‘Stranger things’: ya lo hemos vivido, pero nos encanta

¡Atención, puede contener trazas de spoilers!

La nostalgia es una forma de recordar el pasado en la que recuerdos y sentimientos van de la mano. En televisión, podemos experimentar algo similar, sobre todo porque las imágenes tienen el poder de evocar con solo mostrar algo que nos resulte familiar. Hace poco menos de un año, comentábamos una serie veraniega ( de esas para pasar el rato), una adaptación de una novela que no consiguió mantener la intriga ni a la audiencia, Wayward Pines. Ahora, casi 365 días después, hablamos de otra producción norteamericana: Stranger thingsEn este caso nos remontamos a otro pueblito made in USA, y unos años atrás: los 80. Todo está lleno de clichés, pero funcionan a la perfección: grupo de niños casi adolescentes que son los frikis de la clase, la chica que sale con el guapo del insti… ¿Nos suena, no? Cuando comencé el visionado me recordaba, sobre todo, a Súper pero cuando va avanzando la trama coge tintes mucho más allá de J.J. Abrams.

StrangerThings

El pueblo

Aquí se reúne una mezcla de aspectos que podemos ver en Twin Peaks, en la ya citada Wayward Pines o en otras de aventura y misterio, como pueden ser Under the dome o Once upon a time. Lo que ocurre en Hawkings es como un mash-up infinito de series y películas. Una fórmula que funciona casi siempre.

Desaparición

En este punto, que ocurre al empezar la serie, en el capítulo uno, nos remontamos a otras desapariciones seriadas como fue la Laura Palmer, aunque luego veremos qué no tiene nada que ver con Lynch. Aquí desaparece uno de los niños protagonistas, y es a partir de este momento, cuando se empiezan a dar conocer lo que desarrollarán a lo largo de la trama.

Experimentos

Los experimentos que sufre la pequeña Once y el tanque de agua sensorial nos adentramos en una dinámica que se les daba a la perfección contárnosla en Fringe. Parece que atisbamos a ver a Walter Bishop en ese laboratorio de Harvard, a Olivia en el tanque después de saber que tiene ciertas “habilidades” tras conocer de que de pequeña estuvo en un grupo de ensayo tomando Cortexiphan- una especie de droga que suministraban a los niños -. En Stranger Things, Once ha sido un experimento en todo momento, puesto que conocemos cómo su madre fue sometida a un tratamiento  de experimentación con drogas y le dijeron que había sufrido un aborto, así el bebé estuvo en todo momento destinada a ser un arma contra Rusía en plena Guerra Fría.

Sangre… En acción

En Lost, a Desmond y a Faraday les salía sangre de la nariz (y a muchos otros más). Aquí es un poco similar, aunque varía, pero la inspiración ahí queda. Y por supuesto, antes que los losties hubo otros. Se trata de una acción que ocurre al hacer algo contra las leyes de la naturaleza. Y Once lo cumple a la perfección.

El monstruo

En Stranger, el misterio está servido. Nos dan a entender que el temible y devorador monstruo es un experimento del gobierno. Se les ha ido de las manos, por lo que vemos después, tras uno de las sesiones con Once. Este bicho que han creado, ha conseguido tener su propio realidad, digamos, paralela, y reconstruye el pueblo “del revés” donde se lleva a sus víctimas. Un monstruo que es una especie humano gigante, depredador y que tiene por cabeza una suerte de planta carnívora… Definitivamente, es uno de los  aspectos que más miedo dan. Digno de Mulder y Scully en Expediente X.

Los niños

Este grupo de chicos resultan como un homenaje a la obra maestra que fue Los Goonies y por ende, nos recuerda a otras producciones hollywoodienses como Súper 8. Van en bici, son los raritos de clase, les encantan los juegos de rol y son unos genios en las asignaturas de ciencias.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

Comments

comments