrán jugar también a resolver esas incógnitas en octubre.

Las ideas de Federico León. Foto: Foto: Ignacio Iasparra

Las ideas de Federico León. Foto: Ignacio Iasparra

En la versión de Otelo que presentó este fin de semana en el Festival de Almagro la compañía que dirige Gabriel Chamé, el público también disfrutó de lo lindo… ¡y no solo por haberse resguardado en uno de los pocos espacios del pueblo ciudadrealeño que no superaban los 40 ºC a las ocho de la tarde! Una vez que se sobrepuso a la sorpresa de no estar ante una versión al uso de la tragedia shakespeariana, rió y pudo gozar de un trabajo actoral rico y limpísimo en lo gestual, un texto muy bien pensado y dicho y una escenografía sencilla, pero tremendamente evocadora y versátil.

Otelo de Cía Gabriel Chamé. Foto: Guillermo Casas - Festival Almagro 38

Otelo de Cía Gabriel Chamé. Foto: Guillermo Casas – Festival Almagro 38.

El rastro puso la nota internacional al primer fin de semana del Frinje madrileño. Una inmensa Analía Couceyro necesitó muy poco para llenar el casi vacío plató de la Cineteca. Dirigida por Alejandro Tantanian, esta adaptación de la novela homónima de la mexicana Margo Glantz, finalista del premio Herralde en 2002, quizá recuerda demasiado, por su argumento y por el tono de reproche que adquiere, a Cinco horas con Mario. Aquí Nora García (una viuda joven, como Carmen Sotillo), violonchelista, asiste al velatorio de su exmarido Juan, compositor. Mientras recibe el pésame y escucha los comentarios de unos y otros, ella misma compone un interminable soliloquio en el que el ajuste de cuentas con su pasado y con el hipócrita círculo cultural que la rodea lo ocupa casi todo. La importancia que tiene la música en la novela se encarna en cierta forma en las piezas que interpreta en directo Rafael Delgado, pero es mucho lo que se pierde. Fernanda Orazi, Pablo Messiez y otros insignes argentinos habituales de la escena y la vida cultural madrileña se dejaron caer por el Matadero el día del estreno. Gracias a todos por la frescura y el desparpajo con el que llenan nuestros teatros; sobre todo en estos caniculares días.

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úsameCreative Commons Nokton Magazine

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