Sing Along, aderezando noches desde 1999

 

El sol cae y comienza a refrescar el día. La luna se asoma para vigilar nuestros sueños y nuestras actividades, pero en verano hace algo más: observar cómo salimos a tomar el fresco/la fresca. Con el paquete de pipas o los panchitos por banderas, no hay noche estival que se nos resista. Se arregla el mundo, se debate, te enamoras, odiamos, sueñas, cantas. Ésta es la definición más canónica del hecho social por antonomasia de las tardes-noches veraniegas, pero en algunas ciudades y pueblos hace décadas que se incluyó una nueva variante, el cine de verano. Con la oscuridad como refugio y las pantorrillas y hombros al aire, aunque nuestras abuelas nos recomendaran una rebequita por si refrescaba, el cine en un espacio sin techo se saborea de una manera diferente.

sinalong1Esta idea primigenia, madre de muchas nocturnidades hispánicas, se unió a un fenómeno que lleva dándose en el resto del mundo desde hace unos años en la cabeza de un grupo de apasionados por el cine y por arriesgarse con proyectos con toda las ganas y la carne en el asador. Si algo tenían claro es que tenían todas las de ganar, porque las ganas retenidas de cantar con ciertas películas no traían más que disgustos, úlceras y, en el caso de la incapacidad patológica española de hablar y cantar con soltura en otros idiomas, un crimen constante contra la humanidad lingüística de, normalmente, la lengua de Shakespeare. Sing Along nace a finales del siglo XX para dar respuesta a todo esto. La primera vez que se hizo levantar al público para bailar y cantar sin tapujos los mejores temas de las películas musicales más míticas que se proyectaron fue con el programa paralelo del Festival de Cine Gay y Lésbico de Londres de 1999. Como gran hito en su devenir británico encontramos que en 2001 consiguieron reunir a más de 7000 personas ataviadas ad hoc de la película prevista en el Kenwood House de la capital londinense. Desde entonces locos por el karaoke, el cine y por pasarlo bien de ciudades como Ámsterdam, Nueva York, Sídney, Toronto, Estocolmo o San Francisco se han unido a la celebración. Ahora le toca a España, a Madrid. Es la hora de superar los tarareos de letras de canciones inventadas en inglés y de lanzarse a bailar y a cantar bajo el sol de la luna de verano.

 

Con dos carteles de “no hay entradas” colgados en taquilla en las dos primeras citas se puede intuir la necesidad que parecía haber de este tipo de formato de comienzo de noche alternativa. Han seleccionado con cariño y seso las películas para que cada uno encontrara su tema en el arranque de la propuesta: la leyenda popular Grease, la española El otro lado de la cama, las canciones más míticas de Abba con Mamma Mía! y la transgresora y de culto The Rocky Horror Picture Show. Cuentan con dos actores que se encargan de dinamizar al público, un photocall de entrada en el que lucir tu modelito/disfraz y con un espacio como el Cuartel de Conde Duque, que se va consolidando como centro de actividad cultural en los veranos de la capital. Parece que la mezcla funciona y que no se va a quedar en brisa de verano porque hay visos de que haya temporada de otoño-invierno. El cine, la música y pasarlo bien no entiende de temperaturas nocturnas.

Tienes más oportunidades (por el momento) de unirte al Sing Along de Conde Duque: el día 1 de agosto con The Rocky Horror Picture Show. Grease vuelve el viernes 8 de agosto y el  jueves 28 de agosto, Mamma mia!  otra vez el jueves 14 de agosto y el viernes 29 de agosto, El rey león, viernes 15 de agosto y  El otro lado de la cama de nuevo el viernes 22 de agosto. Precio de la entrada: 5,50 € y puedes comprarla aquí

 

Fotos: Threat to Democracy (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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